Ustedes imagínense que en cualquier país del mundo
civilizado un agente de tráfico, en este caso motorista de la Guardia Civil, se
dedicara en sus ratos libres a colaborar con la Cruz Roja y, al mismo tiempo,
perteneciera a una asociación de moteros donde se encarga, sin remuneraciones de
ningún tipo, de todos aquellos aspectos que tienen que ver con favorecer la
seguridad vial. Esto es, trabajando en campañas de concienciación de los
motoristas y, al mismo tiempo y ahí es donde está el problema, criticando las
deficiencias de las carreteras que ponen en peligro a este colectivo y de todos
los usuarios.
Pues bien, yo no sé lo que ocurriría en cualquier
país del mundo con un personaje de estas características (una auténtica joya
como ciudadano ejemplar), pero en España, y con un gobierno socialista que yo
hace tiempo que dudo de las ventajas democráticas que nos pueda reportar esto,
resulta que el General Jefe de la Agrupación de la Guardia Civil de Tráfico lo
llama a capítulo y le conmina a abandonar sus tareas de voluntariado en lo que a
trabajar en favor de la seguridad vial se refiere. ¿Ustedes se lo creen a estas
alturas del s. XXI? Pues así mismito, como se los cuento.
Y es que resulta que este agente, Juan Carlos
Toribio Ramos, estuvo por Tenerife no hace tanto tiempo y se fue verdaderamente
asustado de las cosas que vio por ahí con respecto a la seguridad vial y animó a
algunos compañeros de la Asociación Mutua Motera a implicarse en esos temas y en
eso están, poco a poco pero en eso están. Y yo no sé qué coño está pasando en
este país, que ley mordaza se ha aprobado en esos parlamentos sin que ninguno
nos hayamos enterado bien del tema, pero el caso es que a mí me extraña mucho
que este señor General esté actuando bajo principio alguno que tenga que ver con
código ético alguno sino que más bien le jode, ustedes me dirán por qué, que uno
de sus agentes le dé leña al Ministerio de Fomento y a algunas constructoras
poderosas. Y a mí, qué quieren que les diga, todo esto me parece vergonzoso -y
algo más que no digo porque puedo acabar en el talego- y ojalá todos los agentes
de tráfico de la Guardia Civil tuvieran no sólo iniciativas solidarias como las
del agente Toribio, sino que tuvieran libertad y conciencia como para denunciar
alto y claro las deficiencias en seguridad vial y, como en el caso de Tenerife,
dejaran bien clarito en los atestados y ante la opinión pública lo que está
pasando con las paradas de guaguas sin accesos, cómo
se están cargando los arcenes de las autopistas o la cantidad
de gente que se ha matado pegándosela contra farolas sin protección o
guillotinados con las vallas
asesinas. Eso es lo que a mí me gustaría, más que nada como usuario, pero
veo la cosa muy lejana en el tiempo todavía porque aquí lo que prima, como ha
puesto en evidencia este señor General, son otro tipo de intereses que muy poco
tienen que ver con el interés general de la gente a la que se supone se debe.
Nada nuevo bajo el Sol, por otro lado.
nos han vendido el rollo del Estado democratico y de derecho, pero por ahi todavia hay caciques haciendo de las suyas...