 Tenerife/ Este viernes 53 alumnos de los colegios Fernando
Guanarteme, de Las Palmas de Gran Canaria y La Cuesta (Buenavista,
Tenerife) cambiaron sus pupitres por los escaños del Parlamento
canario, donde se comprometieron a “ser más generoso con todas las
personas que me rodean sin tener en cuenta su raza, color, creencias
religiosas, ideas, su forma de ser, compartiendo lo que tengo”.
El acuerdo fue alcanzado tras la intervención, desde la tribuna de
oradores, de los portavoces de ambos centros, Katia Josefa Sosa y
Aytahami José Luján (Fernando de Guanarteme) y María Velázquez y Óliver
Expósito (La Cuesta), quienes expusieron sus propuestas para ser más
generosos, solidarios y tener más empatía.
La peculiar sesión plenaria, organizada dentro del programa educativo
‘Los Valores desde Aldeas Infantiles SOS’, estuvo presidida por la
vicepresidenta de la Cámara regional, Cristina Tavío, acompañada en la
Mesa del Parlamento por la viceconsejera de Bienetar Social e
Inmigración del Gobierno canario, Natividad Cano, y el presidente de
Aldeas Infantiles, Juan Belda Becerra.
Tras las intervenciones de los portavoces, no exentas de alguna
traición por los nervios propios de las grandes sesiones
parlamentarias, se procedió a la votación, en urna cerrada, de las
propuestas elegidas por sus ‘señorías’.
Con 22 votos a favor, el acuerdo mayoritario alcanzado expresa el
compromiso de “ser más generoso con todas las personas que me rodean
sin tener en cuenta su raza, color, creencias religiosas, ideas, su
forma de ser, compartiendo lo que tengo”.
“Ayudar a nuestros padres en las tareas domésticas” y “ser más
solidario cuidando, ayudando y apoyando a alguien cuando esté en
apuros, sin recibir nada a cambio”, fueron los otros dos compromisos
más votados de la lista de doce que previamente habían propuesto los
centros.
“Reconocemos que podernos ayudar a los demás, aunque a veces lo hagamos
por alguna razón y no desinteresadamente como debería ser”, defendió
Katia Sosa (5º de Primaria) en su intervención, en la que destacó “lo
fácil que es desprendernos de un poquito de los nuestro para darlo a
los demás”.
Una idea en la que abundó también su compañero Aythami Luján (6º de
Primaria), quien recordó que hay “muchas personas necesitadas no sólo
de cosas materiales, sino de otros afectos y carencias” e invitó a ser
generosos y practicar la empatía con los demás como forma para “la
virtud de ser solidarios y mejores personas”.
María Velásquez consideró que los tres valores en los que han trabajado
“quedarían cojos” si no se mencionara el respeto a la vida y al medio
ambiente, “que son los graves errores de la sociedad industrializada”.
Practicar la generosidad, hacer un esfuerzo por sentir empatía hacia
los que nos rodean y hacer de la solidaridad “la norma de nuestra
vidas”, fue la fórmula defendida por Óliver Expósito (6º de Primaria)
para combatir un mundo “lleno de odios, rencores, insolidaridad,
avaricia, que lleva a la humanidad a estar constantemente en conflictos
y guerras”.
Una práctica con la que “no tendríamos tantos problemas con otros seres
humanos, aunque estos tuvieran distinto color de piel, creyeran en
dioses distintos o hablaran otro idioma”.
Conocido el resultado de la votación, acogido con aplausos, la
presidenta abrió un turno de intervenciones para que los ‘diputados’
explicaran el sentido de su voto. Un momento en el que, a diferencia de
lo que ocurre en las sesiones parlamentarias habituales, la Presidencia
tuvo que invitar a sus señorías a participar. Desde su escaño,
micrófono en mano, lo hicieron Lúa, Yolanda y David.
Posteriormente, llegó el turno al Gobierno canario, en esta ocasión
presidido por Hillary, una niña senegalesa, a la que Tavío, preguntó,
como al resto de su Ejecutivo, qué es lo que cambiaría de Canarias.
La vicepresidenta del Gobierno demandó más mejoras para los colegios,
mientras la consejera de Sanidad fue la que tuvo más claro qué haría
desde su departamento: “poner más médicos”. La responsable de Empleo
crearía más puestos de trabajo y la de Turismo mejoraría las playas,
mientras que el responsable de Medio Ambiente, un tanto despistado,
arreglaría las canchas deportivas de los centros.
Con los compromisos del Gobierno y un diploma acreditativo de su paso
por la Cámara regional, estos ‘menudos’ diputados abandonaron los
‘pupitres’ de esta particular ‘aula’, en la que el debate político
crispado, las invocaciones al Reglamento y las llamadas al orden desde
la Presidencia llevan a más de un asistente a las sesiones a la
conclusión de que señorías –los de verdad-, a veces, “son como niños”.

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