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Los Centros de Internamiento para Extranjeros constituyen un atentado a la
libertad y la dignidad humana. Ninguna persona de las que son internadas ha
cometido delito alguno y sin embargo, es privada de libertad. Su suerte y su
futuro son abandonados a la arbitrariedad de las políticas represoras contra
la inmigración. Los continuos atropellos y vejaciones que se vienen
denunciando a lo largo de toda Europa, sobre la realidad vivida dentro de
estos Centros son una demostración de su verdadero uso.
También en Canarias se repite la misma situación. El Centro de Internamiento
de Hoya Fría, en Tenerife, es un ejemplo más. Allí son encarcelados/as
centenares de personas, miles si las contamos a través del tiempo. A pesar
de que el encabezado de su Normativa Interna (Boletín de Información de
Derechos y Obligaciones) reza que: "Ha entrado usted en un Centro de
Internamiento de Extranjeros de carácter no penitenciario..." , encontramos
que en dicho Centro las personas que allí viven hasta 40 días, permanecen
encerradas en celdas colectivas 20 horas al día, si descontamos las
dedicadas al aseo y la comida. Es decir, tan sólo disponen de CUATRO HORAS
para moverse en el patio, ver la TV, llamar por teléfono o recibir visitas.
Pero tampoco estas "prestaciones" son posibles para la totalidad de las
personas allí internadas pues los teléfonos no son gratuitos y el horario de
visitas (dos horas tres días a la semana) es dividido en periodos de 15
minutos que han de repartirse entre TODOS LOS INTERNOS (entra una persona de
la calle cada 15 minutos, por tanto sólo un interno/a puede ser visitado en
ese momento).
En cuanto a los derechos de asistencia jurídica, sanitaria y la asistencia
de traductores al castellano no son cumplidos. Ningún abogado/a se presenta
ante los internos para infomarles de sus derechos y posibilidades de
recurso, petición de asilo, etc., si directamente no lo solicitan. A pesar
de que se dispone de servicio médico, no se facilita la medicación a los
internos que lleven tratamiento (han de traerla de la calle) y quienes único
traducen son los internos/as voluntarios a ayudar a sus compañeros/as.
Podemos imaginar cómo se pueden sentir quienes acaban de atravesar un trauma
como el de las pateras o quienes simplemente son detenidos en las estaciones
de guaguas por tener su permiso caducado y de repente se encuentran que una
noche son reunidos y trasladados al aeropuerto sin saber por qué ni a dónde
les llevan.
La norma general es que sean desplazados en la madrugada, como
si estuviéramos en una dictadura, y que les mientan sobre su verdadero
paradero. Se les dice que los llevan a alguna ciudad de la península y en
muchos casos son repatriados a sus países de origen con suerte, o a aquellos
terceros países que acepten acuerdos de repatriación. Con lo que una persona
de Sierra Leona puede acabar en Senegal por el hecho de ser negro.
El hecho más grave y denunciable es que tratándose supuestamente de un
Centro de Internamiento de carácter no penitenciario, disponga de celdas de
aislamiento donde el interno puede pasar dos o tres días. Algunos policías
descargan sus iras en estos lugares y se dirigen con desprecio y humillación
hacia los internos/as.
Todas estas vivencias han sido delatadas a CNT por diversas personas
"encarceladas" en el Centro de Internamiento de Hoya Fría. Sabemos de otras
experiencias en otros lugares. Ninguna de ellas puede públicamente denunciar
la verdad pues su estatus jurídico y social en nuestra llamada sociedad
"democrática" es la del perseguido/a, la del clandestino/a.
Desde CNT hacemos un llamamiento a la sociedad para que abra los ojos ante
este otro mundo que está en el nuestro, que sobrevive en la sombra y que es
acosado hasta provocar su hundimiento físico y psicológico. Lanzamos un
grito de rabia e indignación a las políticas migratorias y exigimos el cese
de esta represión. Por el derecho de todas las personas a tener plenos
derechos. Cierre de los Centros de Internamiento de Extranjeros.

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