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Tenerife/ El Gobierno marroquí, a través de su Ministerio de Interior, ha ejercido las presiones necesarias para evitar y prohibir la matriculación del activista saharaui de derechos humanos y ex portavoz de los presos políticos saharauis en las prisiones marroquíes, Alí Salem Tamek, en la Universidad de Mohamedia, donde pensaba cursar estudios de Derecho y Periodismo, según informó el propio Tamek por vía telefónica al Servicio de Comunicación Saharaui en Canarias (SCSC).
El activista de los derechos humanos explicó que, después de
intentar matricularse en las Universidades de Marrakech y Mohamedia,
“la seguridad del Gobierno marroquí impidió que me matriculara alegando
`problemas de seguridad´”.
Curiosamente, Tamek es conocido
como “el símbolo de la lucha pacífica del pueblo saharaui por la
autodeterminación” y todas sus actividades, como las del Colectivo de
Defensores Saharauis de los Derechos Humanos (CODESA), del que es
miembro destacado junto a activistas como Aminetu Haidar y H´mad
Hammad, se caracterizan por respetar escrupulosamente el principio de
la no violencia.
En este sentido, relató que presentó “la
correspondiente solicitud para estudiar Derecho y Periodismo en la
Universidad Hasán II de Mohamedia y me fue aceptada, de lo cual tengo
documentación por escrito de la propia Universidad con fecha del 1
octubre de 2007”. Sin embargo, “el pasado día 30 me comunicaron la
imposibilidad de matricularme en ninguna universidad”.
Ali Salem
Tamek es un reconocido defensor de los derechos humanos en el Sahara
Occidental, ha obtenido diversos premios españoles e internacionales
por esta labor y ha protagonizado intensas campañas de Amnistía
Internacional con ocasión de sus numerosas detenciones, maltratos y
juicios sin garantías procesales a manos de las autoridades
marroquíes.
Tamek ha sido detenido y encarcelado en numerosas ocasiones, la última
en 2006, ha sido despedido de su trabajo, ha sido víctima de la
intimidación, la persecución, las amenazas, el hostigamiento permanente
por el Gobierno de Rabat, que llegó a calificarlo como “el enemigo
número uno de Marruecos”, siendo, paradójicamente, un pacifista
reconocido. En agosto de 2005, las autoridades marroquíes lo internaron
por la fuerza en un centro psiquiátrico cercano a Agadir “inyectándome
diversas sustancias que aún hoy desconozco para intentar que perdiera
para siempre la razón”. Ha sido expulsado en numerosas ocasiones de
territorio saharaui y prohibido su regreso o su salida al extranjero.
Tamek
cree que esta nueva prohibición “no es un hecho aislado sino que forma
parte de una cadena de hechos represivos y violaciones de los derechos
humanos de los ciudadanos del Sahara Occidental ocupado por Marruecos.
Pero también significa que el régimen de Rabat teme que nos formemos y
preparemos y por eso viola de nuevo y como viene haciendo desde que
ocupó el Sahara en 1975 uno de los derechos fundamentales de las
personas, el de la educación”.

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