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S/C de Tenerife/ El voto en contra de Coalición Canaria (CC) y la
abstención del Partido Popular (PP) impidieron esta mañana que
prosperase la solicitud de incluir en el orden del día del Pleno
Ordinario del Ayuntamiento de Santa Cruz una moción, por la vía de
urgencia, en la que el concejal de Ciudadanos de Santa Cruz, Ángel
Isidro Guimerá, pedía la paralización inmediata de las obras
municipales que se llevan a cabo en el frente de playa de Las Teresitas
“en suelo ya privado” y la dimisión del alcalde, a consecuencia de la
sentencia del Tribunal Supremo que declara ilegal la compra de once
parcelas.
La sesión transcurrió en medio de una gran polémica, ya antes de su
inicio, previsto para las 10:00 horas de hoy. Según la versión
transmitida por el portavoz de Ciudadanos, Guillermo Guigou, en una
rueda de prensa posterior y conjunta con el Grupo Socialista, desde las
9:20 horas de la mañana, “200 vecinos permanecían ya a oscuras en el
interior del salón de plenos, cuando el Reglamento de la Corporación
impide que nadie entre antes de que empiece la sesión”. Narró que
preguntó al agente de la Policía Local que debe garantizar que esta
norma se cumple sobre la incidencia en cuestión y éste “me dio la
razón, pero me dijo que don Antonio Bello Paz –teniente de alcalde de
CC- le ordenó que permitiera la entrada de estas personas”, ante lo
cual los ocho concejales de la oposición se negaron a incorporarse al
Pleno hasta que llegó el punto de Ruegos y Preguntas, donde habían de
defender la urgencia de incluir la moción de Guimerá.
A partir de este momento, se produjo una discusión entre Guigou, Cuende
y el alcalde-presidente, Miguel Zerolo, interrumpida constantemente por
interjecciones, gritos, pateos y aplausos del público, que los
concejales de la oposición calificaron “de claca”, con lo que querían
comparar a los asistentes que coparon el salón de plenos con las
personas que pagaban la mitad de la entrada al teatro con la condición
de aplaudir les gustara o no la obra. “Sólo que hoy los pagos eran en
mortadela”, añadió Guigou. Más contundente fue Cuende, que no dudó en
comparar a Zerolo con Tirano Banderas, aludiendo a que presionó a los
vecinos a venir con amenazas de “castigo o premio para que vinieran a
aplaudirle y a impedir hablar a la oposición en la defensa de la
moción”.
Aunque finalmente no se integró dicho punto en el orden del día de la
sesión, la discusión sobre si procedía o no la urgencia y sobre la
legalidad de la permanencia del público en el salón antes de su inicio
motivó un tenso y polémico fin del pleno, en el que sí hubo petición de
dimisión al alcalde, de paralización de las obras y acusaciones de
incumplir la sentencia del Supremo y el Reglamento del Ayuntamiento.
Zerolo argumentó que el secretario de la Corporación había informado de
que la tramitación de la vía de urgencia estaba fuera de plazo y que la
moción debía ir a la siguiente sesión, mientras que éste declaró que la
presencia del público no vulneraba ninguna normativa legal.
Ante esto, Guigou justificó la existencia misma de la vía de urgencia
en casos como éste, en la necesidad de paralizar las obras para cumplir
una sentencia y acusó a Zerolo de “aprovecharse de los vecinos para
reventar el pleno u convertirlo en un acto político”.

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