La Misión de Noé:
Noé tuvo que construir una embarcación de 300
codos de largo, 50 codos de ancho y 30 codos de alto (135 metros de largo, 23 de
ancho por 14 metros de alto). Esa embarcación debería servir para resguardar de
unas fuertes lluvias que durarían 40 días y 40 noches a una pareja de cada una
de las especies animales que habitaban en la Tierra.
El Arca:
Según dice Génesis 7, el arca sería de
madera resinosa, dividida en compartimentos y recubierta de
betún por dentro y por fuera.
La embarcación tendría
tres pisos
y un tragaluz en la parte superior. La puerta de acceso al arca estaría
en uno de los costados.
Según las dimensiones que aparecen recogidas en el
Génesis, una embarcación de ese aspecto habría tenido suficiente estabilidad
para poder flotar. Este dato es relevante porque en otros mitos diluvianos la
embarcación de referencia tendría difíciles condiciones de salir a flote.
Dónde encalló el arca:
El propio Génesis marca
fehacientemente que el Arca no pudo encallar más que en las montañas de
Ararat. El monte Ararat está situado en el actual estado de
Turquía. Muchas expediciones se han llevado a la región e incluso han llegado
rumores sobre posibles restos de la embarcación. De existir, darían un tremendo
vuelco a gran parte del paradigma científico. De no encontrarse, los amantes de
la teoría de la conspiración no se darían por satisfechos y siempre defenderán
sus posturas acusando a los
"poderes fácticos" de ocultarnos la
verdad.
Desde el siglo III antes de la era común se tiene constancia de gente
que iba a buscar pruebas del naufragio bíblico en el monte Ararat pero,
obviamente, fue en el siglo XX cuando se facilitó el acceso a ciertos lugares
vetados para el hombre, puesto que la probable situación del Arca, según todas
las fuentes, es un glaciar a unos
4.300 metros de altura.
Restos "encontrados":
La intensificación de la búsqueda del Arca en
el siglo XIX fue patente. Quizá la más sonada fue la que llevó a cabo
Parrot en 1829. Durante todo el siglo se hicieron varias
expediciones que llegaron a coronar la cima del monte Ararat. Todas fueron
infructuosas. Pero a partir de entonces se empiezan a suceder los "éxitos".
- Historia del "Chicago Tribune"
- Hechos:
El "Chicago Tribune" publicó el 10 de
agosto de 1883 la historia de una expedición turca al monte
Ararat que descubrió una impresionante estructura de madera en un glaciar. Es la
evidencia más antigua de la búsqueda del Arca con resultados positivos.
- El caso Roskoviscky:
- Hechos:
Roskoviscky era una aviador ruso de la Primera
Guerra Mundial que, durante una de sus operaciones aéreas en Turquía,
creyó haber visto los restos de lo que parecía ser una embarcación en la ladera
del Monte Ararat. El Imperio Ruso pudo haber mandado como consecuencia de esta
información dos expediciones para investigar. La leyenda cuenta que lo
encontraron, pero la caída del Zar precipitó los hechos y quedaron en el olvido.
- Restos que descubrió la CIA en 1949:
- Hechos:
Uno de los más fascinantes relatos que pretenden probar la
conservación de restos del Arca y, por lo tanto, que existió de verdad se
consiguió en 1995. Supuestamente, un avión de las Fuerzas Armadas
estadounidenses que patrullaba sobre el monte Ararat en 1949 descubrió
algo extraño. La primera conclusión, en los inicios de la Guerra
Fría, era una posible instalación militar soviética, así que no se
escatimaron esfuerzos para indagar sobre lo que realmente había ahí. Según
continúa el relato, la investigación que llevó a cabo la CIA
descubrió en el lugar los restos del Arca.
- Conspiración:
Se comenta que todos los documentos relativos a
estas investigaciones han sido desclasificados y que una mano negra trata de
evitar que salgan a la luz. Obviamente, si esto es cierto, sería la prueba
definitiva de que desde finales de los años 40 la CIA conoce la existencia de la
estructura y que ésta es realmente el Arca.
- Los restos analizados por el doctor Brandenburger
- Hechos:
En su trabajo habitual de reconocimiento de la zona, un
avión turco fotografío el monte Ararat. Sorprendentemente, en
uno de los montes de la región a más de 4.000 metros sobre el nivel del mar, se
fotografió la silueta de algo que se asemejaba a una embarcación. El
Doctor Brandenburger se hizo popular entre los investigadores
de la Inteligencia estadounidense por haber analizado las fotografías aéreas que
habían dado con las bases soviéticas en Cuba que provocaron la famosa crisis de
los misiles.
El peso del doctor promovió una expedición y, en efecto,
encontraron la estructura. Se cuenta que la madera, tras más de 4 milenios, se
debería haber fosilizado. Así que la estructura que encontraron, efectivamente,
estaba petrificada, pero aquello no parecía ser madera
fosilizada.
- Pruebas realizadas:
Al parecer la supuesta madera
fosilizada de la estructura no podía ser madera porque no tenía los anillos de
crecimiento del árbol debidos a las épocas de lluvia. Según se podría extraer de
una interpretación literal de la Biblia, la primera vez que llovió fue durante
el Diluvio, así que si se considera que el relato del Génesis
es un hecho histórico, los árboles antediluvianos no tendrían esas marcas de
crecimiento. Según todos estos supuestos no cabría más que decir que, si los
hechos del Génesis son totalmente históricos y veraces, una estructura
fosilizada de madera antediluviana no puede tener anillos de crecimiento, como
la estructura que se descubrió. Este sería un indicio importante para suponer
que la estructura es realmente el Arca de Noé.
- Expediciones de Ferdinand Navarra:
- Hechos:
Tras dos expediciones fracasadas en 1952 y 1953,
Ferdinand Navarra y su hijo Raphael efectuaron una expedición al monte
Ararat en 1955 que terminó en un supuesto hallazgo de una estructura de
madera en una de las grietas del monte cubierta de hielo.
Al parecer
la estructura de madera tenía forma de barco. Decidieron arrancar de la
estructura un listón de más de un metro de largo y bajarlo para inspeccionarlo.
Navarra regresó nuevamente en 1969 con el mecenazgo de la Scientific
Exploration and Archeological Research recogiendo cuatro nuevas
muestras de la estructura.
- Pruebas realizadas:
Obviamente, las muestras se analizaron. Tras
el análisis se elaboró un informe. Dicho informe concluía que
la madera estaba en periodo de fosilización y que era de roble.
El estado de fosilización propuso un indicio de edad de cerca de 5.000 años. Se
pudo averiguar que la madera estaba cubierta de brea y que
había sido trabajada por el hombre.
- El caso de James Irwin:
- Hechos:
Miembro de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos y de
la NASA, el astronauta James Irwin formó parte
de la misión Apolo XV. Tras pasar un tiempo en una institución
de salud mental, dedicó su vida a buscar el Arca en los años
80. Se podría pensar que algo vio en su etapa como piloto de las Fuerzas Armadas
y como astronauta de la NASA. Por supuesto, el Gobierno de los Estados Unidos
pagó su celo esclarecedor de información con el ingreso en la citada clínica.
- Corporación Tsirah
Se cuenta que existe una corporación privada
que de vez en cuando insta al gobierno de los Estados Unidos a subvencionar sus
investigaciones en el Monte Ararat. Se dan nombres y apellidos de la gente de
esta corporación y de las fuentes que tienen en la CIA y que afirman que hay
caso. Esta corporación, llamada Tsirah, tendría detrás el apoyo
de James Irwin.
- Expediciones de Ron Wyatt:
- Hechos:
Wyatt pretendió dar continuidad a las investigaciones
realizadas sobre la estructura de madera del monte Ararat en 1977, así que con
los datos que tenía decidió acometer el misterio.
Wyatt estaba convencido de
que si la estructura era realmente un barco, muy pocos fenómenos naturales,
incluido la mano del hombre, podían haberlo llevado allí.
- Pruebas realizadas:
Tras más de diez años de
investigaciones, el equipo de Wyatt estaba convencido de que la estructura era
el Arca de Noé. Aquello era una nave inmensa, que tenía una estructura capaz de
albergar numerosísimas especies animales. Además se dijo haber encontrado
restos de animales, incluso alguno extinguido.
Pero las
investigaciones de Wyatt fueron a más. Investigó la región y llegó a creer
firmemente que toda la zona de los Montes Ararat estaba plagada de
vestigios del encallamiento del Arca: anclas milenarias
alineadas con la estructura de madera, toponimia relativa al relato bíblico,
descripciones supuestamente muy aproximadas a las que se refieren en el Génesis,
etc.
La Montaña Mágica:
Desde la antigüedad el Monte Ararat, que por su
altura de
5.156 metros domina toda la región, ha sido una
montaña sagrada y, por qué no decirlo,
mágica. Se cuenta que
aún hoy en día, los lugareños no se atreven a subir la montaña por respeto
sacro.
Hay constancia de que la montaña tuvo este
carácter sacro
desde hace milenios y, por qué no, posiblemente lo era cuando el "mito"
de Noé fue grabado en el subconsciente colectivo que recogió las múltiples
leyendas Diluvianas que en el Mediterráneo Oriental se han ido escribiendo y que
han llegado hasta nuestros días.
La relación entre la región del Ararat y el Arca de Noé, como hemos dicho, es
antigua. Al pie de la montaña están las ruinas de el
Monasterio de
Etchmiadzine donde se dice que se guardaba un trozo de madera del Arca,
posiblemente extraído de la citada y ya famosa estructura de madera.
A pesar del respeto de los lugareños, por no decir miedo divino, a la
montaña, se tienen datos de diferentes ascensiones espirituales al monte en
busca de la paz interior mística. Ya desde el siglo IV hay relatos que afirman
estas
"expediciones místicas", muchas de ellas con fenómenos
religiosos asociados.
Conclusiones:
Parece claro que existe una anomalía en la cima del
Monte Ararat. Muchos satélites y Universidades apuntan a menudo hacia el monte
para estudiar esa anomalía, aunque todavía no ha salido a la luz nada
definitivo. Las investigaciones elaboradas por medios "serios" no han desvelado
la existencia de la estructura de madera. Así que no han podido
investigarla.
Sin embargo, las investigaciones realizadas sobre la supuesta estructura del
monte Ararat siempre han sido realizadas por personajes que gozan de poco
beneplácito de la comunidad científica. Quizá uno de los mayores defensores de
este tipo de investigaciones supuestamente arqueológicas es el famoso
Charles Berlitz, conocido por sus innumerables investigaciones
fraudulentas sobre la
Atlántida o el
Triángulo de las
Bermudas que estaban plagadas de errores básicos y conclusiones
precipitadas. Es difícil que la gente que nos acercamos a este mundo desde fuera
no podamos dar mucho crédito a estas arriesgadas apuestas contra la convención
establecida. Pero, si tuviéramos todas las respuestas, no existiría esta
página.