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Canarias / WWF/Adena
presentó hoy su Incendiómetro 2008 en el que analiza la vulnerabilidad
de las CCAA ante los incendios forestales.
Castilla y León, Galicia, Extremadura, Comunidad
Valenciana y Canarias figuran, por este orden, como las que tienen un
mayor riesgo de sufrir episodios graves de incendios. La organización
incide en un comunicado como en este año, Canarias figura en el peor
lugar de gestión forestal, con apenas un 0,35 por ciento de su
superficie con Planes de Gestión, frente al 12,5 por ciento de la media
nacional.
El Incendiómetro 2008 de WWF/Adena es un estudio en el que se analiza,
por comparación relativa entre las CCAA, su vulnerabilidad ante los
incendios forestales y los avances producidos en cada una de ellas en
la lucha contra este problema. Entre las que se presentan como menos
vulnerables, destacan Madrid, La Rioja, Baleares y Murcia.
En el caso de Canarias, resulta destacable que es la Comunidad con
menor superficie forestal bajo planes de gestión y que la inversión
forestal es muy reducida. De hecho, muestra uno de los valores más
bajos de todo el país, tanto en la cantidad destinada a cada hectárea,
como en el porcentaje que esto supone en el presupuesto total.
Para realizar esta clasificación, WWF/Adena ha examinado veinte
parámetros que valoran aspectos tan diversos como la planificación y la
gestión forestal, el despoblamiento rural, la frecuencia y tamaño de
los incendios, la intencionalidad o la identificación y detención de
culpables. (Toda la información de cómo se ha elaborado el
Incendiómetro 2008 y fichas de las CCAA en www.wwf.es).
Comparando la década anterior con la actual, el informe concluye que se
han producido mejoras en determinados ámbitos. De hecho, la superficie
afectada por el fuego se ha reducido en más de un 8 por ciento, la
eficacia de los dispositivos de extinción se ha incrementado
notablemente y se ha intensificado la presión judicial, multiplicándose
por dos el número de detenidos desde el año 2000.
Sin embargo, lo cierto es que el número de incendios ha crecido en más
de 2.000 casos al año. De igual forma, ha aumentado la incidencia de
los Grandes Incendios Forestales que cada vez queman más superficie y
cobran un protagonismo especialmente preocupante en ocho Comunidades
Autónomas (2). Un análisis detallado de los datos de los últimos 17
años revela que en todo este periodo no se ha conseguido mejorar las
estadísticas del fuego, a pesar de las crecientes inversiones en la
lucha contra los incendios forestales.
En cuanto al impacto económico, el estudio revela pérdidas que alcanzan
los 5.500 euros por hectárea forestal quemada, sin contabilizar los
gastos de prevención y extinción. Esta cifra supone que las pérdidas
asumidas por España han alcanzado unos 14.000 millones de euros desde
1991 a 2006, destacando Galicia, Castilla y León y la Comunidad
Valenciana como las más afectadas por este grave perjuicio.
Asimismo, apenas se ha avanzado en la investigación de causas, ya que
sólo se ha incrementado en un 3 por ciento el número medio de incendios
con causa conocida y se ha identificado casi un 8 por ciento menos de
culpables en relación al total de incendios tras los cuales está la
mano del hombre.
Según la organización, en la raíz de este problema se encuentra la
deficiente ordenación del territorio y la ausencia de gestión forestal,
ya que apenas el 13 de las superficie forestal cuenta con un Plan de
Gestión, tal y como recoge la Ley de Montes. Cabe recordar que el Plan
de Gestión Forestal es el documento técnico que recoge las medidas de
gestión de los recursos naturales en un espacio forestal. (3)
Ante esta situación, WWF/Adena insiste en que es imprescindible
reforzar al máximo la inversión en este ámbito. De este modo, pide a
los gobiernos central y autonómico que incrementen en hasta un 40 por
ciento la superficie forestal bajo planes de gestión en vigor para
2010, solicitando también su certificación por el sistema FSC para 2012.
Según Félix Romero, Responsable del Programa de Bosques de WWF/Adena:
"Las políticas de lucha contra incendios no pueden quedarse sólo en el
enfoque de extinción, sino que hay que tener muy en cuenta los factores
sociales, económicos y paisajísticos sobre los que se consolida el
territorio rural". Y concluye: "Los políticos y la sociedad siguen
dando la espalda al medio forestal, y para lograr que nuestros montes
sean menos vulnerables a los incendios hay que apostar por la
planificación, la gestión y la certificación forestal."

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