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La verdad es que no me siento especialmente monárquico, ni tampoco
excesivamente republicano, bueno de la II República, he de confesar que
es uno de los períodos de la historia de este país que más disfruto.
Pero a lo que iba, es decir, en reclamar el trono para Leonor, ahora
que en el horizonte aparece la cigüeña con un nuevo y real retoño.
En el país en el que vivimos, donde día a día hay
una constante lucha social contra la igualdad, la cabeza más visible, y
el lugar más señalado del país, no debe de estar reservado para un
varón, vamos, en otras palabras, eso es pura y dura discriminación por
razón de sexo. Y sí hay que reformar la Constitución, señores
legisladores, menos leer el periódico en el escaño, y a reformar la
Carta Magna.
Y es que eso de “en el mismo grado, el varón a la mujer” hace ya mucho,
pero que mucho tiempo que en nuestra sociedad ha debido de caer en el
olvido, porque de que vale tanta educación, tanta campaña de
concienciación, incluso esas paridades en las listas electorales y
cargos públicos, para que ahora nos demos cuenta de que el documento
que rige nuestra convivencia diaria, es sexista y machista cuando se
refiere a la sucesión a la Corona.
Alguno ha dicho por ahí que es un embarazo a destiempo, vamos que no es
políticamente planificado, y yo la verdad, he de decir que el destiempo
no es el embarazo, lo es párrafo primero del artículo 57 de La
Constitución, que por cierto, espero que cuando lo reformen, y que sea
pronto, lo redacten de una manera más comprensible y entendible, vamos,
más claro.

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