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El Aaiún/ El pasado viernes las calles del barrio Al Inaach, en
la capital saharaui ocupada por Marruecos, El Aaiún, se volvieron a teñir de
sangre convirtiéndose una vez más en escenario de detenciones, palizas,
allanamientos y heridos, todos ellos civiles saharauis, según informaron a SCSC
activistas saharauis de derechos humanos en la zona.
La llegada a los territorios del Sahara Occidental ocupados por
Marruecos de la delegación de la organización de defensa de los derechos
humanos Human Right Watch, que coincidió el pasado martes con la conmemoración
por parte del régimen marroquí de la Marcha Verde, motivó que la policía marroquí
realizase un importante despliegue de
efectivos y medios en toda la zona practicando numerosas detenciones entre los ciudadanos
saharauis para impedir que prestaran testimonio a la organización humanitaria.
Ya el martes, manifestantes saharauis, que condenaban
pacíficamente la ocupación y su celebración. Según informaron testigos
presenciales, al menos nueve jóvenes fueron detenidos y torturados en la
comisaría de la policía judicial en El Aaiun. Entre ellos, Alhsehein Lemlih, de 40 años, que
fue arrojado de una azotea por escuchar la Radio Nacional Saharaui.
El viernes, una vez que la organización humanitaria había
abandonado la zona, continuaron las manifestaciones pacíficas y las protestas
acrecentadas ahora por la represión desplegada el martes por las fuerzas
marroquíes, hechos que se repitieron en otras ciudades saharauis como Smara y
Bojador.
Algo pasadas las 13,00 h., decenas de ciudadanos, en su mayoría
jóvenes y mujeres de diferentes edades, ondeaban banderas saharauis y coreaban eslóganes
"contra el régimen invasor marroquí" y "reivindicando su derecho a la libertad".
Fue entonces cuando numerosos destacamentos de diferentes cuerpos de seguridad
marroquí iniciaron su brutal intervención, empleándose con especial dureza con
aquellas personas que habían dado su testimonio a Human Right Watch y sus
familias, como fue el caso de Gleina Burhah, que prestó testimonio dos días
antes.
La policía marroquí también se empleó a fondo con la
familia Amaidan, a la que pertenece el preso político saharaui Luali Amaidan.
Su madre, Fatma Amaidan, y sus hermanas, Maimuna Amaidan, Melka Amaidan y
Aiyada Amaidan, fueron objeto de palizas, detenidas y trasladadas a comisaría.
Otra hermana, Izana Amaidan, junto a los ciudadanos saharauis Chtouki Zaina, Hayat
Rguibi, Chtouki Zaina, Zahra Hammad y Bourial Salka, fue víctima de torturas. También
se allanaron las viviendas y se destruyeron las pertenencias de las familias
Amaidan y Elhawasi.
"Siento tener que comunicaros", relató Rabab Amaidan,
hermana e hija de las detenidas, "que la policía irrumpió hoy en nuestra casa,
rompieron todo y detuvieron a mi madre, a mi hermana Aminetu y a mi hermanita
pequeña. También irrumpieron en casa de nuestra vecina Ghlana y la detuvieron".
Según cuenta Rabab, "se había convocado una manifestación
en nuestro vecindario, y los ocupantes irrumpieron en las casas rompiendo las
puertas. Los torturadores golpearon a toda mi familia en público. En Dajla y
Smara también están deteniendo a la gente y las casas son allanadas por las
autoridades marroquíes".
"Me han informado también", asegura, "que han irrumpido en
casa de mis abuelos, han golpeado las puertas intentado romperlas; querían
detener a mi tía, Izana Amaidan; la han estado buscando durante mucho tiempo,
si la cogen la dañarán gravemente. He hablado con ella, está muy asustada y no
tiene un lugar donde ir. Están vigilando la casa y la barriada".
A raíz de esta intervención se produjo una persecución en
el mismo barrio y los barrios cercanos, contra los familiares de los
manifestantes saharauis detenidos, que se habían congregado delante la
comisaría de la policía judicial, situada en la calle 24 de noviembre,
demandando la liberación de sus hijos. Todos ellos fueron desalojados a palos y
patadas mientras los cuerpos de seguridad marroquíes bloqueaban los conocidos
barrios de Maatalla, la Avenida Smara y Al Inaach. (SCSC)

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