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Termina el año y es tiempo de
balances. Nos deja un 2008 inmersos en una crisis financiera internacional y lo
que es peor, con augurios de un pesimismo arraigado, y una recuperación
económica que dejará consecuencias imprevisibles a una gran parte de la sociedad más
desprotegida.
Una crisis provocada por los
desmanes liberales de una economía, la norteamericana, sin las suficientes
garantías de control y el necesario reglamento de la administración pública,
que debe velar por la transparencia, el rigor y el equilibrio del sistema. Ya
que ha sido precisamente la inyección masiva de "dinero público" la que nos ha
salvado de la quiebra sobrevenida. Nacionalizaciones incluidas, en casa del
capitalismo más salvaje.
En otro orden de cosas, este año
que nos deja, ha sido nutrido de noticias y acontecimientos diversos que de un
modo u otro cambiará la perspectiva global del Mundo, esperemos que para mejor.
La elección de Obama, lejos de ser históricamente trascendente, abre la
esperanza de otra forma de gobernar y de otro ciclo, lejos del imperialismo
belicista e ilegítimo de la administración Republicana del señor Bush, que nos
deja un Mundo más inseguro, menos solidario y con menos derechos civiles, individuales y colectivos; menoscabados
en un afán por garantizar la seguridad general mediante el miedo y la coacción.
Lo que ha supuesto en la práctica, menos libertad y menos democracia.
Terminamos este año también
sobrecogidos y aterrados por conflictos "crónicos" en gran parte de nuestro
Mundo. La masacre irracional, descabellada y monstruosa, más parecida a un exterminio que a la
legítima defensa, que el Estado de Israel lleva acabo en territorio Palestino,
nos ha acostumbrado a la indefensión, la arbitrariedad y la injusticia sistemática
contra un pueblo, ante la pasividad y la permisividad internacional. Que
debiera plantearnos una condena unánime y la intervención inmediata de todas
las naciones civilizadas ante lo que podemos catalogar de "genocidio
generalizado".
Más cercano a nosotros, la
continua e incesante llegada de cayucos y pateras desde el continente africano,
aunque menor que años precedentes, sigue siendo un problema de pobreza extrema,
desesperanza y de supervivencia, con difícil solución. Sólo cuando la comunidad
internacional, apueste por garantizar el desarrollo sostenible, que no el
expolio, de todos esos países inmersos en conflictos que los desangran,
hambrunas, epidemias y desolación continuada, seremos capaces de evitar tanto
desafuero, tanta tiranía y tanto dolor.
Y si miramos para nuestro país,
la lacra del terrorismo sigue infectando nuestra convivencia, el paro alcanza
niveles ciertamente insostenibles y la clase política en general sigue viviendo
a espaldas de una realidad que les supera, sin poner remedios acertados a
problemas sangrantes como la violencia hacia las mujeres, la parálisis de una
justicia cada vez más deficiente, el menoscabo del sistema educativo o las tercermundistas listas de espera
sanitaria.
Queremos en este recuento de
acontecimientos de año, tener unas palabras para la memoria y para el recuerdo,
se nos fue José H. Chela, quizás en el mejor momento de su vida, a quien
tendremos siempre presente y a quien le agradecemos su maestría y su cariño.
También solidarizarnos con todos aquellos que perdieron un ser querido en el
terrible accidente aéreo que nos tocó, a
los canarios, tan de cerca. Y agradecer como se merece a todas las personas que
de una u otra forma han colaborado con nosotros durante este año que acaba.
Podríamos igualmente enumerar
hasta la extenuación, conflictos, problemas, dificultades, tristemente
globalizados que nos ha dejado este año 2008. Aunque también para ser justos, hemos
vivido acontecimientos para el contento particular y colectivo, casi todos de
éxitos deportivos indudables y de naturaleza jubilosa de avances, premios y
logros en las artes y las ciencias.
Sabemos y somos concientes, que
nuestro balance es algo desalentador, desde una perspectiva "intencionada" de
pesimismo y desilusión, no obstante también somos conscientes que debemos hacer
hueco para la esperanza y la expectativa de un Mundo mejor y una sociedad más
avanzada, justa y solidaria, y es por ello que desde Canarias 24 Horas queremos
hacerles partícipes de nuestros mejores deseos para un año 2009, lleno de
buenas noticias y mejores intenciones.
Nuestra promesa, y por la que
trabajaremos, es acercarles con rigor, imparcialidad, veracidad y honradez la
actualidad, la información y la opinión. Ese sigue siendo nuestro compromiso y
nuestra fidelidad.
De todo corazón, todos los que
formamos parte de Canarias 24 Horas les deseamos, Feliz Año Nuevo, 2009.
Eduardo Sande Padilla.
Director.

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