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Rabat/ Una delegación de cien canarios
aterrizó a las tres de la madrugada de este martes en el aeropuerto de
Tinduf, Argelia. Políticos, periodistas y miembros de ONG y sindicatos
convivirán durante tres días con las familias saharauis, para las que
reclaman y apoyan su derecho de autodeterminación.
Sacutha
tiene diez años. Nació en Canarias pero pertenece a un pueblo que tuvo
que abandonar su tierra hace más de tres décadas, el pueblo saharui.
Hoy pisó por primera vez la arena del desierto argelino, donde miles de
sus compatriotas esperan en los campamentos de refugiados una solución
al conflicto abierto con Marruecos desde 1975, cuando España abandonó a
su suerte a su ex colonia.
Satutha conocerá ahora a su gente, que le espera con los brazos
abiertos. A ella y al resto de la delegación canaria que pasará tres
días en Tinduf. Una delegación formada por un centenar de personas,
entre los que hay representantes de los grupos parlamentarios del PP,
PSC-PSOE y CC; de 16 ayuntamientos de las Islas y miembros de la
Universidad de La Laguna, Intersindical Canaria, CEAR, la Asociación de
Juristas Defensores de los derechos humanos y la Paz y Ben Magec.
El objetivo de este viaje, dijo el nacionalista Carmelo Ramírez,
consejero del Cabildo de Gran Canaria por Nueva Canarias, es mostrar el
apoyo del Archipiélago al pueblo saharaui. La expedición tendrá la
posibilidad de convivir con una veintena de familias saharauis de la
wilaya de Smara y conocer la historia y situación de los campamentos de
refugiados “en un momento en el que corren tiempos muy difíciles”, dijo
a ACN Press Mohamed Salem, delegado del Frente Polisario en Las Palmas.
Habrá además una visita a una cabaña camellar, la casa de las naves del
Sáhara, como llaman a estos lugares, que ocupan un lugar privilegiado
en su estructura socioeconómica.
También visitarán el muro de la vergüenza que separa a los saharauis de
los campamentos de los que resisten en los territorios ocupados. Está
prevista, igualmente, una manifestación de protesta contra ese telón de
más de 2.000 kilómetros. El último día, el jueves, habrá un encuentro
con altos cargos del Polisario. Será una oportunidad para conocer de
primera mano la humilde espera en Tinduf de los saharauis, los hijos
del desierto.

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