Un total de once ciudadanos españoles continúan alojados en
hoteles de El Aaiún -de un total de unos 70 pasajeros del barco de Naviera Armas
que aún no han regresado a Canarias- y han manifestado su intención de aceptar
su repatriación.
"Se han dado cuenta de que realmente ya no hay mucho que
hacer allí", comentaron a EFE fuentes consulares españolas en Rabat en relación
con sus reclamaciones a la naviera por las pertenencias abandonadas en el
buque.
Los pasajeros han recibido durante estos días asistencia en El
Aaiún tramitada por los servicios diplomáticos españoles en la capital marroquí
y han protestado insistentemente por el comportamiento de la Naviera
Armas.
El estado del "Assalama", mientras tanto, está siendo investigado
por un equipo de expertos con el fin de ver la posibilidad de repararlo y hacer
que regrese a Fuerteventura, dijeron las fuentes consulares.
El buque
"Assalama" tuvo que ser auxiliado cuando transportaba a 113 pasajeros en su ruta
entre Fuerteventura y Tarfaya y sufrió una avería mecánica frente a la costa
sahariana, tras la cual todos los ocupantes del barco fueron evacuados y
alojados en hoteles.
"Estoy harto de estar en el hotel, no tengo ninguna
información, sólo estamos perdiendo el tiempo", dijo a EFE el saharaui Abdelhay
Elkhauja, que había viajado de vacaciones a Marruecos y quien añadió desde El
Aaiún: "Prefiero irme, porque si me quedo aquí me quedo sin nada".
Este
residente en Lanzarote explicó que a los pasajeros del "Assalama" se les ha dado
"de plazo hasta mañana para aceptar la oferta de tomar un avión para ir a Las
Palmas, y ya no se van a preocupar de los que quedan, no van a pagar el hotel",
en alusión a los representantes de la Naviera Armas.
Otros pasajeros,
como Tauofiq Uobaauos, marroquí de Agadir pero residente desde hace más de diez
años en Canarias, protesta sin embargo porque ha dejado en el barco su vehículo,
su equipaje y hasta las llaves de su casa: "y si me voy a Canarias, ¿cómo voy a
entrar?".
"Los pasajeros queremos irnos mañana, queremos irnos desde el
primer día, estamos aquí con los niños tirados, todo el día a la espera de que
traigan algo, algún papel", se queja por su parte Olga Quevedo, que desde hace
seis días habla frecuentemente con periodistas, a quienes explica: "hemos estado
a la merced de lo que diga Naviera Armas".
"Después de un naufragio la
compañía debería tratarnos muchísimo mejor, pero ellos estiman que con pagarnos
la comida y el alojamiento es suficiente", protesta esta canaria, que viaja con
su hija pequeña.
"Pasamos mucho miedo porque había mucho oleaje, la niña
todavía se despertaba anoche, tiene miedo de viajar por si le vuelve a pasar
algo", agrega Quevedo.

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