Muchos ciudadanos de la isla de Tenerife,
independientemente de su orientación sexual, se han perdido la mañana de este
sábado el impresionante y contundente discurso de Carla Antonelli a favor de la
igualdad de derechos de los colectivos "LGTB" (Lésbico, Gay, Transexual y
Bisexual). Y no es que no existan, afortunadamente, miles de personas en esta
tierra que se identifican con estas demandas, la cosa es que algo está
ocurriendo aquí que ya no es tan fácil movilizar a la gente cuando unos cuantos
mezquinos intentan sacar rédito político de todo lo divino y lo humano.
Porque a ver, en qué cabeza cabe que el alcalde más
devoto del Franquismo que en el mundo ha sido -obsérvese el callejero de la
Capital- se pueda sienta motivado lo más mínimo en la defensa de los derechos de
una gente a la que el Generalísimo despreciaba, perseguía o encarcelaba a las
primeras de cambio. Y para muestra el botón, o los botones, de cómo -durante la
brillante y emocionada intervención de Carla Antonelli- tanto Zerolo como
Paulino y Señora, Ángela Mena, evitaron aplaudir en los momentos más álgidos del
discurso (como el resto del escaso público), cuando se hacía referencia a
derechos concretos que reivindicaban estos colectivos. ¿Cómo va a aplaudir
derechos de ciudadanía el que no quiere hablar con los docentes o el que
le iba, o le va, a quitar el local nada menos que
a Amnistía Internacional?
Es más, mientras Antonelli se refería a la
necesidad de avanzar en la educación y el respeto, desde la escuela, Zerolo se
dedicaba a hablar con Paulino entre risas, a bacilar con alguno de los presentes
o a quitarse la legañas (literalmente) porque, como siempre, fue el último en
llegar al acto, por lo que Paulino (Presidente del Gobierno de Canarias) tuvo
que ser recibido por el jefe de protocolo del Ayuntamiento que no sabía ni dónde
ni cómo lo ponía. En fin, protocolariamente hablando imagínense ustedes que
Zapatero va a visitar al presidente de la Junta de Andalucía y lo tiene que
esperar en la puerta diez minutos. Y es que Zerolo es único y eso no hay quien
lo discuta.
En definitiva, que el burdo intento de capitalizar
políticamente el tradicional día del 'orgullo gay' ha fracasado estrepitosamente
al menos desde el punto de vista de la asistencia. La otra es que, obviamente,
claro que nuestro 'arcarde'
tiene que estar
agradecido de Florentino Guzmán, lo mismo que Ana Oramas
lo estará eternamente de Javier Abreu por echar peste
públicamente todos los días de Santiago Pérez y de López Aguilar, y por eso le
ha montado este ridículo numerito del que lo único que se salva es el
contundente discurso de la Antonelli (aunque obviamente ella no vio la actitud
que adoptaban los políticos que se situaban a su espalda). Que el vídeo del
discurso completo, que se debería reproducir un par de veces al año en todos los
colegios e institutos así como en los plenarios de todas las instituciones
públicas, es también la prueba de casi todo lo que hemos contado, por lo que lo
que te lo ponemos tal cual.
Por otro lado decirle que cada uno puede creer en lo que desee, pero el respeto es lo último que se debe perder, como usted bien dice nuestro alcalde puede ser seguidor e incluso fanático del franquismo, pero eso no quita que esté en una situación o evento como éste, que , pienso y creo profundamente que quizás no comparta la causa pero la respete. Y es más estoy segura que como buen alcalde quiere que la ciudadanía esté contenta, y no se si se habrá percatado, pero resulta que entre la ciudadanía hay un gran porcentaje de homosexualidad o con tendencia sexual al mismo sexo, por lo tanto los derechos han de ser y son iguales para todos.
Por último decirle que aquí no hay ningún ''intento de capitalizar políticamente el tradicional dia del orgullo gay'' sino simplemente se está reconociendo unos derechos, y después de muchos años intentándolo ya era hora de que se reconociera pública y políticamente.