 La película REBOBINE POR FAVOR ha nacido de la
desbordante imaginación del oscarizado guionista y director Michel Gondry. Dos
amigos de la infancia no tienen más remedio que reescribir la historia del cine
si quieren salvar a su querido videoclub de una muerte segura. Para lo cual
inventan una historia en la que una mujer de lengua afilada se hace amiga de su
chófer, unos analistas espectrales se lanzan a la caza y captura de fantasmas
en Nueva York y un joven león de animación intenta recuperar su trono en la
sabana africana.
La
historia empieza cerca de una autovía, en Passaic, Nueva Jersey, donde dos
eternos amigos, Mike (MOS DEF) y Jerry (JACK BLACK) se esmeran en mantener vivo
el legado del héroe local, la leyenda del jazz Fats Waller, mediante el arte
del grafiti. Jerry es el mecánico del barrio y vive en una caravana instalada
cerca de la planta eléctrica que, según él, le mata lentamente mediante
"microondas". Mike vive y trabaja al otro lado de la calle, en el videoclub
local "Rebobine por favor", propiedad del Sr. Fletcher (DANNY GLOVER), que
rehúsa modernizar su tienda para competir con las franquicias de DVD de otros
pueblos vecinos.
El
Sr. Fletcher siempre dice que el anticuado videoclub fue el hogar de la leyenda
del jazz Fats Walter, que supuestamente nació en el pequeño pueblo mucho antes
de que existieran los vídeos. El Sr. Fletcher, un entusiasta de todo lo que se
refiere a Fats Waller, decide realizar un viaje para conmemorar la muerte de
Fats y deja a Mike encargado de proteger la tienda. En otras
palabras, basta con vigilar de cerca al muy patoso Jerry, que este mismo día
decide sabotear la planta eléctrica. En principio, Mike está dispuesto a
ayudarle, pero acaba por echarse atrás. Jerry sigue adelante sólo, se queda
atrapado en un campo electromagnético y acaba colgado de los pies para el resto
de la noche.
Por
la mañana, muy confuso y desorientado, Jerry llega al videoclub. Mike intenta
echarle sin éxito, pero Jerry se pasea entre los anaqueles, colocando las
cintas y molestando a los pocos clientes. Al día siguiente, un cliente regresa
con una cinta quejándose de que no hay nada. Mike, extrañado, comprueba la
cinta y ve que es verdad. Prueba varias cintas y descubre que todas están
vacías. No queda una sola película en todo el videoclub. El magnetizado Jerry
ha borrado todas las cintas.
Entretanto,
una buena amiga del Sr. Fletcher, que también es la mejor clienta del videoclub, la Srta. Falewicz (MIA
FARROW) entra y pide una película que aún no ha visto, Los cazafantasmas. Mike y Jerry improvisan una excusa y la
convencen de que vuelva luego. El dúo idea un plan para hacer un "remake" de la
película con el atrezo que tienen a mano y la cámara de vídeo del club. El
resultado es indescriptible, pero entregan la cinta a la Srta. Falewicz. Mike
y Jerry cruzan los dedos al tiempo que se sientan a descansar, pero llega otro
cliente y pide Hora punta 2. Los
improvisados cineastas se dan cuenta de que, si quieren que su idea funcione,
deberán hacer remakes de cuantas películas había en el videoclub.
Al
día siguiente se lanzan a rodar 20 minutos de la típica película de acción de
Hong Kong. No les queda más remedio que pedir ayuda a Alma (MELONIE DIAZ), una
mujer que trabaja en la tintorería local. Basándose en unos cuantos trucos de
cámara y en algunos "efectos especiales", acaban la película justo a tiempo
para alquilarla. Entretanto, Craig (CHANDLER PARKER), el sobrino de la Srta. Falewicz,
encuentra el remake de Los cazafantasmas
e invita a unos amigos a verla. La absurda y delirante película les parece
hilarante y van al videoclub a convencer a Mike y a Jerry para que hagan más.
Lo
que ocurre a continuación pilla a Mike y a Jerry por sorpresa. Sus "películas"
son auténticos bombazos. La voz se corre por el barrio y los clientes aparecen
en el videoclub, pidiéndoles que
hagan un remake de su película favorita. ¡Incluso se desplazan desde Manhattan
para alquilar una de sus cintas!
No
tardan en empezar a rodar su peculiar versión de dramas del calibre de Paseando a Miss Daisy, películas de
acción como Robocop e incluso la
película de animación El rey león. A
medida que incrementa la demanda, aumenta el tamaño del equipo de rodaje. Todo
el vecindario aporta su granito de arena para que funcione la magia del cine.
No hay nada como una nevera para imitar al gran objeto negro que flota en el
espacio en 2001: Una odisea del espacio.
Animales hechos con papel de embalaje cobran vida en improvisados teatros de
marionetas y fotocopias de coches recorren las calles. El negocio va viento en
popa. El Sr. Fletcher regresa y encuentra el local abarrotado de gente haciendo
pedidos. El Sr. Fletcher, que durante su viaje ha tenido una revelación, no
está muy convencido al principio, pero al cerciorarse del éxito, decide dejar a
los chicos seguir adelante con su ridícula idea.
Por
desgracia, Hollywood se entera del inesperado éxito de Mike y Jerry, y la meca
del cine pasa al ataque: aparecen abogados hablando de propiedad intelectual e
ingresos perdidos antes de requisar las películas de Mike y Jerry. Todo se ha
acabado. El Sr. Fletcher debe enfrentarse a la dura realidad: el videoclub está
condenado, a menos que se les ocurra alguna brillante idea. Y así es. Mike y
Jerry comprenden que se han equivocado. En vez de hacer remakes, ¿por qué no
rodaron una película original? Están de acuerdo en que debe ser un tema
conocido y respetado, como la vida de Fats Waller, pero el Sr. Fletcher les
confiesa que no nació en el local. Los chicos superan este duro golpe y deciden
seguir adelante. Para conseguirlo, piden ayuda a los vecinos.
Todo
el mundo, desde el personal de la tintorería y los mecánicos de Passaic, hasta
la policía y los delincuentes, participa de lleno en la película. El atrezo
de las películas anteriores se remodela para encajar con los años veinte. La tintorería Alma
deja ropa y muy pronto nace una película, justo antes de que las excavadoras
empiecen a arrasar el videoclub. Los actores y el equipo técnico se reúnen en
la tienda para ver el producto acabado. Todos donan unos dólares en un intento
de salvar el videoclub. Pero el
visionado privado se convierte en público al usar una "pantalla" gigante hecha
con sábanas. La comunidad al completo aplaude y vitorea la obra maestra.
El sueño que tenían Mike,
Jerry y el Sr. Fletcher de inmortalizar a su héroe se ha hecho realidad. Toda
la ciudad les apoya y lucha para que una minúscula tienda con grandes
aspiraciones siga existiendo.

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