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La Gomera/ El tajinaste azul, planta endémica de La Gomera, ya
tiene un plan de conservación que asegura la supervivencia de la
especie. Así lo informa el presidente del Cabildo de La Gomera,
Casimiro Curbelo, quien se congratula por la aprobación definitiva del
programa con el que eliminarán amenazas y aumentarán efectivos, que hoy
publica el Boletín Oficial de Canarias.
Curbelo recuerda que el Cabildo de La Gomera ha realizado una
importante apuesta por la conservación y la recuperación de los tesoros
naturales de la Isla, entre los que se encuentra el tajinaste azul.
Apunta, además, que el tajinaste azul es una de las especies vegetales
endémicas más singulares de la Isla y, sin embargo, su hábitat
característico está amenazado, y precisa que las poblaciones existentes
se localizan en tres espacios protegidos de la Isla, dentro del Parque
Nacional de Garajonay, el Parque Natural de Majona y la Reserva Natural
Integral de Benchijugua.
Las zonas de El Rejo, Agando y Enchereda son los espacios concretos que
guardan esta planta, que hasta ahora estaba sujeta a un programa de
conservación que ha propiciado una cierta estabilidad de las
poblaciones, pero no contaba con un plan definitivo de conservación.
De acuerdo con el documento elaborado en los departamentos de la
Comunidad Autónoma, con el apoyo de la Corporación insular gomera, el
plan afecta a algunos terrenos de titularidad privada y, "por tanto -
explica Curbelo -, a partir de ahora será necesario realizar acuerdos
previos con los propietarios".
Los espacios del tajinaste azul están catalogados como zonas de
reserva, de uso moderado o restringido y, pese a todo, se hace
necesario controlar los factores que ponen en riesgo su supervivencia,
especialmente en lo que se refiere al pastoreo, así como recolectar
semillas, recuperar antiguas localidades don de se encontraba la
especie o realizar vallados colectivos de estas plantas.
El valor numérico fijado para asegurar la conservación del tajinaste
azul se ha establecido en un mínimo de 7.500 ejemplares reproductores,
distribuidos al menos en 8 núcleos diferentes, lo que obliga a crear 5
nuevas plantaciones. Asimismo, se establece la necesidad de que cada
uno de estos núcleos cuente al menos con 500 ejemplares reproductores,
lo cual se considera como tamaño mínimo viable poblacional.
El control efectivo del ganado disperso que ocasionalmente afecta a
determinadas localidades será prioritario para asegurar esta planta
endémica de La Gomera, que florece durante los meses de febrero-marzo y
fructifica en mayo-junio. Su eficacia reproductiva resulta alta dada la
gran producción de semillas y la alta viabilidad de las mismas. No
obstante, la dispersión es poco efectiva y rara vez se produce más allá
de 2 metros de la planta madre.
Además, se prevé la realización de estudios que apoyen las labores de
restitución y conservación, y una campaña de divulgación basada en la
edición de folletos, carteles informativos, audiovisuales y otras
publicaciones cuya temática central sea el peligro de extinción que se
cierne sobre la especie y la importancia de evitarlo.

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