El Gran Circo Mundial mueve a 192 personas de 21
nacionalidades en su desplazamiento a las islas. Estará en Las Palmas
de Gran Canaria desde el 30 de abril hasta el 25 de mayo y sus
espectáculos podrán ser vistos por un precio que oscila entre los 10
euros para niños (el lunes como día del espectador), a los 38 euros de
butaca VIP en 1ª y 2ª fila para adultos.
En ésta ocasión cuenta con el
apoyo del Gobierno Canario, el Cabildo de la Isla de Gran Canaria, del
Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y del Puerto de La Luz como
instituciones de carácter público y de Toyota Canarias,
Trasmediterránea y El Corte Inglés en el ámbito privado.
La diversidad de números que ofrece el Gran Circo Mundial hace un
amplio recorrido por las distintas opciones que este tipo de
espectáculo puede ofrecer y que como en todo circo se precie no puede
faltar el acrobático, de payasos o de animales.
El director del Circo mundial, José María González, insistía en que el
principal motivo de la presencia del “circo” en Canarias es el derecho
de los niños de las islas a ver lo en directo como cualquier niño de
otras latitudes, sea el caso de Nueva York, París u otra ciudad de la
Península.
Desde el Circo Mundial se recuerda que en Las Palmas de Gran Canaria se
llevará el espectáculo a algunos barrios, pero siempre descartando
sacar de la pista central, aquellos que por su consideración de
arriesgados o por necesidad de infraestructura específica así lo
recomiende. Cuenta para su periplo por canarias con números
desarrollados desde el trapecio, funambulitas a 14 metros de altura,
número con focas marinas, elefantes Hindúes, cocodrilos, caballos o
leones, añadiendo a todo ello el desarrollado por el artista mexicano
numero de las telas y de los payasos entre otros.
ANIMALES
El director del Circo Mundial rechazó una vez más la denuncia realizada
por los ecologistas de presunto maltrato a los animales que les
acompañan en sus actuaciones, mostrando a los periodistas el estado en
el que se encuentran dichos animales.
Resaltaba en el recorrido efectuado, el tratamiento exquisito a que son
sometidos por sus propios domadores, ya que por el interés que estos
tienen sobre el estado de los mismos, así lo practican, "a nadie se le
ocurre pensar que el domador de leones maltratara a sus animales para
luego encerrarse en una jaula con ellos mientras dura un espectáculo, o
de los elefantes, que son animales muy inteligentes", aclaraba
González, añadiendo que son estos mismos quienes se encargan de
trasladarles, haciendo de chóferes en los camiones, "porque son ellos
los que saben como hacerlo y cuando parar para darles la comida".
"Los controles a los que somos sometidos por las distintas
instituciones, evitarían cualquier maltrato posible, como pudiera ser
la falta de agua ó comida", concluyó.

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