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Fuerteventura/ El Departamento de Educación Ambiental del Cabildo
de Fuerteventura, dependiente de la Consejería de Medio Ambiente,
organizaba el mediodía del pasado lunes día 7 de mayo en la playa de El
Matorral, en El Saladar de Morro Jable, una suelta de tortugas que
contó con la participación de los monitores en prácticas del curso de
Educación Medioambiental de este mismo departamento y el propio
consejero del área, Lázaro Cabrera.
Las tres tortugas boba (caretta caretta) y una verde (Chelonia mydas),
esta última bastante más difícil de avistar en aguas de Canarias,
regresaron al mar tras meses de cuidados en el centro de Recuperación
de Fauna Silvestre de Tafira, en Gran Canaria, en una suelta que
congregó numerosos curiosos y bañistas que se encontraban en ese
momento en la playa.
La sueltas de tortugas supone un acontecimiento que organiza la
Consejería de Medio de Medio del Cabildo “con la mayor asiduidad
posible”, dijo el titular del área, Lázaro Cabrera, “puesto que es una
oportunidad de aprendizaje inmejorable tanto para los monitores en
prácticas como para los niños que vienen con los centros escolares que
invitamos en otras ocasiones”.
“El personal técnico de la Consejería aprovecha el marco de las sueltas
para explicar a los presentes, que pueden ser escolares, monitores o
cualquier persona que se acerca por curiosidad –continuó el consejero-
el procedimiento a seguir en caso de encontrar una tortuga
accidentada”, información que aparece también de modo detallado en el
material promocional-divulgativo elaborado por el Departamento de
Educación Ambiental que se ha plasmado en folletos y calendarios y que
recoge información completa sobre las especies de tortuga presentes en
el litoral de Canarias, así como un listado de Acciones de Primeros
Auxilios que se podrían resumir del siguiente modo:
Ante una tortuga varada en tierra o flotando en la superficie del mar
sin moverse se deberá actuar de la siguiente manera. Primero acercarse
lentamente y sin hacer ruido al animal para no incrementar su estrés,
para comprobar, manipulándola lo menos posible, que la tortuga está
viva; avisar en todo caso al personal de Medio Ambiente o a los
Servicios de Emergencias a través del 112; evitar que la tortuga quede
expuesta directamente al sol, colocando un paño húmedo sobre el
caparazón para evitar su desecación y sobre las heridas que pudiera
tener; en caso de enmallamiento, retirar las redes, cabos o pedazos de
nylon que tuviese la tortuga alrededor del cuello y que pudieran
asfixiarla. Las ataduras alrededor de las aletas deberán ser sólo
retiradas si no hay signos de putrefacción en las heridas; extraer
plásticos u otros objetos de la boca de la tortuga para evitar que se
los trague y no tratar nunca de retirar un nylon de la boca de la
tortuga, ya que se tratará probablemente de un anzuelo y podría
desgarrar su esófago.

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