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Fuerteventura/ El tubo tiene 73 metros de largo, un 80% de humedad
relativa y no vuelve a la superficie en su trayectoria. Los informes
técnicos determinarán la relevancia del tubo volcánico descubierto.
Serán los técnicos de los dos equipos de expertos desplazados esta
semana desde Tenerife hasta Fuerteventura, los que evalúen el interior
del tubo volcánico descubierto la semana pasada en el municipio,
durante el desarrollo de unas obras de excavación en la localidad de
Caleta de Fuste, y determinarán el valor científico del hallazgo.
Entre los primeros expertos que se adentraron en la cueva descubierta,
se encontraba, Lázaro Sánchez-Pinto, director del Museo de Ciencias
Naturales de Tenerife. El equipo técnico constato la existencia de
restos fósiles animales, si bien concretaron que las posibilidades de
encontrar vestigios paleontológicos o de actividad humana prehistórica
resultaban bastante remotas.
Tras la localización de la cueva, la Consejería de Patrimonio Histórico
del Cabildo de Fuerteventura convocó rápidamente a este equipo de
expertos para evaluar si se trataba de un tubo volcánico, confirmando
una vez constatado este hecho, el interés geológico y vulcanológico del
mismo.
Si bien la aparición de huesos de animales que podrían pertenecer a
especies actualmente extintas, no sería un hecho de relevancia
paleontológica fuera de lo común, si están siendo ya analizados por
biólogos, para ampliar la documentación y estudiar la evolución y
estado de los animales extintos.
Un segundo equipo procedente del Departamento de Biología Animal de la
Universidad de La Laguna ha iniciado la investigación de una serie de
muestras de mudas de insectos recogidas en el interior del tubo. Este
equipo se ocupa en estos momentos en estudiar la procedencia estas
muestras, sin que sea posible hasta el momento determinar si pertenecen
a animales vivos o no.
Las primeras aproximaciones han permitido saber que con un 80% de
humedad en el ambiente, sí se dan las condiciones necesarias para
albergar vida en el interior de este tubo volcánico, que alcanza los 73
metros de profundidad sin llegar a enderezar hacia la superficie en
ningún momento su trayectoria descendente.
Natalia Évora declaró que “no merece la pena especular con las
distintas posibilidades hasta que no tengamos los resultados de los
informes. El interés geológico de un tubo volcánico es indudable,
aunque la aparición de restos paleontológicos de origen animal es un
hecho bastante común en la Isla más antigua de Canarias, en cuyo
interior hay sedimentos de millones de años que hay que valorar en su
justa medida dependiendo de cada caso”.
“En cuanto a la posible existencia de biodiversidad en el interior del
tubo estamos ante lo mismo. Podría tratarse de un hallazgo de mucho
valor para el estudio de la biodiversidad y la biología en
Fuerteventura como ha ocurrido en circunstancias similares dadas en la
Isla, o simplemente de insectos comunes sin ninguna relevancia. Desde
el Cabildo sólo nos podemos comprometer por el momento a actuar con
celeridad y a establecer las medidas que establezcan nuestras
competencias, que en caso de tratarse de descubrimientos científicos
importantes serán tratados adoptando la protección que merezcan y
estableciendo la vigilancia que sea necesaria”.

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