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Canarias/ La Navidad trae consigo cambios en los hábitos
alimentarios. En las comidas de celebración típicas de estas fechas se
introducen alimentos inusuales en otros momentos del año que, muchas
veces, tienen elevado poder calórico, como las grasas procedentes de
embutidos, los quesos curados o los azúcares de dulces, turrones y
golosinas. Otro problema añadido es el aumento del consumo de alcohol,
tanto por el aporte de calorías que supone como por la repercusión en
los accidentes de tráfico.
La Consejería de Sanidad del Gobierno de Canarias quiere recordar que
las celebraciones no tienen por qué estar ligadas a las comidas
excesivamente copiosas o hipercalóricas, que provocan sobrepeso u
obesidad y repercuten de manera negativa en la salud. Se puede optar
por menús más saludables, sin renunciar a los placeres de la buena mesa.
Las recomendaciones para evitar los excesos y llevar una alimentación
sana durante la Navidad no son diferentes a las que se hacen a lo largo
del resto del año, aunque adaptadas a las circunstancias que llevan
aparejadas las celebraciones. Hay que recordar que el aporte principal
de alimentos debe hacerse a base de frutas, verduras y hortalizas. Así,
por ejemplo, una macedonia de frutas es un postre perfecto, mucho más
saludable que la repostería, y las ensaladas son excelentes como plato
principal o como guarnición.
También es conveniente tomar medidas para equilibrar la dieta. De esta
manera, dado que en estas fechas se aumenta el consumo de grasas
animales, es recomendable que durante la Navidad se tomen lácteos
desnatados, con las excepciones correspondientes a los niños. De igual
forma, es aconsejable reducir el consumo de huevos a un máximo de 2 o 3
por semana, ya que muchos productos tradicionales como los turrones y
otros postres navideños lo tienen entre sus ingredientes principales.
Para las comidas navideñas es preferible optar por el consumo de
pescado frente al de carne, y dentro de éstas es mejor elegir pollo o
pavo en vez de carnes rojas. En su conjunto, el consumo de pesados,
carnes o huevos debe ser de 2 o 3 raciones diarias, variando cada día
entre estos productos, de forma que sólo se coma uno de ellos en una
misma jornada.
En cuanto a los productos tradicionales, como los turrones o los
mazapanes, no deben rechazarse, pero su consumo tiene que ser moderado.
Poseen un alto valor energético, de aproximadamente 470 kilocalorías
por 100 gramos, que favorece el sobrepeso. Sin embargo, en conjunto
tienen una fórmula equilibrada, con un 10 por ciento de proteínas, un
24 por ciento de grasas, un 58 por ciento de hidratos y un 7 por ciento
de fibras.
La preparación como ingrediente básico de una dieta sana
No sólo hay que tener en cuenta lo que se come, sino cómo se prepara.
De manera preferente, es mejor hornear o guisar los alimentos y evitar
los fritos, ya que con ello se conserva su valor nutricional y se
reduce su contenido en grasa. Y, por supuesto, a la hora de utilizar un
aceite es recomendable optar por el aceite de oliva virgen, ya que es
la grasa más adecuada para el consumo humano.
También es importante cuidar la conservación. El uso de vinagre o limón
en la preparación de las salsas, carnes o pescados reduce el riesgo de
desarrollo de algunos microorganismos patógenos y todos los alimentos
que no se consuman de forma inmediata deben refrigerarse.
Productos de consumo reducido
Debe evitarse el consumo de bebidas azucaradas o gaseosas, así como de
grasas sólidas presentes en la mantequilla, la margarina, la nata, los
embutidos y la bollería industrial, entre otros. Dentro de los
productos de charcutería es preferible optar por jamón o pavo. Además,
es importante no abusar de la sal.
Las bebidas alcohólicas deben tomarse con moderación y tener en cuenta
sus posibles incompatibilidades con la ingesta de medicamentos y, por
supuesto, con la conducción de vehículos. Dentro de las bebidas
alcohólicas, es preferible el consumo de vino, aunque sin pasar de par
de vasitos al día. También es recomendable decantarse por la sidra
antes que por el cava o el champán, dado que tiene menor graduación
alcohólica.
Si se siguen estos sencillos consejos de alimentación y se añade la
práctica de un poco de ejercicio, se puede conseguir celebrar la
Navidad por todo lo alto, pero sin sumar kilos ni perjudicar la salud.

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LO QUE SI HAY QUE DOSIFICAR ES EL ALCOHOL.BEBER CON MODERACION Y OJO CON EL COCHE PARA QUE ESATAS NAVIDADDES NO SEAN LAS ULTIMAS.