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A ver, lo digo claramente y porque cualquier persona que ha
lidiado con viejos lo sabe perfectamente, la bromita de meterle una cámara
oculta a un viejo de 78 años por un supuesto "acoso sexual", a una mujer de más
de 40 años, por parte de una televisión pública y supuestamente de todos, nos
podría salir a esos mismos todos (los que la pagamos) por un buen pico a poco
que el cura o sus familiares se busquen un abogado espabilado.
Si el cura, o la familia porque está claro que el
Obispo ha cogido en este caso por el camino del medio, demuestra que padecía una
demencia (de lo más corriente a esas edades) y que no se estaba tomando las
correspondientes dosis de Haloperidol, cualquier juez decente (que esa es otra)
podría levantarle los pies del suelo al que se haya dedicado -a fin de aumentar
unas míseras audiencias- a meterle una cámara oculta en una cita preparada a una
persona que, a los efectos, podría estar ejerciendo en ese momento como un
deficiente mental cualquiera.
Así de sencillito y de clarito lo digo, máxime
cuando los vecinos de San Andrés andan diciendo por ahí de todo sobre el cura
menos que se le conociera ese vicio o inclinación en treinta años que llevaba
por allí. Que, por otro lado, yo no sé qué es eso de acoso sexual exactamente,
pero me da que se trata de un delito grave que no creo que se refieran a unas
proposiciones a una persona adulta que cita al cura en una plaza pública.
Francamente no lo veo. Y me parece patética, francamente, la campaña de
despellejamiento que se ha desatado en esta tierra con respecto a un reportaje
basura que seguro ha supervisado de cerca Willy García, el de la 'universidad de
la vida', que está dispuesto a todo no sólo por mejorar los índices de audiencia
al precio que sea sino que ha conseguido, por unos días (parece que la cosa continúa el lunes) distraer la atención de
la gente de nuestros verdaderos problemas y amenazas.
Y hay que ver las prisas que se ha dado Bernardo
Álvarez, nuestro queridísimo Obispo, en disculparse por lo que haya podido hacer
una persona que pudiera estar hasta enferma, mientras a él no le he oído
disculparse con fundamento ante las barbaridades que dijo sobre los abusos a
menores. Que es que ahora va a resultar, fíjense ustedes por dónde, que va a ser
delito que un cura -independientemente de la edad o de cuestiones de enfermedad-
se dedique a tirarle los tejos, como buenamente pueda y sepa, a una mujer
adulta. ¡Chiquita cosa y/o descubrimiento! Que lo que tiene que explicar el
Obispo con muchísima claridad, es si en la Nivariense se ha trasladado a algún
cura, sin más, por denuncias o comentarios que hubieran podido llegar al
Obispado por temas parecidos pero con menores por medio. Y ahí lo dejo, de
momento, sencillamente para que me responda: ¿Sí o no?
Que me gustaría ver a este Willy metiéndole la
cámara oculta a muchos amigos políticos, lo tiene fácil, en muchos de los
fiestorros del desenfreno que se montan por ahí o indagando sobre
recalificaciones urbanísticas y demás. O, más sencillo, tomando las imágenes de
cuando Zerolo fue a declarar al TSJC por el pelotazo de Las Teresitas y de la
que no se supo nada, no porque los medios no lo supieran, sino porque ninguno
acudió a fin de proteger la imagen del Alcalde y porque el TSJC le permitió
entrar por una puerta trasera y esconderse en la biblioteca para no hacerlo
esperar en el pasillo como a cualquier hijo de vecino. Una tierra única más que
nada porque disfruta de una prensa, sobre todo pública, las más de las veces
verdaderamente patética.

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