Valencia/ El activista saharaui de
Derechos Humanos, vicepresidente del Comité Saharaui de Apoyo a la
Autodeterminación del Sahara Occidental (CSSASO) y miembro destacado del
Colectivo de Defensores de Derechos Humanos en el Sahara (CODESA), H'mad
Hammad, aseguró ayer en la la 34 Conferencia Europea de Coordinación y Apoyo al
Pueblo Saharaui (EUCOCO), que se celebró
en Valencia desde el viernes hasta ayer, que "desde el año 2005, año del inicio
de la Intifada saharaui en los territorios ocupados, Marruecos ha detenido de
forma arbitraria a más de 15.000 personas aplicando métodos de tortura
sistemática, abusos sexuales, malos ratos a menores, abortos forzosos, quema de
las personas con gasolina en los interrogatorios e inyección a los detenidos de
productos químicos y farmacéuticos cuya composición se desconoce".
Hammad, que se encuentra en España
recuperándose de las secuelas físicas provocadas por las torturas a manos de
las fuerzas de seguridad marroquíes, recibió recientemente el alta de una
intervención de colimna vertebral y tiene previsto regresar a los territorios
del Sahara ocupados por Marruecos a principios del próximo año para continuar
su labor de defensa de los Derechos Humanos de los civiles saharauis, según
anunció el activista al Servicio de Comunicación Saharaui en Canarias (SCSC).
Ayer ofreció una intervención en el Taller
de Derechos Humanos que se desarrolló en la EUCOCO, a cuyo contenido íntegro
tuvo acceso SCSC:
La Declaración Universal de los Derechos
Humanos nació el 10 de diciembre de1948 inaugurando una nueva etapa en la
historia de la humanidad. Prometió respeto para todas las personas combatiendo
de forma clara cualquier tipo de abuso y violación del hombre por el hombre.
Muchas veces, el espíritu de esta declaración se convierte en papel mojado.
En nuestro caso, el de los saharauis,
llevamos más de 30 años inmersos en un genocidio masivo que se manifiesta de
distintas formas: ciudades que fueron borradas del mapa, miles de personas
desaparecidas, cientos de seres humanos enterrados vivas en fosas comunes, decenas
de interrogados y lanzados al vacío desde helicópteros, bombardeos con NAPALM y
fósforo blanco contra civiles indefensos, pozos de agua envenenados...
El pueblo saharaui ha sido perseguido y
dividido en dos partes, los campamentos de refugiados de Tinduf y los
territorios ocupados por Marruecos. Hasta el día de hoy, seguimos padeciendo
los mismos sufrimientos y la misma falta de libertad, esperando que algún día
llegue un milagro, pero el milagro parece haber roto hace tiempo su alianza con
los más débiles.
La larga espera ha producido en nuestro
pueblo un sentimiento de traición por parte de la comunidad internacional, que
se ha demostrado incapaz de asumir su responsabilidad histórica con nuestras
legítimas aspiraciones reconocidas por las propias leyes internacionales que
hablan del libre derecho a la autodeterminación reconocido a cualquier pueblo
en la Resolución 1514 de 1960 del Consejo de Seguridad.
A lo largo de esta larga lucha hacia el
camino de la libertad, los saharauis hemos sacrificado lo mejor de nosotros.
Hemos unido nuestras voces en los territorios ocupados por el invasor y hemos
gritado con todo el coraje necesario: "basta ya de la ocupación, basta del muro
que divide a las familias saharauis".
Ha llegado el momento de que Marruecos
entienda que la dignidad no se puede destruir a través de la violencia y la
negación. Los saharauis somos una realidad que busca cimentar los valores de la
paz y la convivencia basada en el respeto mutuo y no en la destrucción y
persecución del otro. Como dijo recientemente Ingrid Betancourt, premio
Príncipe de Asturias a la Concordia, al recibir su galardón, "nadie puede
sacrificar a un ser humano en el altar de su ideología, de su religión o de su
cultura".
Al respecto y llegados a este punto me
gustaría hacer un llamamiento a Marruecos para que se aleje de la vía
antidemocrática y totalitaria, acabando con la brutal represión que lleva a
cabo contra los saharauis en las universidades marroquíes, en el sur de su
propio territorio y en las zonas ocupadas del Sahara.
Desde el año 2005, año del inicio de la
Intifada saharaui en los territorios ocupados, Marruecos ha detenido de forma
arbitraria a más de 15.000 personas aplicando métodos de tortura sistemática,
abusos sexuales, malos ratos a menores, abortos forzosos, quema de las personas
con gasolina en los interrogatorios e inyección a los detenidos de productos
químicos y farmacéuticos cuya composición se desconoce. En fin, si siguiera
hablando de todas las crueldades y agresiones contra personas civiles y
desarmadas no terminaría en todo el día de hoy.
Por eso pido y digo a Marruecos que corrija
su política, que asuma la naturaleza de los hechos. Sólo me queda terminar con
los versos del poema "Me queda la palabra", del poeta Blas de Otero, que
expresan mi impotencia y la de muchos saharauis:
Si he perdido la vida, el tiempo, todo
lo que tiré, como un anillo, al agua,
si he perdido la voz en la maleza,
me queda la palabra.
Si he sufrido la sed, el hambre, todo
lo que era mío y resultó ser nada,
si he segado las sombras en silencio,
me queda la palabra.
Si abrí los labios para ver el rostro
puro y terrible de mi patria,
si abrí los labios hasta desgarrármelos,
me queda la palabra.
"Me queda la palabra", versión cantada
(directo) de Paco Ibáñez, enlace:
http://poesia.desdeinter.net/canc0065b.htm.