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La Gomera/
Un
total de 3.187
hectáreas de las 36.816 que tiene La Gomera está sometido a un
alto riesgo de sufrir un incendio forestal, representando sólo el 8,7% del
territorio insular. Así se desprende del Estudio de las Zonas de Alto Riesgo de
Incendio en La Gomera,
elaborado por la Consejería
de Medio Ambiente y Ordenación Territorial del Gobierno de Canarias y que hoy
ha sido presentado por el viceconsejero de Medio Ambiente y el director general
del Medio Natural, Cándido Padrón y Francisco Martín, respectivamente, al
presidente del Cabildo de La
Gomera, Casimiro Curbelo, al consejero insular responsable
del área de Medio Ambiente, Javier Bernal, y a los alcaldes de los municipios
de la Isla. Dicho
documento recoge 35 zonas de La
Gomera con alta vulnerabilidad, que contarán con un plan de
defensa que contendrá las medidas de protección, prevención y actuación
necesarias para evitar este tipo de sucesos.
La
determinación de los espacios gomeros con mayor predisposición de ser pasto del
fuego permite que el Cabildo Insular pueda proponer nuevas zonas de alto riesgo
que, una vez declaradas como tales por el Gobierno de Canarias, se sumarán al
conjunto de las ya existentes.
El
estudio correspondiente a La
Gomera supone un paso adelante en la elaboración del mapa del
Archipiélago para este tipo de áreas, cuya relación actual viene recogida en la
orden de 23 de mayo de 2008, mediante la que se modifica la orden de 5 de
agosto de 2005, que declara las zonas de alto riesgo de incendios forestales de
Canarias.
Según la Ley 43/2003, de 21 de noviembre, de Montes,
modificada por la Ley
10/2006, de 28 de abril, se consideran zonas de alto riesgo de incendio
aquellas áreas en las que la frecuencia o virulencia de los incendios
forestales y la importancia de los valores amenazados hagan necesaria medidas
especiales de protección para las mismas.
La declaración de las zonas de
alto riesgo de sufrir un incendio forestal en La Gomera lleva implícito la
elaboración de un plan de defensa para cada de las áreas, que responde a
criterios de prevención y actuación. Uno de los aspectos que debe considerar
este documento está relacionado con los problemas socioeconómicos que puedan
existir en la zona y que se manifiesten a través de la provocación reiterada de
incendios o del uso negligente del fuego, así como la determinación de las
épocas del año de mayor riesgo de incendios forestales.
Otro de los indicadores que tiene
que reflejar se refiere a los trabajos
de carácter preventivo que resulte necesario realizar, incluyendo los
tratamientos selvícolas que procedan, áreas cortafuegos, vías de acceso y puntos
de agua que deban realizar los propietarios de los montes de la zona, así como
los plazos de ejecución. Asimismo, el plan de defensa contendrá las modalidades
de ejecución de los trabajos, en función del estado legal de los terrenos.
El establecimiento y
disponibilidad de los medios de vigilancia y extinción necesarios para dar
cobertura a toda la superficie forestal de la zona, con las previsiones para su
financiación, y la regulación de los usos que puedan dar lugar a riesgo de
incendios forestales son otros de los aspectos que recoge el documento.
La realización del estudio de La Gomera se ha sustentado en
técnicas de evaluación multicriterio, que han permitido la selección de los valores
idóneos para cada uno de los casos incluidos en el documento. Las variables más
importantes empleadas para definir las zonas de alto riesgo son el peligro de ignición,
que responde a la localización geográfica y el entorno social; la dificultad de
extinción, que alude a la topografía, tipos de combustibles e infraestructuras
de defensa; la visibilidad, en referencia a la localización del área en
relación con su vista desde torres de vigilancia, casetas o núcleos habitados;
y las prioridades de defensa, que son
los núcleos habitados y equipamientos públicos y los Espacios Naturales
Protegidos.
Mediante la aplicación de estas referencias
se ha procedido a la zonificación del territorio en diferentes porciones de
terreno, que responden de la misma forma ante la posibilidad de sufrir un incendio
forestal, dependiendo del grado de peligrosidad. Así, de las 36.816 hectáreas
de la superficie de La Gomera,
11.175 (30,3) tienen un índice de riesgo bajo; 22.454 hectáreas
tienen una exposición media (61% del territorio insular) y el grado de peligro
elevado afecta al 3.187
hectáreas (8,7%).
Estos últimos puntos están
localizados en los barrancos de Arure, del Agua, de Valle Gran Rey y de Argaga,
en el municipio de Valle Gran Rey, que también cuenta con la zona de Las Hayas.
Las áreas correspondientes a Vallehermoso son Arguamul, Pie de la Cuesta, parte de su núcleo
poblacional, la Presa
de La Encantadora,
el Parque Nacional de Garajonay, El Cercado y Chipude. Mientras que en el
municipio de Agulo se han determinado las zonas de la cumbre del Cepo, las
inmediaciones del núcleo urbano y la
Presa de Las Rosas.
Las áreas más susceptibles de
sufrir un incendio forestal en Hermigua están ubicadas en El Palmarejo, el
Palmar y el barranco de Majona, Los Aceviños, el Chorro y el Cruce de El Rejo.
En San Sebastián de La Gomera
estas áreas están en el Valle de Enchereda, el Molinito, Chejelipes, La Laja, Vegaipala, Jerduñe
y Tejiade. Por último, el municipio de
Alajeró cuenta con las zonas de alto riesgo del Parque Nacional de Garajonay,
Imada y las inmediaciones del núcleos de población de Alajeró, Targa y Quise.
El estudio elaborado por la Consejería de Medio
Ambiente y Ordenación Territorial del Gobierno de Canarias hace especial
hincapié en el Parque Nacional de Garajonay, ya que, aunque la mayor parte de
su superficie no está incluida en el listado de alto riesgo, se trata de un
bien de enorme importancia ecológica, económica, social y medioambiental, muy
vulnerable en caso de producirse un incendio forestal. De ahí que su protección
debe ser un aspecto a tener muy en cuenta si se desatase este tipo de sucesos.

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