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Las Palmas de Gran Canaria / El director ejecutivo
de Greenpeace España, Juan López de Uralde, instó a la ciudadanía
hoy a acrecentar la presión de la opinión pública en defensa del
medio natural frente a las "excusas recurrentes" de empresarios y
gobiernos para mantener industrias como las que exterminan ballenas.
Animales cuya situación, protegida por normas esquivadas por
países como Japón, ejemplifica, al entender de Uralde, "de alguna
manera, lo que está pasando con el planeta en general, cómo, al
final, los intereses económicos son los que guían la acción de las
empresas, que, finalmente, termina con la naturaleza".
"Y cómo los gobiernos son incapaces, porque no tienen voluntad ni
la suficiente convicción, de frenar el deterioro ambiental que
estamos sufriendo", apostilló el directivo de Greenpeace, que habló
esta tarde en Las Palmas de Gran Canaria de "La defensa de las
criaturas marinas", dentro de la segunda jornada del I Encuentro
Internacional sobre Derechos de los Animales.
Juan López de Uralde explicó que quiso vertebrar su intervención
en torno a "la lucha en defensa de las ballenas, porque -argumentó-
me parece que, un poco, simboliza la lucha en defensa del medio
marino, y creo que es algo en lo que Greenpeace lleva muchos años
involucrado".
Ello pese a matizar que, "desde luego, los frentes por la defensa
de las criaturas marinas son mucho más amplios que la defensa de las
ballenas", ya que abarcan la protección del litoral, como "gran
ecosistema donde se acumula la mayor parte de los valores"; la
denuncia de la esquilmación de los recursos pesqueros o la lucha
contra la contaminación.
Y es que -dijo- "de alguna manera, hay una cierta identificación
entre la evolución de la situación de las ballenas y la del medio
ambiente en el mundo".
"Hemos visto cómo, por un lado, partimos de una situación de caza
devastadora, de intereses puros de la industria, en el año 86 se
consigue la moratoria, pero, luego, algunos países interesados en
continuar con la caza van royendo, con distintas excusas, esa
moratoria por puros intereses económicos, en concreto japón",
prosiguió.
Además, rechazó las justificaciones de quienes, desde empresas y
gobiernos, aluden a la defensa del empleo para justificar la
continuidad de cazas como las de ballenas o focas.
"El tema del empleo es, simplemente, una excusa -sentenció-,
porque también se puede generar empleo asociado, precisamente, a lo
contrario, a la preservación de las especies naturales, y en eso
también las ballenas son un ejemplo".
Prueba de ello es que "en muchos países se ha cambiado el barco
ballenero por la ballena como atracción turística, como ocurre aquí,
en Canarias, y, si eso se regula adecuadamente, es una opción
legítima y que no tiene por qué generar un daño sobre las
poblaciones de cetáceos".
Por ello, en éste como en otros frentes de defensa de la
naturaleza, "una vez más, depende de la opinión pública, y de la
capacidad que tengamos de evitar que, en este caso, un grupo muy
pequeño de países, liderado por Japón, sean capaces de reírse de la
legalidad internacional, de saltarse a la torera el consenso de la
mayor parte del mundo en favor de estas criaturas", afirmó.

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