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Antonio Pérez
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lunes, 20 de octubre de 2008 |

Me sorprende sobremanera la que se ha armado con el
barco que ha fondeado en nuestras costas con la intención
(conseguida) de ofrecer aborto libre sin más condición que
un período máximo de gestación de la madre. Me da
igual ese ' margen de maniobra',
lo importante es el revuelo causado.Y digo que me causa sorpresa porque
eso mismo está ocurriendo TODOS LOS DÍAS DE TODOS
LOS AÑOS EN MUCHÍSIMOS PAÍSES.
Mientras unos pocos nos empeñamos en ir
contracorriente, con mucha intención y ningún medio, la
mayoría de los que nos decimos y proclamamos a viva voz,
"seres humanos", nos empeñamos en vivir de
manera que nada ni nadie nos cause un trastorno en nuestro
"estilo de vida" mínimo aceptable. Quizás
demasiadas palabras para decir claramente que nos hemos convertido en unos
auténticos egoistas y que la vida de los demás nos importa
un bledo. Cuando damos por hecho que eso es así, que nada se puede
hacer y que, mientras a mí no me molesten, todo está
bien...mal vamos.
No voy a entrar a defender el derecho del no nacido ni
mis razones por las que estoy profundamente convencido de esta postura
madurada concienzudamente. Estoy seguro de que el que opina lo contrario
tiene argumentos que considera tan loables como los mío, si no
más. Allá cada cual con su actitud. Pero sí creo
tener argumentos más que suficientes para concluir que el resultado
de los que no opinan como yo tiene su base en otro problema del que
quizás no hayan madurado lo suficiente. Pido, como en habitual en
mí, disculpas a los que pueda ofender mis palabras porque mi
intención al escribir es ofrecer, quizás, un análisis
o crítica contructiva y una intención, sana, de defender al
que no lo puede hacer por sí mismo.
Aún cuando considero que el tema del aborto es
de vital trascendencia (nada más vital que la vida misma) este
problema o controversia viende dada como resultado de un conjunto de
variables que hemos convertido como resolubles sin más. Me explico.
En una sociedad en la que lo más importante es el YO como un todo y
no como un conjunto; donde la medida de la felicidad consite en lograr ser
el mejor; donde el éxito se mide por la cantidad de dinero que uno
consigue en su trabajo; donde las aspiraciones de una parte importante de
la juventud es salir en la "tele"; donde el que es más
guapo y se acuesta con el famosillo/a de turno es loado por todos; donde
no se es posible pasar el tiempo en una sala que no tenga un televisor;
donde la mentira del político de turno se ha convertido en algo
"habitual" y consentido; donde un estrechón de manos en
un negocio no significa más que eso y no un compromiso; donde el
que no tiene una pareja o es feo se le considera un fracasado... Creo que
no cabrían aquí todos esos donde.
Pero señores y señoras, e aquí que
existe otra vida, otro mundo y no hay que salir de este planeta para
encontrarlo. Hay un mundo que conozco que carece de todo eso que hemos
convertido en cotidiano en nuestra vidas. Hay un mundo donde la gente se
da la mano de verdad; que te sonríe sinceramente cuando te
está hablando; que no para de preocuparse del que aún
está peor que él y se acerca a tí para que ayudes al
otro. ¿Que diferencia a ese ser humano de tí, de nosotros?
Él vive C O N L O S D E M A S ,
vivimos para nosotros mismos. Hemos perdido, estamos perdiendo el
sentido de la solidaridad, de ayudar al que lo necesita, de preocuparnos
por nuestro vecino. Quizás penséis que sólo son
bellas palabras y que me he convertido en un iluso, pero no, lo he visto y
lo he compartido. Ellos ayudarán a la madre que no tiene recursos
para atender a ese niño que viene, buscarán la manera, la
que sea, para atender a la madre si necesita palabras de consuelo.
Ya, con sólo palabras no se resuelven los problemas. Pero es que
hay muchos sitios en el mundo en los que lo único que se pueden
ofrecer son sólo palabras y compañía porque no hay
nada de nada y amor, muuuucho amor. Te aseguro, os aseguro, que si
empezamos a entender que eso mismo es lo que nos falta no tendría
que fondear ningún barco que venga de lejanas tierras a intentar
hacer algo que nunca, nunca, se nos pasaría por la cabeza...
MATARME Y NO DEJARME ESCRIBIR ESTAS LÍNEAS.
Antonio Pérez (
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www.niñosdelmundo.es
www.savecameroonchildren.org
(A Victoria y Cecilia)

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