
Las ingestas de estas fiestas pueden
llegar a alcanzar las 5.000 o 7.000 calorías en una comida, lo cual es
una auténtica barbaridad desde el punto de vista de la salud. Este
exceso brutal de calorías contenido, sobre todo en el alcohol y los
alimentos hipercalóricos, puede hacer que determinadas enfermedades
lleguen a descompensaciones peligrosas para la salud.
La Vocalía de Atención Primaria del Colegio Oficial
de Médicos de Tenerife (COMTF), a través del doctor Levy Cabrera,
propone una serie de medidas que mitiguen algo los efectos secundarios
de los hábitos navideños, como moderar la ingesta de alcohol, no beber
si se va a conducir, no consumir drogas, moderación con el café y el té
y, si es posible, no fumar.
También recomienda limitar y racionar el consumo de los alimentos
hipercalóricos de estas fechas, ya que en pocas cantidades se consumen
gran cantidad de calorías; comer raciones pequeñas de los diferentes
platos, así comeremos un poquito de todo, no olvidar el intercalar
ensaladas y verduras entre los platos fuertes, no olvidar el consumo de
frutas, comer lo menos posible en los aperitivos y entrantes, o luego
deberemos reducir bastante la ingesta en las comidas principales.
Asimismo, aconseja tener cuidado con las bebidas gasificadas,
refrescos, cervezas sin alcohol, también con muchas calorías, así como
con los productos que dicen ser bajos en calorías, aptos para
diabéticos, light, aunque no por ello se deben consumir en más cantidad
alegremente.
Por último, recomienda especial cuidado a quienes ya tienen un problema
de salud y los que siguen tratamientos crónicos, ya que muchos
medicamentos pueden tener interacciones con el alcohol, sobre todo
todos los psiquiátricos, y también aconseja cuidado con los
cardiológicos. Además, muchas medicinas pueden retrasar el tránsito
intestinal y provocar gases, agravando el problemas con estas comidas
copiosas.
MÁS DE 5.000 CALORÍAS EN UNA COMIDA
Las fiestas de Navidad cada vez se prolongan durante más tiempo, se
empiezan a celebrar antes (los supermercados ya ofrecen productos
navideños desde noviembre y se mantienen hasta mediados de enero), lo
que conlleva numerosos excesos, producidos por un consumo desmesurado
de alimentos y alcohol, que repercute negativamente en la salud física
y emocional de las personas.
Las ingestas de estas fiestas pueden llegar a alcanzar las 5.000 o
7.000 calorías en una comida, lo cual es una auténtica barbaridad desde
el punto de vista de la salud. Este exceso tan brutal de calorías
contenido, sobre todo, en el alcohol y los alimentos hipercalóricos
propios de estas fechas (polvorones, turrones, mazapanes, chocolates,
también frutos secos en exceso, dátiles, orejones, pasas...) puede hacer
que determinadas enfermedades lleguen a descompensaciones peligrosas
para la salud. Es el caso de los enfermos cardiópatas, hipertensos y
diabéticos, que deben extremar los controles, para no tener luego
serios disgustos de salud.
También en estas fechas aumentan las consultas por gases,
maldigestiones (pesadez, plenitud postprandial, eructos, dolor en la
boca del estómago, ardor, diarreas), gastritis, úlceras de estómago,
reflujo gastroesofágico, hernia de hiato esofágico, hepatopatías
crónicas, problemas de vesícula biliar, problemas pancreáticos,
problemas del colon, crisis de gota, anginas de pecho, insuficiencia
cardiaca, y sobre todo, problemas emocionales, que debutan con
trastornos de ansiedad y trastornos depresivos.
Hay que conseguir evitar las molestias tanto físicas como emocionales
que ocasionan los "hábitos festivos" que se realizan en estas fechas.
En Navidad se producen más crisis emocionales, ya que se acusan más los
duelos, las ausencias familiares son más notorias y las malas
relaciones de familiares se hacen más evidentes. En las noticias
diarias se ven estos datos con acontecimientos conflictivos en las
relaciones familiares que ocasionan discusiones, roturas familiares y,
en el peor de los casos, tragedias personales.

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