 Caracas/ Gran Caracas, donde vive la mayoría de
canarios en Venezuela, es uno de los espacios que la oposición ha
arrebatado a Hugo Chávez. Desde el mismo día de la jornada electoral
comenzaron a surgir denuncias sobre presuntas irregularidades. El 49%
de la población vive en estado de pobreza, dicen analistas
No hace falta estar en política para hacer labor de
oposición. El descontento, el miedo o la preocupación por no encontrar
un trabajo pueden ser armas opositoras más poderosas que un partido
político. Así ha pasado en Caracas, donde vive la mayoría de canarios
en Venezuela, que el pasado 24 de noviembre se levantó gobernada por
los opositores tras acostarse siendo chavista.
En Caracas, las comunidades canarias se concentran principalmente en
las urbanizaciones residenciales El Paraíso, La Candelaria, Quinta
Crespo, San Bernardino y en los municipios foráneos Los Salias, el
Hatillo, entre otros, en los cuales es alto el número de habitantes
opuestos al gobierno que encabeza el comandante Hugo Chávez. Una
oposición que no viene dada precisamente porque sean activos militantes
políticos, sino por descontento popular ante las promesas incumplidas y
el cúmulo de problemas que enfrentan a diario.
En estos lugares, como en el resto de Venezuela, los habitantes se
dedican a asistir a sus sitios de trabajo, levantándose desde la
madrugada para llegar a la hora justa del comienzo de la jornada, sin
meterse en política. Su principal preocupación es tener una seguridad,
que le garantice llegar sano y salvo a su hogar; satisfacer sus
necesidades básicas y poder vivir holgadamente, de acuerdo con sus
ingresos.
El Director General de Relaciones con América del Gobierno canario,
Miguel Ángel Machín, sostiene que "Venezuela tiene más gente canaria
que alguna de las islas", y por tanto "es raro que una familia canaria
no tenga algún familiar en Venezuela".
La comunidad canaria en Venezuela se estima en 46.000 personas
censadas, población que efectivamente podría sumar en total 600.000
personas sobre una población de 28 millones de habitantes, si se suman
los descendientes de canarios y aquellos que no están registrados en el
censo más reciente realizado, estimó Miguel Angel Machín.
RESULTADOS EN DUDA
Aunque los resultados de los comicios muestran un triunfo del gobierno
y sus candidatos, conveniente y ampliamente promocionados por Chávez
durante la campaña, desde el mismo día de jornada electoral comenzaron
a surgir denuncias sobre presuntas irregularidades que habrían sucedido
en el desarrollo de las elecciones, tales como rapto de sufragios,
desaparición de votos; migración ilegal (mudanza inconsulta por parte
del CNE a otras ciudades del país distintos al de residencia del
elector); un elevado número de electores se quejó porque marcó una
opción determinada y la máquina registró un voto totalmente distinto al
que emitió.
Hay quejas también de inconsistencia de los números finales de las
elecciones dadas a conocer por el CNE, ente rector de las elecciones;
así como de la "parcialidad manifiesta" de este organismo a favor del
gobierno. Se le acusa de ser diligente para sancionar a los opositores
por violaciones a las normas establecidas, y desoír las denuncias
contra el "ventajismo" del gobierno durante la campaña y el proceso
electoral.
El panorama político se presenta conflictivo y, contrariamente, a lo
que aspiraban los electores, de un cambio positivo por el cual votaron
con entusiasmo y acudieron masivamente a las urnas electorales, en
estos días se están presentando acciones de violencia por un supuesto
rechazo a los candidatos opositores electos. En especial, en el
distrito capital, su zona metropolitana y el estado Miranda, bastiones
importantísimos que perdió el gobierno de Hugo Chávez al quedar éstos
en manos de la exposición.
Mientras el primer mandatario Hugo Chávez se esfuerza por explicar a
los periodistas extranjeros acreditados en el país las razones de por
qué falló en esta oportunidad su actuación como "portaviones" de sus
candidatos, de lo cual no quiere hablar, pues prefiere plantearlo como
un "triste" logro de la oposición en la conquista de estados y
municipios que estaban en manos de sus funcionarios, tratando de
desmeritar la victoria opositora e ignorando que con estos resultados
el panorama política muestra un avance de la pluralidad; sus
"seguidores" han recomenzado las invasiones de propiedades privadas,
los saqueos -incluidas las alcaldías y gobernaciones que quedaron en
manos de la oposición-; ataques violentos a las nuevas autoridades
electas; y entorpecimiento de los actos de proclamación de los
opositores electos.
OBSTÁCULOS A LAS NUEVAS AUTORIDADES
A las elecciones del domingo 23, la población acudió con una gran
expectativa positiva, y dispuesta a contribuir con su voto a tratar de
corregir el garrafal error cometido en comicios electorales anteriores
al dejar todo el poder en manos de una sola persona.
Con una participación jamás vista en Venezuela en unas elecciones
regionales, el electorado buscaba revertir todo el estado de cosas
negativas que hoy le afectan: un poder omnímodo de la Presidencia de la
República; instituciones como la Asamblea Nacional, el Tribunal Supremo
de Justicia, el Poder Ciudadano, entre otras, sumisas al ejecutivo
nacional; la aplicación de justicia de manera discriminatoria.
El electorado emitió masivamente el "voto castigo" a la gestión de
funcionarios regionales identificados con el llamado "proceso" que
encabeza Hugo Chávez. Fundamentalmente buscaba el electorado recuperar
el derecho a vivir en paz, una neutralización del alto índice de
inseguridad y la solución de los problemas de sus comunidades, así como
el respeto de sus autoridades.
Pero, una vez más, la ciudadanía que batió récord de asistencia a los
centros de votación (en 65,5 por ciento se estimó la participación
ciudadana. En comicios anteriores la abstención se ubicó en 50 por
ciento) ve que sus esfuerzos son burlados.
No sólo se pretende desconocer la legitimidad de las nuevas autoridades
electas, sino que ya se sabe -los hechos violentos de los últimos días
así lo evidencian- que desde el gobierno central se le pondrán todos
los obstáculos políticos y económicos para evitar que éstas puedan
hacer una buena gestión y satisfacer las múltiples necesidades de la
población que votó por ellas.
Interpretando el clamor de la ciudadanía para que cese la
conflictividad que ha caracterizado a este gobierno, todas las nuevas
autoridades regionales de oposición tendieron un puente para gobernar
mancomunadamente con el gobierno.
El nuevo Alcalde Mayor, Antonio Ledezma; los gobernadores de Miranda,
Carabobo, Táchira, así como los alcaldes de los municipios capitalinos,
se dirigieron públicamente al primer mandatario y el alcalde de
Caracas, Jorge Rodríguez (PSUV) pidiendo gobernar en paz y trabajar
juntos por la solución de los problemas de los habitantes de sus
comunidades.
De uno y otro recibieron, en cambio, descalificación y nuevos insultos
y acusaciones. Venezuela tiene hoy una inflación cercana al 25 por
ciento, un enorme déficit habitacional y un ingreso per cápita por
debajo del monto de canasta básica y cada mes es más insuficiente para
cubrir las necesidades de Casa, vestido, alimentación, educación, etc.
El 49% de la población vive en estado de pobreza, dicen analistas. "De
este 49 por ciento, un 20% se encuentra en pobreza crítica; es decir,
que el 20% de esas familias no alcanzan a cubrir ni siquiera la canasta
básica de alimentos", dice un estudio del analista Rómulo Lander.

Noticias Relacionadas:
|