Jackson falleció el jueves a los 50 años inesperadamente en su casa alquilada
en el lujoso barrio de Bel Air en Los Ángeles, pocas semanas antes de su prevista
reaparición sobre los escenarios en unos
conciertos veraniegos en Londres para los que ya no quedaban
entradas.
A pesar de que su
estrella se había ido apagando durante los últimos años, especialmente desde
que fue acusado de pederastia y llevado a juicio en 2005, el controvertido rey del pop supo mantener su legado musical intacto y alejado de
las noticias que hablaban de su bancarrota y cuestionaban su moralidad.
Su fallecimiento
fue el último capítulo de una vida de estrella incomprendida al que nunca dio la espalda su legión de fans
y que dijo adiós como mandan los cánones del estereotipo de gloria
musical.
Sus seguidores le mostraron su apoyo incondicional incluso en los momentos
más difíciles, cuando estaba acosado por las acusaciones de abuso infantil, de
las que finalmente fue declarado
inocente, y la opinión pública criticaba sus excentricidades.
Jackson al pop, Elvis al rock
Con su muerte, el pop quedó huérfano de rey y sin un heredero claro, al igual
que le ocurrió al rock cuando Elvis Presley desapareció tras sufrir un infarto
en 1977 a los 42 años, los dos iconos más relevantes de la historia de la música
moderna.
El Beatle John Lennon, símbolo del activismo pacifista,
murió a los 40 años de un disparo en 1980 efectuado por un exaltado.
Los narcóticos
tuvieron mucho que ver con el fallecimiento de muchas de las estrellas de la
música, tal fue el caso del vocalista del grupo The Doors, Jim
Morrison, que apareció muerto de sobredosis en una bañera cuando tenía 28
años, la misma edad del guitarrista Jimi
Hendrix, quien pereció asfixiado por su propio vómito en 1970.
El cáncer terminó en 1981 con la vida del símbolo de la música reggae, Bob Marley, y el sida complicó la salud del
cantante del grupo Queen, Freddie Mercury, que falleció en 1991 víctima
de una neumonía.
El depresivo Kurt Cobain, líder de Nirvana,
se quitó la vida de un disparo después de inyectarse una sobredosis de
heroína en abril de 1984.
Precocidad
Fue un niño prodigio -debutó en un escenario a los 4 años- y era famoso
mundialmente con sólo 12, como solista de los Jackson Five, grupo que formaba con sus
hermanos.
Así obtuvo el primero de sus 13 premios Grammy con sólo 20 años (Don't stop 'til you get enough, 1979) aunque
la gloria le llegaría con su disco Thriller (1982).
Aquel álbum revolucionó el pop, no sólo por las canciones, sino también por
los vídeos musicales.
La coreografía de zombis de la canción que dio nombre al LP o el tantas veces
imitado paso de baile Moonwalk, que
Jackson hizo suyo en la presentación del tema Billie Jean, siguen siendo a día de hoy un
referente.
"Bailaba como si estuviera dentro de la música", manifestó el coreógrafo
Jeffrey Daniels, la persona que le enseñó esos movimientos al artista.
Thriller, reeditado en 2008 para
conmemorar los 25 años de su lanzamiento, es el trabajo discográfico más vendido en la
historia, con más de 100 millones de copias en todo el mundo, ocho Grammy
y casi 60 discos de platino, lo que le valió a Jackson la corona de monarca
absoluto de la música pop.
Cuesta abajo
Desde entonces y después de dar discos memorables como Bad (1987) o Dangerous (1991), su carrera fue poco a poco cuesta abajo
mientras su nombre se convertía en noticia más por sus excentricidades que por
su talento.
Nunca dejó de ser el rey del pop, y
aunque no ejerciera como tal en los últimos tiempos, se encargó de recordárselo
al mundo entero con un recopilatorio de edición limitada llamado King of Pop, publicado el año pasado justo
después de alcanzar el medio siglo de existencia.
Tan conocidos son sus éxitos sobre el escenario como misteriosa y reservada
su vida personal. Jackson se casó en dos ocasiones: la primera vez con Lisa
Marie Presley, hija de Elvis Presley, y la segunda con la enfermera Deborah
Rowe, madre de dos de sus hijos, Prince Michael y Paris.
El cantante tuvo un tercer hijo, Prince Blanket" Michael Jackson II, fruto de una
madre desconocida. Fue descubierto en varias ocasiones vestido de mujer en
público y de él se llegó a decir que dormía en
una cámara de oxígeno para mantenerse joven.
Únicamente admitió dos cirugías de
nariz y una para ponerse un hoyuelo en la
barbilla, según explicó en su autobiografía Moonwalk (1988), mientras que el color
blanquecino de su piel responde a que padece vitíligo -aseguró-, una enfermedad
que causa despigmentación.
Heal the world...
Sus deudas financieras a punto estuvieron de obligarle
a vender Neverland, un rancho
construido en 1988 sobre una propiedad vinícola de 11.000 metros cuadrados.
Todos esos escándalos emborronaron su imagen como artista intocable, al que
su interés por los desfavorecidos y
especialmente por la infancia, le valió el título de "embajador de buena
voluntad" que le otorgó el entonces presidente George Bush en 1992.
Una década más tarde recibió el premio de la Fundación Mijaíl Gorbachov que
distingue a "personalidades que han contribuido a hacer un mundo mejor y más
humano".
En un último intento por lavar su imagen y llenar de nuevo sus arcas, Jackson
anunció en marzo que volvería a los escenarios con 28 conciertos entre los meses
de julio y septiembre, tras un parón de más de diez años sin giras
internacionales.
Hoy Jackson dejó ese mundo al que cantaba en su tema Heal the world: "Cura el mundo, haz de él un
lugar mejor, para ti y para mí, para toda la raza humana".
TE AMOOOOOOO