Los alfombristas
elaboraron, como cada año, maravillosas alfombras de flores en las calles del
caso lagunero que comenzaron desde la noche del sábado a dibujar y fabricar en
el suelo para que al amanecer el municipio reciba a los miles de visitantes y
turistas que van con el fin de apreciar estas verdaderas obras de arte.

Aún a primeras
horas de la mañana se realizaban algunas de las confecciones, donde se podía
observar a niños y adultos colaborando en esta tarea y así recibir al Santísimo
en la tarde del
Corpus. Carmen Carrillo, catequista de la Concepción y representante
de la alfombra perteneciente a la Cofradía del Cristo del Rescate y Nuestra
Señora de Los Dolores, señaló que hay unos 35 niños y 20 adultos trabajando en
la confección de la alfombra, una acción que llevan desarrollando desde hace 23
años. "Ayer preparamos el boceto con la colaboración del resto de los cofrades
que cortan las flores y preparan el resto del material. Una vez llegados aquí
medimos, colocamos los moldes, marcamos y los niños niños se encargan del resto",
dijo.
Por su parte,
Santiago quien representa a Modas Rasa, indicó que llevan desde las 6 de la
mañana confeccionado la alfombra que llevan ideando desde hace una semana. "Elegimos
el boceto y luego lo llevamos a la práctica empleando diversos materiales como
marmolina y colorante".

La confección de
los tapices florales se realizan actualmente por parte de algunas familias y
sociedades, dado que se ha pasado a la confección de estos originales tapices
con mezcla de arbustos, plantas, flores y marmolina: brezo tostado (arésta) que
da el color negro, brezo natural finamente picado para el tono verde, y
marmolinas que se tiñen para obtener la gama de colores.
El Ayuntamiento
se encarga de tostar el brezo, adquirir y repartir el resto de materiales tanto
para las alfombras que se realizan en el casco como las que se realizan en
otros puntos del Municipio.
Las primeras
alfombras laguneras se confeccionaron en el año 1907 que se ubicaban en la
esquina de la plaza de la Concepción, gracias a su impulsor Luis Marrero que en aquel
entonces era el antiguo sacristán de la Concepción.
La fiesta del
Corpus en el siglo XVIII era las que mayor presupuesto municipal tenía: 3000
reales. Las ordenanzas municipales de aquella época obligaban a los vecinos que
tuvieran barridas, regadas y engalanadas las calles por las que pasaba la
procesión, incluso multando a los que no lo hiciesen.

