Así lo ha advertido a ACN Press Sara Prestianni, la experta
internacional que visitó varios de los Centros de Internamiento de
Extranjeros (CIEs) españoles, entre ellos el de El Matorral en
Fuerteventura, para elaborar un informe sobre la situación en los
mismos que fue encargado por el Parlamento Europeo a la consultora
independiente Steps.
Cuestionada por la posibilidad de que los inmigrantes que se encuentran
en los centros del Archipiélago puedan recurrir a estas prácticas
desesperadas, Prestianni respondió que es algo que “no se puede
excluir” ya que existe un “riesgo por las malas condiciones” de acogida
y el sentimiento de “desamparo” que sufren los inmigrantes.
No obstante, la experta puntualizó que el “riesgo de tentativas de
suicidios” es “mayor en los centros de la Península” ya que una vez
allí las personas saben que les espera la “expulsión”, por tanto, la
vuelta a la casilla de salida de un peligroso viaje que no les ha
permitido alcanzar la vida mejor que anhelaban. Mientras que, cuando se
encuentran en el Archipiélago a pesar de las “condiciones horribles”
que existen en los centros, se sienten en una “fase de espera y
esperanza” de poder ser trasladados y permanecer en Europa, explicó.
“He constatado casos de tentativa de suicidio” así como de
“autolesiones en países como Italia” donde los centros de inmigrantes
disponen de una “mayor presencia de asistencia psicológica” en
comparación con los “CIEs de España”, declaró la investigadora
internacional quien, por ello, no pudo descartar que estos lamentables
eventos puedan producirse igualmente en los centros españoles y de las
Islas.
Los suicidios de los inmigrantes son más habituales en los países
nórdicos, como Dinamarca, donde las condiciones de acogida son buenas
pero la estancia en los centros puede prolongarse de forma
indeterminada hasta la búsqueda de una solución. Esta incertidumbre
ante el futuro provoca que en ocasiones las personas recurran a
quitarse la vida.
Sin embergo, Prestianni insistió en que, “todo internamiento tiene
consecuencias muy graves en la vida de las personas, incluso en los
casos de un periodo más corto” como puede ser España (40 días) o
Francia (32 días).
“Algunas condiciones de los CIEs, como el hecho de estar encerrados en
las celdas sin poder salir y de no comprender muy bien lo que pasa, son
elementos patógenos” que, junto a la situación “psicológica” determinan
el “estado del inmigrante”, resumió la investigadora.
Sara Prestianni ha sido la encargada de investigar, recabar la
información sobre el terreno y redactar la parte del estudio sobre los
CIEs referida a tres países de la Unión Europea (UE): España, Italia y
Eslovenia. El informe, encargado por la Eurocámara a la consultora
Steps y que abarca la totalidad de los socios comunitarios, analiza la
situación de los centros para inmigrantes haciendo un especial hincapié
en las personas vulnerables.
En este sentido, la investigadora explicó que bajo el concepto de
vulnerabilidad se encuentran no sólo los menores, las mujeres
embarazadas o los enfermos, sino también todas aquellas personas que en
su tránsito hacia Canarias –que en ocasiones puede prolongarse durante
años- han sufrido abusos y violencia o, por citar otro ejemplo, quienes
llegan aterrorizados por haber permanecido 15 días en un cayuco sin
saber nadar.
De hecho, estos han sido los casos de varios de los seis inmigrantes
potencialmente ‘vulnerables’ cuestionados por la experta en su visita a
El Matorral.
Prestianni interrogó a “dos chicas de 18 años de Sierra Leona y de
Uganda” que mostraban “signos de violencia física y psíquica” padecida
“durante el año que pasaron en el bosque de Marruecos en su travesía
hacia Europa”. Otros dos jóvenes, ambos de Gambia, padecían síntomas de
“shock” y de “vulnerabilidad psicológica” por el “trauma” que les había
causado la travesía “de 12 días en cayuco”.
El quinto inmigrante en situación frágil interrogado confidencialmente
por la experta italiana fue un “joven muchacho de Guinea Conakri que se
declaraba menor” pero “que estaba detenido ilegalmente” puesto que “a
simple vista la Cruz Roja que presta servicio en el puerto” determinó
que era mayor de edad. Por último, el informe cita a un “chico de Costa
de Marfil demandante de asilo”.
A pesar de estos antecedentes ninguno de los inmigrantes recibía un
tratamiento adecuado a su vulnerabilidad en el centro de El Matorral,
según se desprende del informe que asegura que, “en general existe una
falta de personal capaz de identificar a las personas vulnerables; el
único personal presente” en los centros españoles “es de seguridad” y
no hay ni “trabajadores sociales, ni psicólogos o médicos” que
reconozcan la fragilidad de las personas.
Por ello, la principal conclusión del estudio en cuanto a “Canarias” es
que las “condiciones de acogida y detención no tienen en cuenta a las
personas vulnerables, a pesar de que su número es muy elevado en los
centros de las islas por la travesía” traumática que realizan para
“llegar a Europa”.
Un hecho que también denunció el responsable de Steps y coordinador del
estudio, Claude Simonnot quien recalcó que las personas que reciben a
los inmigrantes en el Archipiélago “no son competentes para determinar
su vulnerabilidad”.
“Nunca se tiene en cuenta el largo trayecto de 15 días en el mar”. “En
el momento que llegan en nombre de la invasión y la llegada masiva se
justifican las condiciones de detención”, lamentó la investigadora
CUATRO DUCHAS Y DOS ASEOS PARA 300 PERSONAS
La “visita al CIE de Fuerteventura ha hecho emerger el comportamiento
inhumano y degradante que afrontan los inmigrantes”, así lo expresa el
informe solicitado por la Eurocámara en el que Sara Prestianni indica,
además, que durante esta visita constató que no había ningún
“responsable médico-sanitario” y “sólo una voluntaria”, en particular
una monja, se ocupaba de “curar las heridas” de los inmigrantes.
En el informe elaborado a raíz de esta inspección, la investigadora
denuncia la saturación del centro de El Matorral donde por “308
personas sólo hay 4 duchas y dos inodoros” lo que “resulta contrario” a
las “normas de respeto del ser humano”.
Además, la práctica del CIE majorero prevé que los inmigrantes
permanezcan en grupo y salgan al patio del bloque al que pertenecen por
turnos. Debido a lo cual sólo llegan a dar “dos o tres vueltas a la
semana”. “Los inmigrantes han confirmado haber pasado la primera semana
recluídos en la habitación teniendo como único momento de salida la
hora para el rezo o para la cena”, expone Prestianni que asegura que
quienes colaboran con la policía disfrutan de más libertad dentro del
centro.
Un CIE que sólo cuenta con 7 teléfonos y carece de módulos para
familias y de estructuras para acoger a los discapacitados físicos y
mentales, así como a las mujeres embarazadas de menos de seis meses.
Por encima de este periodo, pasan al cuidado de la Cruz Roja.
Otro de los aspectos que denuncia la experta italiana es que, al
contrario de lo que ocurre en otros países europeos, los inmigrantes –a
los que se les da una muda a pie de playa- no reciben ningún ‘kit’ a su
llegada al centro con ropa y sábanas por lo que “durante los cuarenta
días de detención” no pueden cambiarse y duermen al raso sobre los
colchones.
Unas “condiciones de vida peores a las prisiones” que son “denunciadas
constantemente por el Defensor del Pueblo”, asegura el documento que
también cita las “condiciones de los centros de menores” de Canarias
que “han sido criticadas con dureza en el último informe de Human
Rights Watch que habla de abusos sexuales y de violencia física contra
los menores acogidos”.
CONVERTIR LOS CENTROS CANARIOS EN CENTROS ABIERTOS
Una vez expuesta la fotografía de las condiciones de vida de los
inmigrantes en los centros de detención, el informe plantea una serie
de recomendaciones como: que se flexibilice el régimen carcelario y las
personas dispongan de una mayor libertad en el interior de los centros;
que haya personal especializado para la asistencia social y
psicológica; que se establezcan nuevas pruebas para la identificación
de los menores debido al gran margen de error de los tests óseos; y que
se permita el acceso permanente al centro de Organizaciones No
Gubernamentales (ONGs) y médicos.
Al respecto, la experta se refirió a la lentitud burocrática española
que causó que durante “un mes o un mes y medio” no obtuviera ninguna
respuesta sobre la posibilidad de visitar los CIEs en España. Por lo
que tuvo que retrasar en varias ocasiones el momento previsto para el
desplazamiento. Sólo dos días antes de la última fecha establecida, y
bajo la presión de ser el único socio europeo que no había aún
respondido positivamente, las autoridades accedieron a permitir su
entrada en los centros.
Habría sido “muy complicado negar el acceso a representantes del Parlamento Europeo”, consideró Prestianni.
También Simonnot indicó que, a pesar de que esperaban encontrar “más
problemas” para acceder a los centros de inmigrantes en los “socios del
Este” de la UE, la realidad fue diferente y las mayores trabas fueron
de España.
Asimismo, el documento externo de la Eurocámara considera que tanto los
Centros de Internamiento de Extranjeros de Canarias como el de
Algeciras (Andalucía) al situarse en las fronteras deberían
transformarse en Centros de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETIs)
similares a los que existen de Ceuta y Melilla.
Las ciudades autónomas situadas al norte de Marruecos acogen los dos
únicos CETIs que existen en España. Unos centros que están gestionados
directamente por el Ministerio de Asuntos Sociales y cuyas principales
características es que ofrecen un “servicio de asistencia social,
médica, legal y psicológica” y los “inmigrantes” disponen de un
“régimen de libertad” por el cual “pueden entrar y salir” del centro
“pero no trasladarse a la Península”, describe Sara Prestianni en el
estudio.
CONCLUSIONES PARA NEGOCIAR LOS CRITERIOS DE LA READMISIÓN
La realización de este informe titulado ‘Condiciones de los nacionales
de terceros países retenidos en los centros (campos de detención,
centros abiertos, así como zonas de tránsito) en los miembros de la UE
con una atención particular a los servicios y medios para las personas
con necesidades específicas’ fue encargado por parte de la Comisión de
Libertades Civiles, Justicia e Interior (LIBE) del Parlamento Europeo a
la consultora independiente ‘STEPS Consulting Social’.
El coordinador del estudio explicó que la metodología aplicada ha sido
la designación de un investigador internacional independiente que
recogía la información sobre el terreno y que contaba con la
colaboración de un socio nacional.
En el caso de España la investigadora designada ha sido Sara
Prestianni, que también visitó los centros de Barcelona, Algeciras,
Málaga y Madrid, y con ella ha cooperado la Comisión Española de Ayuda
al Refugiado (CEAR).
Simonnot rechazó las críticas lanzadas a este informe por haber sido
realizado por una “empresa privada” ya que se trata de un estudio
independiente solicitado por la Eurocámara.
Un informe que podrá ser utilizado en el marco de las negociaciones de
la directiva europea sobre los criterios mínimos de acogida y
readmisión. De hecho, Prestianni confió en que las “conclusiones” y
recomendaciones del estudio sean “tenidas en cuenta” a la hora de
discutir la futura normativa europea.

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