|
Redacción - C24H
|
|
martes, 18 de julio de 2006 |
|
Hace unos días canarias24horas.com publicaba un artículo en el que se
recogían las palabras de Álvaro Gil Robles acerca del fenómeno de la
inmigración. El experto explicó decenas de casos y situaciones
diferentes que se están viviendo en distintas partes del mundo. Pero
por mucho que expertos como Gil Robles se queden afónicos de pronunciar
conferencias denunciando esta situación y haciendo llamamientos para
buscar una solución global, no es hasta que se producen hechos como la
muerte del bebé que viajaba en un cayuco, que la ciudadanía no toma
conciencia de la magnitud de la tragedia.
Cientos de personas procedentes de diversas partes de África han
llegado a las costas canarias en busca no ya de un futuro mejor, sino
simplemente de un futuro que no tienen allá de donde vienen. ¿hasta qué
punto alcanza la desesperación de estas personas a la hora de tomar la
decisión de embarcarse en tan arriesgada aventura a través del mar a
bordo de una cáscara de nuez?
Muchas de las voces que se alzan para exigir medidas extremas “contra
la invasión” han tenido que bajar el volumen en un día como el del
martes en el que toda la ciudadanía se ha sentido próxima a esa madre
que ha perdido a su hijo. ¿qué tipo de desesperanza lleva a estas
mujeres a meterse en un cayuco con sus pequeños para realizar una
travesía altamente peligrosa para ellos?
Gil Robles dijo que aunque las medidas físicas para impedir la llegada
son necesarias, no son la solución a la problemática ya que ésta pasa
por establecer una economía estable en los países de origen, pero una
economía solidaria, no una economía donde las empresas vayan a hacer el
negocio del siglo aprovechándose de la situación. Así que en nuestras
manos está el llegar a la solución.

Noticias Relacionadas:
|