En Tenerife, la Asociación de Padres de Personas con
Autismo de Tenerife (Apanate) lleva luchando desde 1995 por integrar a
estas personas en la sociedad porque aunque reconoce que “el autismo no
tiene cura”, cree que desde que el niño tiene un año y medio o dos, “es
bueno establecer una terapia educativa y una atención específica e
intensiva para lograr que los chicos se desarrollen como personas y se
integren”.
Según destacó hoy el presidente de Apanate, José Luis Barquín, durante
las jornadas de puertas abiertas que ha celebrado la Asociación con
motivo del Día Mundial de Concienciación sobre el, cada semana se
diagnostican uno o dos casos de autismo y los índices de personas que
tienen el trastorno de espectro autista “es de 6 niños por cada 1.000
nacimientos”.
Barquín, que dejó claro que la Asociación lo que pretende es que se
deje de definir a los niños o adultos con autismo como “autistas” sino
que se hable de ellos “de personas con autismo porque ante todo son
personas”, explicó cuáles fueron los orígenes de Apanate que ha pasado
de contar en 1995 con 12 familias afectadas y dos terapeutas a tener 86
niños y adultos con autismo, 239 voluntarios, 183 socios protectores,
117 familias y 23 profesionales y a convertirse en un centro de
referencia de todas las Islas.
Esta Asociación acoge a personas con trastorno autista desde los 3 a
los 40 años de edad. En total en el servicio de atención temprana (3 a
12 años de edad) tienen a 57 niños y “está prácticamente saturado y al
100 por cien de su capacidad”, en el taller de adolescentes a 12, en el
centro de día 14 y en el taller de habilidades sociales a tres personas.
Hizo hincapié, asimismo, en que Apanate necesita para su supervivencia
“1.500 euros diarios” y requiere por tanto la ayuda de la
Administración. “Las personas con autismo necesitan de un cuidado
absoluto todas las horas del día y en concreto las ratios son de un
terapeuta por cada tres personas con autismo",añadió.
SOLAR DEL AUTISMO
Barquín señaló que Apanate –que en un principio se denominó Asociación
de Padres de Niños autistas y con trastornos del comportamiento
(Apanatte)- se fundó hace trece años cuando una docena de padres de
niños con autismo mostraron su enfado debido a que la Administración no
daba ninguna respuesta a su problema. En aquella época, continuó,
Canarias era un solar del autismo y no había lugares donde se
reconociera si el niño tenía autismo o no, por lo que las familias
debían desplazarse a la Península.
Apuntó Barquín que fue Fabiola Ramos, la primera presidenta de
Apanatte, la que planteó ese año su problema al Cabildo de Tenerife,
institución que le puso en contacto con otras familias. Ramos junto al
psicólogo y profesor de Psicología de la Universidad de La Laguna,
Miguel Llorca, “la única persona capaz de evaluar y diagnosticar el
autismo”, fundaron Apanate junto a otras once familias con la misma
problemática.
Poco a poco Apanate se integró en la Federación española de
Asociaciones de autismo y en 1998 le cedió la Consejería de Vivienda el
primer local, ubicado en la la Calle Santa Berta de Los Majuelos, donde
permaneció hasta el 2001 y en el que dos terapeutas y un administrativo
ofrecían actividades de ocio y un gabinete psicopedagógico.
Sin embargo, fue en 1999 cuando la Asociación se dirigió al entonces
presidente del Cabildo de Tenerife, Adán Martín al que le trasladó la
idea de que Tenerife “debía contar con un centro para personas con
autismo”. Martín trasladó este tema al consejero de Asuntos Sociales de
la Corporación insular, José Manuel Bermúdez con el que Apanate logró
en marzo de 2000 firmar un convenio con el Cabildo por el que se
comprometía éste a construir un centro para el tratamiento del autismo
en la Isla.
Mientras tanto, en 2001, Apanate aumenta su plantilla de profesionales
a 7 y ya cuenta con 30 familias afiliadas . Se traslada a una casa
alquilada en la Calle El Puente de Barrio Nuevo (La Laguna). Es en
noviembre de 2002 cuando se coloca la primera piedra del edificio
actual de Apanate (CREAT) al que se destinó un presupuesto de 750.000
euros.
CREAT
Ya en 2004 Apanatte decide modificar los estatutos y cambiar su nombre
al actual Apanate y trasladarse en diciembre al centro de recursos
CREAT y en enero de 2007 crea Apanate Norte –unas aulas situadas en el
Centro cultural La Torrita en La Orotava, que cede el Ayuntamiento de
la Villa, apuntó el presidente de la Asociación, quien opinó que las
personas con autismo “no deben ser tratadas por una ONG, sino por la
Administración, porque para eso sus padres pagamos impuestos”.
Sin embargo, señaló que en el resto de España, al igual que en Canarias, son las ONGs las que abordan esta problemática.
El CREAT cuenta con servicios de atención temprana y gabinete, taller
de habilidades sociales, taller de adolescentes, con un centro de día
para adultos (donde permanecen desde las 9 de la mañana hasta las 4 de
la tarde), un gabinete de apoyo y orientación familiar y de ocio y
respiro familiar. En Apanate Norte hay un servicio de Atención temprana
y un gabinete y un taller de ocio y respiro familiar.

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