|
Entre la desesperación y la impotencia, el cambio climático es una
realidad que muchos no quieren ver, o se niegan a confirmar. Los
sucesos que actualmente están conmoviendo a la humanidad tampoco
fomentan esta concienciación. Las guerras unidas a los desastres
naturales, solo tienen en común, la mano ejecutora de tales
esperpentos. Un individuo que parece racional, pero que especula con el
futuro del planeta.
84 países se comprometieron en el año 1997 a cumplir los objetivos del
Protocolo de Kyoto, reducir las emisiones de los gases de efecto
invernadero, el dióxido de carbono, el metano y el óxido nitroso. No
fue hasta el año 2005, cuando se acordó un plan de acción en la
Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático. Los
objetivos son básicos; recortar las emisiones de estos gases en un 5%
hasta el año 2012. La culpa de todo lo tiene el hombre, los países
industrializados, la combustión del petróleo, la gasolina y el carbón.
Esto unido, la tala de bosques y algunos métodos, poco ortodoxos de
explotación agrícola.
Estos gases impiden que parte del calor solar regrese al espacio, y sin
ellos el mundo sería un lugar frío y desértico. El incremento de estos
fluidos provocan una subida considerable de las temperaturas, y son
capaces de modificar el clima. Las consecuencias pueden ser
desastrosas...la extinción de los dinosaurios quizás no se debió al
impacto de un meteorito en la tierra. La colisión que ahora está
determinando la mano del ser humano, va a condicionar la vida de
numerosas especies vegetales y animales, en los próximos 100 años.
Por el momento, el nivel del mar ya ha crecido por término medio entre
10 y 20 centímetros durante el siglo XX, y para el año 2100 se prevé
una subida adicional de hasta 88 centímetros, que también traería una
subida media de la temperatura entre 1,4 y 5,8º C, ocasionando el
deshielo de los glaciares, aumentando el nivel del mar que llegaría a
invadir los litorales, inundando poblaciones como la de Bangladesh, o
el archipiélago de las Maldivas. En otros lugares, la escasez de agua
motivaría la desertización, y la proliferación de fenómenos
meteorológicos adversos, tormentas devastadoras. La Organización
Mundial de la Salud ha estimado una cifra de más de 100.000 muertos al
año.
La Unión Europea ha dicho que intentará no sobrepasar para el 2050 los
2º centígrados de aumento medio, y para conseguir los objetivos del
Kyoto es preciso una reducción de emisiones de CO2 del 80% .
El planeta está siendo testigo indirecto de una destrucción, en la que sólo puede interceder la mano del hombre.

Noticias Relacionadas:
|