|
Lanzarote/ “Más seguridad, menos masificación”. Así rezaba la
pancarta exhibida este miércoles a las puertas del Centro Penitenciario
de Tahíche, en Lanzarote. Tras los últimos incidentes que han tenido
lugar en diversas cárceles de España, y especialmente con el secuestro
de tres funcionarios en el centro de Picassent (Valencia), los
funcionarios de prisiones de Lanzarote han decidido sumarse a la
protesta general y recordar a la administración, una vez, las precarias
condiciones del Centro Penitenciario de Tahíche.
La falta de personal es una de las máximas preocupaciones de los
trabajadores de Tahíche, sobre todo por la falta de seguridad que
conlleva este ratio de encargados (seis para casi doscientos internos),
el más bajo de todo el país. “La mayor parte de los funcionarios que
trabajan aquí son nuevos, con poca experiencia”, ha explicado José
Maneiro, portavoz del sindicato de prisiones Acaip. En la prisión de
Tahíche trabajan cien funcionarios, pero tan sólo cuarenta trabajan en
interior. Los sesenta restantes pertenecen a las oficinas de
administración y régimen, al equipo de tratamiento, psicólogos o
juristas. “En la prisión de Las Palmas, que tiene cuarenta internos,
hay once encargados en temas de vigilancia, aquí tenemos sólo seis”,
explica Ricardo Aparicio, delegado sindical de UGT. “Los funcionarios
de interior están realizando funciones de encargado sin tener
experiencia y sin cobrar ese nivel”.
Según ha asegurado Aparicio, este mismo miércoles, por poner un
ejemplo, hay un solo funcionario en el módulo uno, que tiene ochenta
internos. “Si la cosa va bien, igual se puede pensar que es suficiente,
pero al mínimo incidente resulta peligroso”, indica José Maneiro. “Hace
cinco o seis años, todas las RPT (Relación de Puestos de Trabajo) de
España se actualizaron menos la de Lanzarote, alegando en ese momento
que se iba a remodelar la prisión en breves momentos”, añade Aparicio.
“Y parece ser que ahora tampoco se va a actualizar”.
Los funcionarios tienen la vista puesta en los próximos meses, cuando
tenga lugar la apertura de los nuevos módulos, ahora en fase de
construcción. “El problema lo vamos a tener si no amplían la RTP,
porque serán más módulos con la misma gente, y eso es imposible de
sostener”, ha explicado Aparicio. “Nos encontraríamos con que en este
centro tendríamos seis encargados para ocho módulos y ocho grupos de
trabajo”.
Los trabajadores de Tahíche también temen la incorporación de
funcionarios en prácticas sin una experiencia mínima en centros
penitenciarios. “Se ha demostrado que los centros que se han abierto
con muchos funcionarios en prácticas terminan siendo centros
conflictivos, porque no es fácil enfrentarse a un interno…”, ha
explicado el delegado sindical de UGT. Estos funcionarios en prácticas
realizan un curso en Madrid durante veinte días, pero es al llegar a la
prisión donde se encuentran cara a cara con la realidad. “Y nosotros
les tenemos que enseñar cómo es el día a día”, añade Aparicio.
Además de la falta de personal, la masificación es otro de los
problemas clave del Centro Penitenciario de Tahíche. Actualmente, esta
prisión acoge a 190 internos, mientras que su capacidad inicial era de
40. “Y hemos llegado a tener 214”, indica Aparicio. Los funcionarios
temen que la apertura de los nuevos módulos no solucione esta
situación. La finalización de las obras -las dos fases- conllevará una
capacidad de 222 internos, teóricamente, uno por celda. “Seguramente
meterán el doble”, apunta con pesimismo Ricardo Aparicio.
A pesar de las precarias condiciones del Centro Penitenciario de
Tahíche, que además de Lanzarote cubre también la isla de
Fuerteventura, los funcionarios reconocen que es un centro “bastante
tranquilo”, aunque también tienen lugar algunos incidentes. “Hace dos
meses, un interno dio un cabezazo a un funcionario, y hace un año
intentaron pegar a otro”, apunta Maneiro. En todo caso, el problema de
esta prisión es que no está preparada para acoger a ciertos presos.
“Hace poco tuvimos a las personas que fueron detenidas por un intento
de secuestro en Puerto Calero”, recuerda Aparicio. “Aquí no estamos
preparados para tener a cualquier interno, y aunque el cartel de la
prisión diga que es un Centro de Preventivos, prácticamente tenemos un
cincuenta por ciento de internos que están con sentencia firme”.

Noticias Relacionadas:
|