Yo creo que se equivoca, pienso, el alcalde de Icod
al despreciar la manifestación (verdadera marcha kilométrica) de sus vecinos
contra el crimen del anillo insular a su paso por el municipio por el número de
asistentes. Y se equivoca esencialmente porque yo quiero pensar, me gustaría
pensar, que si todos los vecinos de Icod conocieran realmente el impacto de ese
proyecto para su agricultura, para su cultura, para muchos barrios afectados que
quedan partidos literalmente en dos, para la economía del casco que depende de
que muchos turistas de paso se paren a ver El Drago o a desayunar y de paso
hacer algunas compras, para los restaurantes y negocios de carretera... se
habría presentado el municipio en peso en esa manifestación. Pero la realidad,
como suele ocurrir en estos casos, es que la gente ignora -a no ser que te
tengas que estudiar el plano porque te levantan por la casa, la granja o las
huertas- el verdadero alcance de la infraestructura y los verdaderos impactos
que, como el de la afección al acuífero, reconoce el propio estudio de
impacto.
Claro que si cuando se producen las intervenciones
finales de los vecinos, donde se explicó perfectamente la problemática y las
alternativas que proponen, la única televisión presente (Tele ATI-El Día) ni se
molestó en subir la escalinata a poner el micrófono a los vecinos -los únicos
protagonistas del acto- y sólo hicieron el esfuerzo cuando los manifestantes
invitaron a subir al Alcalde, Diego Afonso, que se había plantado con parte de
sus concejales en el acto y una veintena de guardias civiles y policías locales
que se situaron estratégicamente a su espalda (cuestión que como siempre se
demostró totalmente innecesaria porque este es el pueblo más noble del mundo),
pues ya me dirán ustedes a mí a qué clase de información puede aspirar el
personal. Y, pese a que faltaban intervenciones, la reportera bajó la escalinata
casi de manos del alcalde y sólo volvió a subir cuando algunos de los
concentrados le recriminaron su actitud. Que la televisión pública que pagamos
todos, supongo, estaría por ahí con la cámara oculta persiguiendo a algún cura
en líos de faldas. Pero así son las cosas y acaso por ese El Día habla de 400
manifestantes, el Diario de Avisos de 500 y a La Opinión se le escapa la cifra
de 700.
Y hacen muy mal, pero que muy mal, nuestros
políticos en despreciar a la gente que sale a la calle por su cantidad, ellos
controlan los medios de comunicación, lo controlan todo, y desprecian que el 10%
de sus vecinos se peguen una marcha de varios kilómetros sobre todo cuando se
trata de defender el territorio, el medio ambiente y la cultura de un pueblo,
esencialmente porque cuando ellos convocan un mitin no les van sino los
familiares más allegados a nos ser que haya paellada, guagua gratis, vino
peleón, Pesi-Cola y se traigan a Pepe Benavente.
Algunos políticos del Norte, casi todos menos los
de El Tanque que creo se han plantado ante el crimen del anillo insular, siguen
considerando que el futuro de su gente consiste en trasladarse todos los días al
Sur a hacer camas, poner bloques o recoger tomates (aunque ese asunto
cada día parece estar menos claro) , ese es el
futuro que se plantean para su gente, cuando con el presupuesto multimillonario
de esa obra, sólo a su paso por Icod, se podría cambiar radicalmente la
situación propiciando desarrollo local sostenible. Eso independientemente de que
debe ser el municipio de Icod uno de los que tiene peores infraestructuras de
todo tipo de esta Isla con todas las vías de comunicación hechas un desastre y
que la gente las va a tener que seguir utilizando con anillo o sin anillo a no
ser que desalojen el pueblo. Porque entre las alternativas que planteaban los
vecinos está la mejora de las infraestructuras existentes con carriles de
vehículos lentos, mejora de puntos negros (que seguirán existiendo y matando
gente pese al anillo) o la necesario y fundamental mejora del transporte público
que en esta Isla nos han hecho creer que se reduce a un tranvía que tarda 40
minutos en llegar de Santa Cruz a La Laguna. Y así nos va, claro.
Pero es que la locura es de tal calibre que este
proyecto del anillo insular por carretera proviene de antes de que el Melchior
se plantara con su anillo ferroviario, que será otra cicatriz insalvable -y con
el que supuestamente solucionaríamos el problema- que abriríamos en un terruño
que parece que alguien se ha olvidado de que en una isla, una isla donde siempre
la gente se organizó en comarcas, desde los guanches, porque no es sensato
pretender que el personal vaya a trabajar, a recibir servicios sanitarios, a
resolver cuestiones administrativas... de una punta a otra todos los días porque
eso no es sostenible ni a bien ni a mal. Que un día de estos le contaré lo que
está pasando en Arico con
la nueva carretera de
la muerte que se le ocurrió abrir a Eladio para llegar más pronto al
Ayuntamiento y en la que ya han habido accidentes mortales mientras las víctimas
no cesan tampoco, como es natural, en el resto de las carreteras del municipio
que siguen hechas un desastre, como han estado toda la vida -aunque ahora peor
porque los mismos medios de mantenimiento tienen que ocuparse además de la nueva
vía que no tiene sino que desprendimientos- y por donde sigue funcionando a
duras penas el transporte público porque, obviamente, fíjense lo necesaria que
era la carretera que después de casi dos años de inaugurada aún no hay ninguna
línea de guaguas que pase por esa trinchera de la muerte. O será que tenían
1.500 millones de pesetas para hacer esa carretera, que ha
matado la economía de importantes barrios como Arico Viejo, y
ahora el mismo Cabildo no tiene perras para poner otra línea de guaguas ya que
hizo la carretera, que así funcionamos aquí por muy extraño que le pueda parecer
el asunto a cualquier persona medianamente sensata.
Que lo mismo va a pasar en Icod, ¿la guagua por
dónde va, por el casco, por el anillo, el que vive en el casco tiene que hacer
trasbordos, o el que de siempre ha ido en guagua va a tardar más después porque
ésta va a tener que dar veinte mil vueltas y de lo que se trata es de que la
gente compre más coches alemanes y franceses en su mayoría? Es que no se han
molestado ni en analizarlo, que se los digo yo, lo que van a hacer con el
transporte público ni lo han pensado cuando están a punto de empezar la obra ni
se les ha pasado por la cabeza porque su asunto no es mejorar la movilidad sino
el de levantarse las perras de la obra independientemente de lo que se les ponga
por delante.
Pero por mucho que nos cuente el Alcalde, que con
una cara dura impresionante se plantó en la manifestación como el Melchior
cuando el tendido de Vilaflor que siempre defendió, la realidad es que Icod ha
perdido el miedo, una parte de la gente se ha informado (por sus medios y buena
parte porque no les ha quedado otro remedio) y ha dicho por primera vez un 'no'
alto y claro. Y los que estamos en estas luchas por el territorio y por la
sensatez desde hace algún tiempo sabemos diferenciar más o menos cuando en un
pueblo existe una determinación clara y cuando no la hay. En el caso de una
parte importante, hasta ahora silenciosa, de los vecinos de Icod con respecto al
anillo insular no sólo hay determinación sino valentía, argumentos y coraje. Un
cóctel explosivo en manos de políticos faltones y muy belillos por lo que se
puede leer en algún periódico este domingo. Pero independientemente de lo que
vaya a pasar, que yo no manejo todavía muy bien lo de la bola de cristal como el
Alcalde que dice que se hará, lo que está claro es que todos los que estábamos
allí (que como al resto de los mortales también hubiéramos preferido estar de
playa en un espléndido día de verano) tenemos el convencimiento de que
cumplíamos con un deber póngase como se ponga Diego Afonso, qué quieren que les
diga, que está claro que Icod necesitaba echar al cacique, y se le echó, y ahora
habrá que ocuparse de acabar con la prepotencia y la chulería. Y es que esto es
a no parar.