Yo creo, y es que ustedes saben que uno es un
poquito mal pensado, que toda la publicidad que se le ha dado al tema de no sé
qué de unos radares fijos que se han instalado por primera vez en Tenerife -que
nadie se aclara si ya funcionan o no porque algunos se señalizaron, otros no y
la fecha la han cambiado varias veces, no ha contribuido a otra cosa más que a
la de conseguir que mucha gente se los haya aprendido de memoria (entre ellos yo) y se confíe
de que por el resto de las autopistas puedes ir más o menos como te dé la gana
mientras no veas a algún coche sospechoso o a algún tricornio. Y, como suele
ocurrir con estas cosas, nada más lejos de la realidad.
Porque miren ustedes, y para ser bastante clarito,
no sólo el problema no son los radares fijos, que a mi eso no me parece mal y
los coches lo que deberían tener son unos tacógrafos donde quede reflejado si te
has pasado de la raya en cualquier sitio (eso en el supuesto de que las
carreteras estuvieran bien señalizadas que nada más lejos de la realidad), sino
que la Guardia Civil, para mi gusto, está actuando con toda la legalidad que
ustedes quieran pero con una mala leche fuera de lo común en algunos casos.
Porque instalar un radar camuflado sobre un trípode en la curva de la Pepsi
Cola, bajando la TF-5, cómo se los diría yo, es como abrir la boca del saco y
esperar a que éste se infle en cuestión de minutos y eso, tal y como está la
cosa, no parece como muy decente que digamos.
Y es que la cuestión es que si esa curva,
señalizada a 100 km/h hasta hace un tiempo y ahora a 80 de velocidad máxima,
forma parte de una vía señalizada como autopista pues lo que no parece razonable
es que se señalice a 80, que yo he intentado alguna vez ir a esa velocidad y es
entonces cuando te pones en verdadero peligro porque se te viene encima todo el
mundo. Y si, ciertamente, supone algún peligro ir a 100 km/h por ahí, como se
permitía hasta hace poco sin que se haya visto ningún cambio en la vía, pues lo
razonable sería poner arriba, en el Hospital, la señalización de fin de
autopista, unos cuantos guardias muertos y aquí paz y en el cielo gloria. Lo
otro, francamente, me parece una especie de ratonera con afán recaudatorio
impropio no sólo de un estado democrático sino una verdadera jodienda en los
tiempos que corren donde ya muchos estamos a punto de freír los huevos con
saliva, más que nada porque el aceite se ha disparatado en precios también.
Yo presumo, como conductor, de ser verdaderamente
escrupuloso en el cumplimiento de las normas (de las razonables y de las que no
lo son tanto), lo que no implica que no haya metido la pata decenas de veces
(una vez casi mato a un motorista de la local de Santa Cruz porque me salté un
semáforo en rojo que no vi, y no les cuento lo que me pasó el otro día en el
galimatías de El Porís porque me puede costar un disgusto el solo hecho de
decirlo con estas nuevas normativas que hay ahora). Pero otra cosa es, otra cosa
muy distinta, que pueda entender cómo es posible que se ponga un radar oculto en
un sitio como ese que, a mí que me perdonen los técnicos del Cabildo, a todas
luces hay algo que no está bien señalizado porque sigue siendo autopista, no lo
sigue siendo o el asfalto y/o el pedalte están mal y es por eso que cada vez que
llueve un poco, que no es el caso, es verdad que caen como moscas entre otras
cosas porque se forman unos ríos de agua de impresión porque los drenajes son un
verdadero desastre (que no sé si los guardias habrán hecho un informe en
condiciones de esto alguna vez). Pero pretender que todos los coches vayan por
ahí todo el año a ochenta, con la consiguiente alegría para las arcas de la
Dirección General de Tráfico, francamente, parece como un poco hacerle la puñeta
al trabajador. Porque esa es otra, en este puto país paga lo mismo por la
infracción la empleada de hogar que el magnate de la banca o del ladrillo, con
lo que así nos va, claro está.
Por tanto, y como soy consciente de que yo no voy a
solucionar nada con este comentario, lo que te recomiendo -sobre todo si eres un
currante como yo porque obviamente esto no afecta para nada a un Ignacio
González, a un Plasencia, a un Ambrosio o al Director General de Tráfico al que
el otro día trancó una televisión pasado de vueltas también- es que te dejes de
coñadas con el rollito ese de los radares fijos porque eso es para despistar al
personal, la cosa está jodida y lo que debes intentar es respetar las putas
señales aunque las haya colocado alguien después de discutir con la mujer o con
el marido. A joderse, vamos, que no queda otra por lo menos para nosotros porque
ni al aparato ese, ni al Cabildo le importa un carajo que la carretera esté
mojada o no, las señalizaciones contradictorias o lo que sea, la cosa es
recaudar por recaudar y como les entre el punto, con las nuevas normativas, te
meten en el talego y tiran la llave como no tengas para unos buenos abogados,
que esencialmente en eso consiste el socialismo este de los cojones. Y perdones
el vocabulario.

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