 Santa Cruz de Tenerife/ Ni la crisis, ni la fina lluvia caída
sobre el Estadio Heliodoro Rodríguez López, pudieron este lunes con los
Reyes Magos de Oriente, que "como no tienen crisis, llegaron en
helicóptero" un año más a la capital tinerfeña, donde fueron aclamados
por miles de niños y los que ya no lo son tanto.
Suspendida la Cabalgata de Reyes en La Laguna por la lluvia
Expectación, ilusión, nervios, y también algo de
temor, reflejaban las caras de los niños que este lunes asistieron a la
llegada de los Reyes Magos de Oriente al Estadio Heliodoro Rodríguez
López, donde sus majestades fueron aclamados por los miles de
asistentes que completaron el aforo (22.486 butacas) del recinto
deportivo y resistieron incluso la fina lluvia que comenzó a caer a
mitad del acto.
Entre la lluvia y con algo de retraso sobre el horario previsto,
pasadas las 18:00 horas el helicóptero procedente Oriente comenzó a
sobrevolar el Estadio, mientras los más pequeños aclamaban y gritaban
para asegurarse de que sus majestades no se extraviaran o pasaran de
largo.
Con entusiasmo, y algunas miradas de reojo al cielo por si los Reyes
adelantaban su llegada, los más pequeños y sus acompañantes disfrutaron
de un espectáculo circense desarrollado sobre el césped del Heliodoro
por unas 800 personas y que contó con las actuaciones de Fofito y
Mónica Aragón.
La bienvenida del maestro de ceremonias, el presentador Joel Rodríguez,
que explicó a los niños que "como los Reyes no tienen crisis vienen en
helicóptero" y la entrada en el estadio del cortejo real y los
figurantes al son de ‘Había una vez un circo', dieron comienzo pasadas
las 17:00 horas al espectáculo, que se vio deslucido por la lluvia y
algunos fallos en el sonido de los micrófonos.
Los tradicionales sones de temas como ‘Susanita tiene un ratón', ‘El
auto de papá' ‘Hola Don Pepito', que corearon con más entusiasmo los
acompañantes que los propios niños, fueron acompañados por las
coreografías de los grupos Ani Delgado, La Marcha del Sur e Ibaute,
Colegio Echeyde, y agrupaciones de gimnasia rítmica como Evangim y Loli
Pérez.
Decenas de acróbatas, malabaristas, zancudos y payasos, y el descenso
en liana de varios efectivos de Bomberos de Tenerife desde el techo de
la grada de Tribuna, completaron el espectáculo, en el que también
estuvieron presenten una treintena de personajes de la factoría Disney.
Con la llegada de las primeras gotas de lluvia y la presencia constante
de un arco iris perfecto presidiendo el cielo de Santa Cruz desde el
principio del acto, el maestro de ceremonias anunció el momento más
esperado y comenzó a hacerse perceptible el ‘túctúctúc' de los motores
de la aeronave, cedida para la ocasión por el Ejército de Tierra,
después de que los recortes presupuestarios por la crisis llevaran al
Gobierno canario a no prestar sus helicópteros este año.
Los gritos a pleno pulmón para llamar a sus majestades volvieron a dar
resultado un año más y, entre globos, banderas y música, los Reyes
pisaron el césped del Heliodoro. Allí fueron recibidos por el alcalde
de la ciudad, Miguel Zerolo, quien, para facilitarles el intenso
trabajo que tienen esta noche, les hizo entrega de la llave que abre
todas las casas de la ciudad, para que ningún niño se quede sin su
regalo... y quién sabe si algo de carbón.
Los rezagados, los despistados o aquellos que quieren ir sobre seguro y
evitar posibles fallos en los sistemas de Correos Reales, aguantaron
estoicamente bajo la lluvia para hacer entrega de sus cartas a Melchor,
Gaspar y Baltasar, entre risas nerviosas, llantos, ilusión y algo de
miedo.
Concluida la recepción, sobre las 19.00 horas los cortejos reales
tomaron las calles de Santa Cruz para seguir el recorrido tradicional
de la cabalgata, que irá dividida según los colores asignados a cada
comitiva: rojo para el rey Melchor, azul para el rey Gaspar y amarillo
para Baltasar.
Sus majestades van acompañados por cientos de figurantes, varias bandas
de música, jinetes, zancudos, grupos de batucada y siete carrozas: las
de los tres Reyes y otras de Madagascar, Pingüinos, Ratatouille y
Piratas.
Y cuando la cabalgata acabe habrá que seguir el "vámonos, que ya
vienen" que reclamaba insistentemente una niña a sus padres en el
Estadio, y será momento de que los más pequeños se vayan a la cama, sin
olvidarse de poner un zapato y algo de agua y comida para los Reyes y
sus camellos, a los que todavía les queda una larga noche por delante.

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Mis felicitaciones a todos por vuetro esfuerzo.