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Hace tiempo recibí de una amiga un enlace a una
serie de videos, en cuyo asunto figuraba la frase de ¡No tiene desperdicio! Se trataba de los videos de charlas y
programas de televisión de Emilio Calatayud, Juez de Menores de Granada,
licenciado por el ICAIDE y por la Universidad de Deusto. Además fue Juez en la
localidad tinerfeña de Güímar, así como profesor en nuestra entrañable
Universidad de La Laguna.
Con su verbo
demoledor a la vez que campechano donde los haya, padre de dos hijos, nos dará esta
semana a los grancanarios un repaso general de lo que implica tener hijos,
tanto para los padres, como para los propios hijos.
A Emilio Calatayud lo tendremos por partida
triple en la isla de Gran Canaria. El jueves 27, a las 16,00 horas en el Colegio
San Ignacio de Loyola (Jesuitas) de Las Palmas de Gran Canaria, en una
charla-coloquio organizada por la Federación de Asociaciones de
Padres de Alumnos de centros concertados, FEPEL, con el título "Jóvenes, valores, educación
y sociedad". Más tarde, a las 20,00 horas estará en el municipio de
Agüimes, dentro de las VI Jornadas
Familia y Comunidad, y organizadas por el ayuntamiento del citado municipio
del sureste, con una charla titulada "El
Papel de la Familia en la reeducación
de menores con medidas judiciales". Y por último, como colofón a su
recorrido grancanario, compartirá con los vecinos de San Bartolomé de Tirajana
en la Casa de la Cultura de El Tablero, en un acto organizado por el
Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana a las 17,00 horas, y cuyo título de
la charla-coloquio será "Justicia y
sentido común: otra forma de hacer las cosas". Tres charlas diferentes, por
tanto, y un mismo comunicador que nos dará otra visión en como se debe trabajar
con nuestros hijos, tanto en casa, en el barrio, como en la escuela.
Los que hemos tenido la oportunidad de haberlo
escuchado lo conocemos muy bien. Con gran humor nos muestra la realidad
educativa, al tiempo que nos muestra sus sentencias educativas y
orientadoras. Y como no, conocido por su peculiar y original (y
efectiva)
manera de impartir justicia. Sus razonamientos son impecables.
Recordemos, por
ejemplo, aquello de "Yo no soy amigo de
mi hijo, porque si fuera su amigo dejaría a mi hijo huérfano". Esta es una
de las mejores perlas que nos ha dejado este magnífico juez, en cuyas charlas
trata, de una manera absolutamente magistral, y con una sensatez absoluta,
temas como: relación padres-hijos, escolarización, deberes y derechos,
convivencia en los centros escolares, medidas de atención a la diversidad, el
no éxito escolar, inhabilitaciones de alumnos para continuar su formación en su
centro, justicia y educación... ¡Casi
nada!
De
hecho, Calatayud alcanzó resonancia por sentencias como la que obligaba a
menores de Granada que se dedicaban a quemar papeleras a trabajar dos fines de
semana con los bomberos; o a un joven que circulaba ebrio en moto a visitar
parapléjicos que se rehabilitaban de accidentes de tráfico durante un día
entero, hablar con sus familias y hacer una redacción. Para él "todos los jóvenes necesitan una oportunidad
que él está dispuesto a darles". En definitiva, ha convertido sus sentencias en
auténticas lecciones de vida (a un pirómano lo pone a repoblar bosques o a un
joven agresivo a atender a los inmigrantes que llegan en patera).
Entre otras de sus reflexiones está el reconocimiento de que
ser buen padre puede ser mucho más difícil que magistrado. Así se expresa el
juez: "Antes la paternidad era mucho más
fácil que ahora... Mi fórmula: yo creo que los padres no tenemos que ser los
colegas de nuestros hijos. Los padres somos sus padres, y así tenemos que educarlos".
Estoy
absolutamente de acuerdo con Emilio Calatayud. De ahí también la importancia de
la formación en la
familia. La
implicación en y con la escuela, la participación de las familias en el proceso
de enseñanza-aprendizaje, insertos dentro de los planes de acción tutorial,
etc. Y como no, aprender a ver lo que implica tener hijos. Aprender a prevenir
las conductas de riesgo. Muchos aspectos tenemos que conocer los padres y
madres. Estamos hablando, según Calatayud, de familias de clase media e incluso
media-alta que no les hemos puesto límites a nuestros hijos, convirtiéndolos en
"pequeños tiranos" que acaban
desarrollando la
agresividad. Desde la administración se debería, por tanto,
apostar de un auténtico Plan de Formación encaminado,
entre otras cosas, al acompañamiento a las familias en aspectos como estos que
hemos comentado. Es fundamental este proceso formativo como un aula
donde compartir experiencias y asesorar a los padres sobre la correcta
educación de sus hijos, porque está claro que de los padres depende el futuro
de los hijos.
Por último, reseñar el libro recientemente
publicado por el mismo juez, editado en Dauro y que se titula "Reflexiones
de un juez de menores" y
en el que inserta un "Decálogo para
formar un delincuente". Sólo nos queda asistir a estas magníficas charlas. La expectación en cada rincón de la isla es muy
grande. Madres, padres, profesorado, educadores, formadores, sociedad en
general estamos llamados a compartir un buen rato con este juez de Granada del
que seguro seguiremos aprendiendo. Finalizo esta invitación con una de las
mejores frases que le he escuchado: Un niño necesita padres, y un padre es
alguien que marca límites, que dice: "Hijo,
te quiero mucho y por eso ahora te digo NO".
¡Sea
Ud. bienvenido a Gran Canaria, Sr. Calatayud!
Antonio
Hernández Lobo, profesor de enseñanza secundaria, Director del IES Faro de
Maspalomas y Vicepresidente del Consejo Escolar de Telde.

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