Así titula José María Carrascal su tercera del día 17 de julio del 2008 en
el diario ABC. Magnífico artículo que paso a comentar. Sólo se pueden
escribir estos comentarios cuando se tiene una idea bien clara de las
necesidades de nuestros vecinos de África. Cómo me agrada saber que hay
gente que entiende realmente lo que allí ocurre y no, como otras muchas
veces, quizás demasiadas, me encuentro con el absoluto desconocimiento del
interlocutor al que me enfrento y que me empieza a poner caras de no
entender realmente nada de lo que trato de explicarle o hacerle entender. No
conozco a Carrascal personalmente pero sería un embajador perfecto para el
proyecto que estoy intentando llevar a cabo. En cualquier caso, gracias
Carrascal por tu artículo que, a buen seguro, caerá en el olvido de la
inmensa mayoría que lo ha leído.
"Todos, sin embargo, tienen algo en común: la más absoluta pobreza de sus
habitantes. Tienen en común aún otra cosa más importante: la falta de unas
estructuras sociales y de una administración interna que les permitan
funcionar como auténticos Estados...". Este todos se refiere a los países
africanos. He tenido que enfrentarme a la administración de Camerún para
fundar la ONG que allí creé. ¿Cómo hacerlo y no desfallecer en el intento?.
Una regla básica. Nunca vayas tú, blanco, porque por el color de tu piel te
subirán el precio al menos dos o tres veces. Siempre debe de ser un negro el
que te represente y el que pida precios y el que tramite todo. Eso conlleva
un riesgo, que el que te esté ayudando se ponga de acuerdo con el
administrativo de turno y se lleve su parte en el trato. Y hay que
entenderlo. No tienen nada y, DEBEN, de subsistir. Hay una familia a la que
dar de comer y tú, blanco, eres su salvación. Los puestos administrativos se
dan a los afines o cercanos. Los méritos no sirven, ni el esfuerzo.
Curiosamente los que más lo merecen son los que nunca conseguirán ese
puesto. Así se entiende que nunca saldrán de esa cadena que no tiene fin. Un
cárcel para ellos mismos. "...Fue el gran pecado de la descolonización.
Haberla hecho deprisa y corriendo, sobre las fronteras de la viejas
colonias, que sólo marcaban los límites de expansión de las potencias
coloniales, sin tener en cuenta la población, los recursos o la capacidad de
supervivencia...". Cuán cierto.
Hoy, aún, en Camerún, cuando se oye hablar del
colonialismo de los alemanes, se muestran tremendamente orgullosos de esa
época. En algún artículo he escrito sobre el Doctor en medicina tradicional
Ewungwa. Tiene 86 años y 39 hijos, entre los que me incluyo, según él mismo
me dio ese honor. Recuerdo pasar veladas de charlas sobre Camerún y no
olvido su sonrisa al recordar aquella época donde los alemanes, en vez de
conquistar para saquear, lo hicieron para prosperar. Un gran amigo
voluntario que allí se encontraba conmigo, Norbert, se mostraba realmente
orgulloso del trato que recibía de los locales al señalar que él era alemán.
Se les echó por un tratado injusto, creo, y donde había prosperidad todo se
ha convertido en miseria y corrupción.
"...De justicia independiente, ni
siquiera han oído hablar..." Muchas historias me contaron los afectados del
trato que recibieron de la llamada Justicia. El dinero lo puede todo, puedes
matar a alguien que, si tienes recursos, te saldrá gratis el mal que
hiciste. Muertes ha habido que nunca fueron juzgadas. Todas ellas por gente
rica que tiene licencia para campar a sus anchas sin temer a la justicia.
Tal cual, no es una anécdota ni un comentario baladí, les repito, lo conozco
de primera mano. "...tampoco podemos cruzarnos de brazos..., incluso por
egoísmo, ya que esas gentes están tan desesperadas que se abalanzan sobre
nosotros, amenazando aplastarnos con su peso y su número, sin importarles
perder la vida en el intento, como vemos a diario en los cayucos..." ¿les
suena? Aquí, en Tenerife, lo vemos a diario. Impasibles. Como una película
que pasara delante de nosotros y ni siquiera inmutarnos. Forma parte del
paisaje habitual, se ha convertido en parte de nuestra vida y no alcanzamos
a comprender lo que ello realmente supone para cientos de personas que se
juegan la vida aspirando a tener una vida medianamente digna. ¿Podremos
despertar de ese duermevela en el que estamos?, ¿hay alguien ahí?. Esta
pregunta me la hago día a día desde que llegué de Camerún. ¿Hay alguien ahí,
maldita sea? (perdón). "...Una nación... hay que proveerla de todo lo necesario
para que sus moradores puedan comer, dormir, trabajar, disfrutar de ella...En
una palabra: desarrollo, industrialización, paso de una economía de pura
subsistencia a otra de producción, elaboración y comercialización de los
recursos y manufacturas...".
Esa es la tarea titánica en la que me veo
envuelto, con la ayuda de aquellos que entienden realmente que, en este
caso, ayudar es ayudarnos a nosotros mismos. Darles lo que necesitan es no
tener que soportar esa llegada incesante de pateras y de personas que, en su
empeño de una vida mejor, pierden la vida en el intento. Hay criaturas
inocentes que mueren en los brazos de sus madres en el intento, incierto
viaje. ¿Te imaginas a tu hijo muriendo entre tus brazos por intentar sacarle
de la miseria en la que vivís?, ¿crees que eres diferente a esa madre o ese
padre que se ve en la obligación de enrolarse en un cayuco con el miedo en
el cuerpo de no saber si llegarás vivo a puerto?, ¿no merece esa familia que
le ayudes para que no tenga que hacer esa locura? Yo tengo clara la
respuesta y aquí estoy escribiendo estas palabras que llegarán, de verdad, a
muy pocos corazones. Lo siento si escuece, pero tengo que decirlo así,
aunque duela, lo siento. "...El lema de esa colaboración podría ser la máxima
china <<si regalas un pez a un hombre, podrá comer un día. Si le regalas una
caña y le enseñas a pescar, comerá toda la vida>>...".
Ahí está el quid de la
cuestión. Y en eso estoy, realmente estamos lo que creen en mi proyecto que,
desinteresadamente, colaboran sin medio alguno para trabajar en esta
empresa. Los que me leéis sabéis que no pedía dinero, sólo una conexión a
internet para que, con el recurso de internet, conseguir fondos, ellos
mismos, y crear esta escuela-orfanato. Que sean ellos mismos los que
aprendan a salir adelante. Que no tengan que depender de si les mandamos
dinero o no. He visto pasar hambre a demasiados niños porque los donantes de
habían olvidado ese mes de mandar unos miserables 20 euros. Ese "pequeño"
olvido fue trágico para esos niños. En cambio, si les damos la herramienta
para poder cultivar, aprender, comunicarse, etc.... entonces no tendrán que
depender de si este mes tengo o no dinero para enviar porque es puente o le
toca el regalo de cumpleaños a menganito. "...Porque...sobornar a los líderes
africanos para que acepten a sus ciudadanos aquí detenidos, no soluciona
nada, ya que posiblemente nos los volverán a enviar: Y si no nos los envían,
se vienen ellos por su cuenta y riesgo..."
¡Gracias Carrascal!, pensaba que estaba loco... (al menos así tratan de
hacérmelo entender demasiadas personas, demasiadas...)
Saludos desde Camerún
www.niñosdelmundo.es
www.savecameroonchildren.org
(A Victoria y Cecilia)