Uno de los primeros viajeros que mencionó la existencia de un lugar semejante fue el célebre explorador escocés David Livingstone. Como misionero, recorrió incansablemente el continente y a él se deben numerosos estudios sobre las curiosidades geográficas africanas como la del famoso cementerio de los elefantes. Sus relatos contribuyeron a crear una leyenda, tras la que generaciones de aventureros se lanzaron a la caza durante el periodo que abarcó hasta los primeros decenios del siglo veinte.
Algunas tradiciones africanas cuentan que los elefantes, cuando sienten que la muerte está cerca, abandonan la manada y, guiados por el instinto o memoria colectiva de la especie, se dirigen a un lugar que sólo ellos conocen, donde se amontonan las osamentas blanqueadas de sus ancestros. Para morir, los paquidermos se recuestan para dormir allí su último sueño.
No obstante, también cuenta la leyenda que tan sólo se comportan de esta manera los elefantes más sabios, es decir, los más viejos, cuyos colmillos pueden algunas veces sobrepasar los tres metros de longitud y pesan más de 100 kilos. Se comprende entonces, por qué a partir de la segunda mitad del siglo XIX muchos cazadores impulsados por la esperanza de hacer fortuna o la simple curiosidad, arriesgaron su vida y su dinero en expediciones destinadas a encontrar estos famosos cementerios de elefantes. Finalmente la leyenda cruza las fronteras de Africa y llega a ser explorada por ciertos escritores de novelas de aventuras como Edgar Rice Burroughs en uno de sus libros sobre Tarzán.
La realidad
El descubrimiento ocasional de amontonamientos de esqueletos de elefantes durante muchos años, reforzó la convicción de los exploradores de que estos animales tienen un comportamiento especial a la hora de enfrentar la muerte y que, por tanto, los cementerios de elefantes, llenos del preciado marfil, son reales. Sin embargo, la existencia de estos montones de huesos no significa necesariamente que exista un comportamiento premeditado de parte de estos animales.
En el caso de que todos los colmillos hayan desaparecido, es más probable que sólo se trate de vestigios de una masacre organizada tiempo atrás por cazadores furtivos gracias a la introducción masiva de armas de fuego a fines del siglo XIX en el África negra. Si, por el contrario, los colmillos permanecen fijados al cráneo de los animales, estas muertes colectivas podrían haber sido causadas por una tragedia de origen natural.
En efecto, sucede a veces que después de una sequía muy grande, una manada entera es incapaz de seguir su camino hacia lugares menos áridos y muere de inanición y de sed. En otros casos, las arenas movedizas se transforman en trampas implacables para estos animales, cuyo peso puede alcanzar hasta cinco toneladas. Cualquiera que sea la razón de estos descubrimientos, están lejos de cumplir las promesas de fortuna que ofrecen los gigantescos cementerios que pueblan los sueños de los amantes del marfil.

También ocurre que los dientes de los elefantes más viejos presentan un desgaste enorme cuando el animal alcanza ta edad de 55 a 60 años, lo que los condena en general a morir de hambre. Pero sucede también con frecuencia que los dientes gastados de los viejos solitarios son atacados por caries enormes que enloquecen de dolor al animal.
Como muchos otros grandes animales africanos, entre ellos el rinoceronte, el elefante busca instintivamente en los grandes depósitos de agua barrosa un remedio para sus heridas y su dolor… Es muy probable que el elefante, agotado, no logre siempre salir del pantano después de haber remojado allí durante largo tiempo su dolorida boca y entonces se recuesta en el lugar para morir. Debido a que las fuentes de agua son muy escasas en la sabana africana, los esqueletos de numerosos elefantes se encuentran así agrupados en un mismo lugar. A menudo son elefantes viejos y, por lo tanto, tienen colmillos imponentes.
El Monte Elgón
Como en toda leyenda, siempre existe una parte de verdad que da origen al mito. Se cree que la leyenda del cementerio de los elefantes tiene su principal referencia en las laderas del Monte Elgón (4.321 m), situado en la frontera entre Uganda y Kenia, un viejo volcán extinguido lleno de grandes cuevas en las que, según cuenta la leyenda, se amontonan los esqueletos de los elefantes muertos a través de los siglos.
Se sabe que manadas enteras de elefantes se introducen en las entrañas de la montaña en busca de la preciada sal que les permita mantener una óptima hidratación. Incluso hay quien dice que esas cuevas han podido ser excavadas por los colmillos de los propios elefantes a lo largo de los siglos. El caso es que, debido al agotamiento de algunos ejemplares y, también, a los muchos desprendimientos de rocas del techo que se producen en el interior de las cavernas, el interior del Monte Elgón encierra un auténtico “cementerio de elefantes” que ha inspirado los sueños de exploración de muchos hombres y mujeres.
El Monte Elgón se encuentra situado en el interior del parque nacional que lleva su nombre. Una región muy húmeda, poblada de una imponente selva ecuatorial africana que se eleva hasta pocos cientos de metros de la cima. Al ser zona fronteriza y debido a las grandes manadas de elefantes y a la gran cantidad de ejemplares de otras especies de grandes mamíferos que abundan por la zona, hasta hace poco el Monte Elgón estaba frecuentado por un gran número de cazadores furtivos y por grupos de bandidos que actuaban con impunidad convirtiendo el asceso a la zona en una auténtica aventura.
II. PROYECTO
Además de sus atractivas connotaciones especiales, el Monte Elgón, junto con el Kilimanjaro y el Monte Kenia, es una de las tres montañas más características de esta zona de África. En colaboración con la prestigiosa productora española de documentales, Explora Films, el equipo de Objetivo: La Luna tratará de alcanzar la cima del Monte Elgón (aunque de menor altura, 4.321 m, su complejidad de ascensión es equiparable a la del Monte Kenia con mayor desnivel, 5.199 m), explorar algunas de sus cuevas y realizar un estudio sobre el lugar, su flora y fauna, sus gentes e intentar aportar algo nuevo a ese fascinante mito que es la leyenda del Cementerio de los Elefantes.
III. OBJETIVOS
Los objetivos de la Expedición Canarias – África Oriental 2006 son:
· Explorar el Monte Elgón, su selva, su cima y sus cuevas e intentar aportar algo nuevo sobre el fascinante mito africano del Cementerio de los Elefantes.
· En colaboración con la productora española Explora Films, la realización de un documental para televisión sobre la experiencia.
· Recopilación de material escrito y fotográfico para la elaboración de artículos para revistas y prensa escrita, libros y exposiciones de fotografía.
· Realización de programas de radio y conexiones en directo desde los escenarios donde se esté desarrollando la acción.
IV. EJECUCIÓN
Las fechas para la realización de esta expedición, organizada por el Club de Exploración y Aventura de España 1997 y a realizar por el equipo de Objetivo: La Luna, en colaboración con Explora Films, serán entre los meses de noviembre de 2006 y febrero de 2007.
Un slaudo.
Jordy.