La primera derrota de la España de Vicente Del Bosque no pudo ser más
dolorosa. El fútbol premió la fuerza del bloque. La épica del débil. El
planteamiento destructivo antes que el juego de toque. La apuesta de ataque de
la 'Roja', que recuperó el sufrimiento de antiguas etapas para salir por la
puerta de atrás de la Confederaciones al ser eliminado el equipo español por un
rival menor.
Nunca una selección había tenido un camino tan sencillo hacia una deseada
final como España. Estados Unidos era el último escollo. Su fuerza física,
velocidad y verticalidad. Un fútbol que crece a base de alegrías en la zona
Concacaf y decepciones en torneos mundiales. Y existía un referente que no había
que obviar. Un día en el que la 'Roja' venció con un fútbol plano. Con su toque
habitual sin profundidad. Una noche en la que aburrió camino de la Eurocopa.
De Santander a Bloemfontein se trasladó un duelo de hace un año. Con Estados
Unidos sin complejos. Sin nada que perder ante una España insegura. A la que
pesó como una losa la responsabilidad del favorito. Alejada, además, de las
dosis de fortuna necesaria en las jugadas que marcaron el duelo.
El 'ejército' norteamericano ahogó de inicio la construcción, la salida de
balón, para jugar a su estilo en los pocos minutos de los que disfrutó del
esférico. De un lado a otro sin tiempo para el respiro. Juego veloz con
finalización de la jugada, ayudado en un partido irregular de Carlos Puyol y dos
despistes infantiles de Joan Capdevila y Sergio Ramos que costaron la
eliminación en los dos únicos lanzamientos a la puerta de Iker Casillas.
Dos desmarques de Altidore a la espalda de Puyol había provocado a Iker a
jugar de central. El capitán veía descentrado a su equipo y pedía calma. España
no debía ir al choque sino anestesiar al rival, como siempre hace, con el toque
para buscar espacios. Pero el amo del partido era Estados Unidos. Una chilena de
Davies y un disparo que rozó el palo de Dempsey bajó de la nube a la 'Roja'.
Estados Unidos demostraba en diez minutos que no era Nueva Zelanda o Irak. Ni
Sudáfrica. Para ganar, España debía sacar su mejor fútbol. La exigencia había
aumentado. Xavi, el jugador con mayor porcentaje de pases acertados de la
Confederaciones, representaba el nerviosismo. No conectaba en los últimos metros
con Villa y Torres. Los centros de las bandas se perdían entre la nada.
Aparecía por cualquier zona Cesc, que primero lo intentó con un disparo
lejano, antes de conectar con Torres. Disparó arriba. Cuando entraba con todo en
el segundo palo. Villa estaba ansioso. El cazador caía en fueras de juego,
buscaba la portería con demasiada rapidez y dejaba una imagen preocupante en una
acción. Cortó el pase a banda de Xavi. Se armó la contra norteamericana y antes
de pensar en defender optó por la queja. Xabi Alonso lo abroncó. Una imagen
alejada de la paciencia necesaria para ganar unas semifinales.
Fue cuando llegó el castigo. La defensa permutó posiciones en un ataque
norteamericano por la izquierda y dejó a Capdevila sobre Altidore. Eligió mal.
Regaló la posición al anticiparse. Olvidó que era el último hombre. Chocó con
una roca, que se giró, chutó al bulto, con la fortuna de que el guante de
Casillas desvió el disparo hasta el palo. Lo tocó y entró.
El guión americano se cumplía a la perfección. Tenían una recompensa que
defender. Apostaron por el contraataque e hicieron de su talón de aquiles, la
endeblez defensiva, su punto fuerte. Villa, Torres y Ramos tuvieron el empate.
España subía el ritmo, pero estaba negada ante el gol.
Necesitaba paciencia en la reanudación. Volver a su origen. Alejarse del
nerviosismo. Y asedió a su rival. Lo encerró, lo fusiló a disparos que siempre
sacó Howard. Donovan y Dempsey daban lecciones de contragolpes. El salto al
fútbol europeo ha hecho crecer la competitividad de una selección que vivió su
día de gloria.
Un paradón de Howard a zurdazo de Villa ajustado al palo y el tiro rozando el
larguero de Alonso en un solo minuto -el 48- era la carta de presentación del
segundo acto. La polémica no podía faltar, cuando Xavi, tras pase picado de
Cesc, era derribado dentro del área en el momento de armar el disparo. Jorge
Larrionda miró hacia otro lado.
La ansiedad crecía con las ocasiones desperdiciadas. Piqué y Ramos echaban la
selección arriba, pero los tiros de Riera, Cesc, Villa en tres ocasiones y
Ramos, completamente solo, no acababan en la red. Una contra con superioridad
americana avisó. España necesitaba aire. El temor del estado físico de Del
Bosque se confirmó. Tardó en los cambios, en apostar por extremos con la entrada
de Cazorla y Mata.
Y cuando España recuperó la simetría recibió el castigo más duro. Otra
contra. Centro potente de Donovan que rechaza en Piqué y Ramos en vez de
despejar, deja muerto el balón en el área chica, para que Dempsey sentenciase a
16 minutos del final.
No había fuerzas para soñar con la remontada. La fiesta era norteamericana.
Los intentos de Villa y Xabi Alonso cerraban la treintena de chuts españoles.
Las caras de incredulidad se apoderaron de todos. Nadie lo esperaba. Es hora de
la autocrítica sin caer en exageraciones. La hora de aprender una lección para
el Mundial.
. Ficha técnica:
0 - España: Iker Casillas; Sergio Ramos, Puyol, Piqué,
Capdevila; Xabi Alonso, Xavi, Cesc (Cazorla, m.68), Riera (Mata, m.77); Fernando
Torres y Villa.
2 - Estados Unidos: Howard; Spector, Onyewu, Demerit,
Bocanegra; Dempsey (Bornstein, m.86), Bradley, Clark, Donovan; Davies
(Feilhaber, m.69) y Altidore (Casey, m.84).
Goles: 0-1, m.27: Altidore. 0-2, m.74: Dempsey.
Árbitro: Jorge Larrionda (URU). Mostró cartulinas amarillas
a Capdevila (36) y Piqué (88) por España; y a Donovan (5) y Altidore (8) por
Estados Unidos. Expulsó por roja directa a Bradley en el minuto 86 por una
entrada a Xabi Alonso.
Incidencias: encuentro de semifinal de la Copa
Confederaciones, disputado en el Free State Stadium de Bloemfontein ante la
presencia de 20.000 espectadores. Los capitanes leyeron unas frases antes del
inicio en el día antiracismo, en contra de la discriminación y a favor de la
igualdad.