Los vecinos, entre lágrimas, sollozos y gritos, están siendo desalojados por
hasta tres policías cada uno, que los sacan por la fuerza de sus viviendas,
mientras tal y como habían anunciado se limitan a sentarse y no ofrecer
colaboración alguna para el desalojo, que culminará con los derribos de sus
casas.
Según señala el portavoz de los vecinos, Tomás González, "han venido por tierra, mar y
aire", ya que un helicóptero sobrevuela la zona, una Zodiac custodia la
playa y el Grupo Especial de Operaciones (GEO), de la Guardia Civil
tiene acordonado el poblado".
En la zona se encuentran vecinos, familiares y amigos, así como
numerosos medios de comunicacion. Según González, los policías no han
dado facilidades a los medios de comunicación para que realicen su
trabajo".