
Una joven de 17 años ha elegido un
cerdo vietnamita como su "exótica" mascota. Sólo tiene un
comportamiento especial para la comida, ya que si le dejaran "no
pararía de comer".Perros, gatos,
hámsters, serpientes... como mascotas está permitido casi todo, incluso
un cerdito vietnamita. Eso es lo que pensó Irú, una joven de Maspalomas
que adquirió este animal hace un mes en el mercadillo de Vecindario
porque siempre tuvo la "curiosidad de tener una mascota exótica".

Así, tras dos días "algo duros" de adaptación, 'Coco' pasó a tener el comportamiento propio de una mascota hogareña.
Según su propietaria, en dos días aprendió a hacer sus necesidades en
la cajita de arena adquirida para ello y a pasar el día "durmiendo y
comiendo", por lo que no existe ningún problema con los vecinos.
Con él sale a pasear a la calle "un montón de veces" y "sin ningún
problema" ni con las personas ni con otros animales. Irú tiene dos
perros y un gato y "se llevan bien".
Acostumbrarse a las personas en sus paseos diarios costó un poco más.
Al principio gruñía y huía, pero luego se mostró más afable.
El tamaño tampoco es un problema, ya que estos animales no crecen demasiado.
En casa, duerme en la solana, pero el resto del día se pasea por donde
quiera. Su olor, algo que siempre se identifica de forma negativa con
un cerdo, no es ningún problema. Según Irú, los cerdos vietnamitas se
adaptan al olor de la casa, por lo que "si la casa huele bien, 'Coco'
huele bien".
En la comida sí que es algo más especial, ya que si le dejaran "no
pararía de comer". Por ello, le limitan la comida y le dan fruta,
verdura y pienso especial "bastante barato". Las sobras de la comida
están reservadas para los perros.
Cuando 'Coco' se emociona jugando, "salta, y es muy curioso ver saltar
a un cerdo". También mordisquea los pies para jugar, "como un pellizco,
nada peligroso".
En fin, una mascota "diferente" que hace las delicias de su dueña.