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Canarias/ Canarias, una región donde la diabetes
es más frecuente que en el resto de España, se ha colocado a la cabeza
del Estado en trasplantes renales, alcanzando la cifra histórica de los
2.000, un logro que sólo ha sido posible gracias a la conjunción del
trabajo de los equipos médicos y del aumento de donantes en las Islas.
“Han
pasado dos años desde mi operación de trasplante y todo ha salido muy
bien”. Montserrat Santana nació en Ingenio (Gran Canaria) hace 28 años.
Su caso no es de lo más usuales, una mujer extraordinariamente joven
que comenzaba a sentir sus primeros problemas de riñón, que le
obligaban a someterse a un programa de diálisis, algo que como ella
misma define “me dejó muy demacrada estar sometida a una máquina”.
El tratamiento de la diálisis supone estar sometido y depender de una
máquina para sobrevivir. “Desde el punto de vista psicológico, el
trasplante significa crear una gran perspectiva a todos los niveles”,
apunta la psicóloga de la Asociación de Enfermos Renales de Tenerife
(ERTE), Beatriz Comenge.
Los pacientes que entran en un programa de diálisis lo hacen porque su
riñón ha perdido su función más importante: su capacidad de filtro,
momento en el que “no queda más remedio que ingresar al enfermo para
que una máquina a la que se le llama ‘riñón artificial’ haga las veces
de lo que hacía el riñón”, explica el Jefe de Servicios Nefrológicos
del Hospital Universitario de Canarias (HUC), Benito Maceira.
Posteriormente, en una gran parte de los casos se incluye al enfermo en
el Programa de Trasplantes “para prepararlo y hacerle todas las
pruebas, de tal manera que cuando haya un donante idóneo pueda ser
trasplantado”, indica el doctor.
Prácticamente la totalidad de los pacientes que están en tratamiento de
diálisis pueden someterse al trasplante de riñón, puesto que los
criterios de excepción son muy pocos. “Como regla general, los
pacientes son evaluados para saber si son candidatos o no al
trasplante”, indica el director médico del HUC, Eduardo de Bonis, quien
además revela que no se opera “sólo cuando el riesgo de la intervención
o de la inmunosupresión, que lleva luego el trasplante, supera el
beneficio de recibir ese trasplante”.
Montserrat fue una de las elegidas para recibir un nuevo riñón. La
joven recuerda que el proceso de espera fue rápido desde el momento en
el que entró en la ‘lista’ hasta que se ejecutó la operación de su
trasplante en Tenerife. “Tan solo” tuvo que esperar cinco meses, como
ella misma reconoce.
Comenge explica que esta experiencia supone un cambio “de la noche a la
mañana”, razón por la que después de darles el alta, a muchos pacientes
al tratar con ellos “la felicidad se le ve en la cara por su sonrisa,
por el brillo de los ojos”. “Es un cambio a todos los niveles”, los
pacientes “vuelven a encontrar sus roles y sus papeles dentro de la
familia”, matiza.
Tras la operación, Montserrat reconoce que ahora se siente mucho mejor
“sana al 100 por cien”. Como ella, algunos de los pacientes operados
ponen nombre a sus órganos según el día en que se ha producido el
trasplante o incluso comienzan a celebrar su cumpleaños el día de la
operación y no el día en el que nacieron, porque esto supone “un volver
a nacer”, sentencia la psicóloga.
ASOCIACIÓN ERTE
Los pacientes con enfermedades renales encuentran un gran apoyo en la
Asociación de Enfermos Renales de Tenerife (ERTE), una ONG declarada de
‘Utilidad Pública’, que asume como fin fundacional ofrecer todos sus
esfuerzos y servicios a las personas con enfermedades renales y a sus
familiares. Dentro de estos servicios que proporciona se encuentran
realizar campañas de prevención sobre la enfermedad renal, incentivar
la donación de órganos o servir atención directa hacia el paciente y a
sus familiares, tanto a través de la trabajadora social como a través
de su psicóloga.
Además, cuenta también con un centro de actividades integradoras donde
se elaboran artículos publicitarios que sirven para poder financiar las
actividades de la Asociación.
Asimismo, en ERTE todos los pacientes con enfermedad renal que ya estén
en tratamiento son usuarios de la Asociación, sin necesidad de ser
socios. “Obviamente, el asociado tiene un papel fundamental, no sólo
por su voz y voto, sino porque también contribuye de forma activa a que
nuestros proyectos sigan su función”, comentan desde la ONG que cuenta
con un número de asociados que oscila los 600 aproximadamente.
“Conviene aclarar que ser socio de ERTE no concede ningún privilegio
para que se opere a un paciente antes que a otro”, destacan. El orden
de entrada en una lista de trasplantes no supone que un enfermo posea
preferencia. Las opciones se mantienen intactas y atenderán a la
compatibilidad y a los criterios clínicos y de seguridad hacia el
paciente. “La lista de trasplantes es totalmente transparente y en ese
sentido ni ERTE ni nadie puede hacer porque una persona esté antes que
otra”, señalan.

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