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El drama de África

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Antonio Pérez   
viernes, 01 de agosto de 2008
Así titula José María Carrascal su tercera del día 17 de julio del 2008 en el diario ABC. Magnífico artículo que paso a comentar. Sólo se pueden escribir estos comentarios cuando se tiene una idea bien clara de las necesidades de nuestros vecinos de África. Cómo me agrada saber que hay gente que entiende realmente lo que allí ocurre y no, como otras muchas veces, quizás demasiadas, me encuentro con el absoluto desconocimiento del interlocutor al que me enfrento y que me empieza a poner caras de no entender realmente nada de lo que trato de explicarle o hacerle entender. No conozco a Carrascal personalmente pero sería un embajador perfecto para el proyecto que estoy intentando llevar a cabo. En cualquier caso, gracias Carrascal por tu artículo que, a buen seguro, caerá en el olvido de la inmensa mayoría que lo ha leído.

"Todos, sin embargo, tienen algo en común: la más absoluta pobreza de sus habitantes. Tienen en común aún otra cosa más importante: la falta de unas estructuras sociales y de una administración interna que les permitan funcionar como auténticos Estados...". Este todos se refiere a los países africanos. He tenido que enfrentarme a la administración de Camerún para fundar la ONG que allí creé. ¿Cómo hacerlo y no desfallecer en el intento?.

Una regla básica. Nunca vayas tú, blanco, porque por el color de tu piel te subirán el precio al menos dos o tres veces. Siempre debe de ser un negro el que te represente y el que pida precios y el que tramite todo. Eso conlleva un riesgo, que el que te esté ayudando se ponga de acuerdo con el administrativo de turno y se lleve su parte en el trato. Y hay que entenderlo. No tienen nada y, DEBEN, de subsistir. Hay una familia a la que dar de comer y tú, blanco, eres su salvación. Los puestos administrativos se dan a los afines o cercanos. Los méritos no sirven, ni el esfuerzo. Curiosamente los que más lo merecen son los que nunca conseguirán ese puesto. Así se entiende que nunca saldrán de esa cadena que no tiene fin. Un cárcel para ellos mismos. "...Fue el gran pecado de la descolonización. Haberla hecho deprisa y corriendo, sobre las fronteras de la viejas colonias, que sólo marcaban los límites de expansión de las potencias coloniales, sin tener en cuenta la población, los recursos o la capacidad de supervivencia...". Cuán cierto.

Hoy, aún, en Camerún, cuando se oye hablar del colonialismo de los alemanes, se muestran tremendamente orgullosos de esa época. En algún artículo he escrito sobre el Doctor en medicina tradicional Ewungwa. Tiene 86 años y 39 hijos, entre los que me incluyo, según él mismo me dio ese honor. Recuerdo pasar veladas de charlas sobre Camerún y no olvido su sonrisa al recordar aquella época donde los alemanes, en vez de conquistar para saquear, lo hicieron para prosperar. Un gran amigo voluntario que allí se encontraba conmigo, Norbert, se mostraba realmente orgulloso del trato que recibía de los locales al señalar que él era alemán. Se les echó por un tratado injusto, creo, y donde había prosperidad todo se ha convertido en miseria y corrupción.

"...De justicia independiente, ni siquiera han oído hablar..." Muchas historias me contaron los afectados del trato que recibieron de la llamada Justicia. El dinero lo puede todo, puedes matar a alguien que, si tienes recursos, te saldrá gratis el mal que hiciste. Muertes ha habido que nunca fueron juzgadas. Todas ellas por gente rica que tiene licencia para campar a sus anchas sin temer a la justicia.

Tal cual, no es una anécdota ni un comentario baladí, les repito, lo conozco de primera mano. "...tampoco podemos cruzarnos de brazos..., incluso por egoísmo, ya que esas gentes están tan desesperadas que se abalanzan sobre nosotros, amenazando aplastarnos con su peso y su número, sin importarles perder la vida en el intento, como vemos a diario en los cayucos..." ¿les suena? Aquí, en Tenerife, lo vemos a diario. Impasibles. Como una película que pasara delante de nosotros y ni siquiera inmutarnos. Forma parte del paisaje habitual, se ha convertido en parte de nuestra vida y no alcanzamos a comprender lo que ello realmente supone para cientos de personas que se juegan la vida aspirando a tener una vida medianamente digna. ¿Podremos despertar de ese duermevela en el que estamos?, ¿hay alguien ahí?. Esta pregunta me la hago día a día desde que llegué de Camerún. ¿Hay alguien ahí, maldita sea? (perdón). "...Una nación... hay que proveerla de todo lo necesario para que sus moradores puedan comer, dormir, trabajar, disfrutar de ella...En una palabra: desarrollo, industrialización, paso de una economía de pura subsistencia a otra de producción, elaboración y comercialización de los recursos y manufacturas...".

Esa es la tarea titánica en la que me veo envuelto, con la ayuda de aquellos que entienden realmente que, en este caso, ayudar es ayudarnos a nosotros mismos. Darles lo que necesitan es no tener que soportar esa llegada incesante de pateras y de personas que, en su empeño de una vida mejor, pierden la vida en el intento. Hay criaturas inocentes que mueren en los brazos de sus madres en el intento, incierto viaje. ¿Te imaginas a tu hijo muriendo entre tus brazos por intentar sacarle de la miseria en la que vivís?, ¿crees que eres diferente a esa madre o ese padre que se ve en la obligación de enrolarse en un cayuco con el miedo en el cuerpo de no saber si llegarás vivo a puerto?, ¿no merece esa familia que le ayudes para que no tenga que hacer esa locura? Yo tengo clara la respuesta y aquí estoy escribiendo estas palabras que llegarán, de verdad, a muy pocos corazones. Lo siento si escuece, pero tengo que decirlo así, aunque duela, lo siento. "...El lema de esa colaboración podría ser la máxima china <<si regalas un pez a un hombre, podrá comer un día. Si le regalas una caña y le enseñas a pescar, comerá toda la vida>>...".

Ahí está el quid de la cuestión. Y en eso estoy, realmente estamos lo que creen en mi proyecto que, desinteresadamente, colaboran sin medio alguno para trabajar en esta empresa. Los que me leéis sabéis que no pedía dinero, sólo una conexión a internet para que, con el recurso de internet, conseguir fondos, ellos mismos, y crear esta escuela-orfanato. Que sean ellos mismos los que aprendan a salir adelante. Que no tengan que depender de si les mandamos dinero o no. He visto pasar hambre a demasiados niños porque los donantes de habían olvidado ese mes de mandar unos miserables 20 euros. Ese "pequeño" olvido fue trágico para esos niños. En cambio, si les damos la herramienta para poder cultivar, aprender, comunicarse, etc.... entonces no tendrán que depender de si este mes tengo o no dinero para enviar porque es puente o le toca el regalo de cumpleaños a menganito. "...Porque...sobornar a los líderes africanos para que acepten a sus ciudadanos aquí detenidos, no soluciona nada, ya que posiblemente nos los volverán a enviar: Y si no nos los envían, se vienen ellos por su cuenta y riesgo..."

¡Gracias Carrascal!, pensaba que estaba loco... (al menos así tratan de hacérmelo entender demasiadas personas, demasiadas...)

Saludos desde Camerún

www.niñosdelmundo.es 

www.savecameroonchildren.org


(A Victoria y Cecilia)
Comentarios (1)Add Comment
...
escrito por es peor no hacer que hacer, septiembre 26, 2008
en Africa que es el continente mas rico del mundo lo que hace falta para acavar con la miseria es trabajar y trabajar como hacen los asiaticos y no llorar tanto haciendose los victimas

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