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Canarias / María José Caballero, portavoz de Greenpeace, arremete
contra el gabinete de Rodríguez Zapatero y considera que ha abandonado
totalmente al medio ambiente a su suerte, ya que ha descabezado y diluido el
Ministerio, y ha puesto al frente de esta importante cartera a una ministra
que no ha mostrado ni el más mínimo interés ni sensibilidad
medioambiental.
María José Caballero asegura que desde Greenpeace tienen
miedo a que, con los cambios introducidos en el Ministerio de Medio
Ambiente, se den instrucciones para que no se continúe aumentando los
esfuerzos destinados a luchar contra los delitos urbanísticos y ambientales,
por lo que tiene una sensación extraña, ya que piensa que si las
instituciones no hacen caso de las denuncias que realizan los diferentes
colectivos, sólo queda el recurso de la justicia, el cual es una quimera, en
muchas ocasiones.
Para la formación ecologista, el mayor error de
Rodríguez Zapatero ha sido descabezar por completo el Ministerio de Medio
Ambiente, diluirlo y colocar a la ministra Elena Espinosa al frente de la
cartera, persona que hasta el momento no ha mostrado ninguna sensibilidad
medioambiental. Una prueba evidente de lo que está diciendo es que tras
cuatro meses de Gobierno, aún no se ha nombrado a un responsable máximo en
este asunto, es decir, un Director General de Costas.
Los nombres que
suenan son personas que vienen del mundo de las estructuras portuarias y
harán un flaco favor para la correcta conservación del Medio Ambiente.
María José Caballero afirmó que desde Greenpeace están dando los
cien días de margen al Gobierno de Zapatero, pero desde su punto de vista,
la situación es extremamente grave, ya que todos los planes que se habían
puesto en marcha desde el Ministerio en la legislatura pasada, encaminados a
alcanzar acuerdos con las diferentes Comunidades Autónomas y las
administraciones locales para gestionar de forma conjunta el litoral, creen
desde la formación ecologista que van a caer en saco roto y que el tiempo
que se está perdiendo y el que se va a perder, es un tiempo del que no se
dispone si se quiere realmente acabar con la contaminación que hay en
nuestras costas o si se quiere luchar adecuadamente contra los efectos del
cambio climático.
LEY DE COSTAS
La portavoz
de Greenpeace considera que la Ley de Costas, en sí misma, constituye un
arma necesaria y muy buena para la correcta conservación del litoral, pero
es consciente de que está causando numerosos problemas, incluso rechazo
social, porque se está aplicando de forma totalmente
arbitraria.
María José Caballero afirma que con esta Ley se ha
empezado la casa por el tejado ya que se está aplicando contra la gente
sencilla, a quienes se derriba sus viviendas, y se deja de hacerlo contra
los grandes poderes económicos, respetando las grandes urbanizaciones y
hoteles. Es pues una ley que se está plicando contra los más desfavorecidos,
y que está respetando a los poderosos.
Por lo explicado
anteriormente, desde Greenpeace se demanda una aplicación de la Ley basada
en principios de la justicia social y no en arbitrariedades tan sangrantes
contra la gente más sencilla. Desde su punto de vista, lo que ocurre es que
generalmente se percibe que no se está usando la Ley de forma clara, de tal
forma que se pretende llevar a cabo casi de tapadillo, y se intuye que en
muchas ocasiones incluso se llega a tapar "pelotazos" o escándalos
urbanísticos, con lo cual la indignación es evidente. Asegura que en la
aplicación de esta Ley se ha jugado al despiste y no se han tenido claro los
planes.
Para María José Caballero, este es el problema fundamental de
la Ley de costas, que ha convertido una ley necesaria en algo que la gente
rechaza. Es consciente de que desde el Ministerio sí se tiene interés en
recuperar el dominio público, pero lo ha realizado incompleto, sin criterio,
de forma arbitraria y poco transparente.
PUERTO DE
GRANADILLA
Esta es una de las preocupaciones más latentes en
la sociedad tinerfeña y su vez de Greenpeace, aseguró María José Caballero,
quien expresó su incredulidad por todo lo que está pasando en torno a este
intento de construir una infraestructura que se ha demostrado su
inconveniencia medioambiental y que no es necesaria, pero que sigue adelante
ya que obedece a objetivos nada claros.
Afirma que en este caso es
muy difícil hacerse a una idea de por qué la sinrazón sigue imperando, pero
se muestra convencida de que gracias a la lucha ciudadana y de los
diferentes colectivos implicados en que no se ejecute este atentado
mediambiental, se logrará parar en las estancias
europeas.

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