|
En 1979, aún
con una Democracia en pañales, asumí por primera vez el honor más grande que
puede tener un hijo de cualquier isla canaria, ser presidente de su Cabildo.
Desde entonces, y salvo en un periodo legislativo los herreños han querido
que siga siendo su presidente, lo cual para mí es un tremendo orgullo y una
gran responsabilidad.
En este
largo camino han sido muchos los sinsabores, las batallas libradas, comenzando
por lo más sangrante que me encontré aquellos primeros años de mandato: la
situación sanitaria, cuando cualquier herreño podía morir en la década de los
setenta por una común apendicitis.
Pero sin
duda, poder participar de forma directa, personal e institucional, en cada una
de las Bajadas de la Virgen desde entonces, ha sido para mí la experiencia más
gratificante y emocionante que como herreño guardaré ya para siempre.
No resulta
fácil explicar qué representa para un hijo de esta tierra cumplir con el Voto a
la Virgen que hiciéramos en 1741. 268 años después, constituye un encuentro con
las raíces, la cultura...
es añoranza, reencuentros y esperanza en el futuro. Fe y devoción a una imagen
que lo ha sido todo para muchas generaciones de herreños que han vivido durante
siglos en carne propia lo duro y maravilloso al mismo tiempo que supone vivir
en un territorio marcado por la sequía, la lejanía y el abandono secular.
Este sábado,
me vuelve tocar vivir, si la Virgen me lo permite, junto a miles de devotos, un
nuevo encuentro con nuestra Patrona. Como todo herreño, espero cumplir con mi
particular promesa a la
Virgen. Para ello llevo meses mejorando mis condiciones
físicas, caminando cada uno de los senderos de esta maravillosa isla para que las fuerzas
me permitan acompañarla durante ese largo Camino de 28 kilómetros de
longitud.
Ese
día, como al resto de las miles de personas que se congregarán entorno al Corso
de la Virgen, viviré de nuevo momentos de una intensidad emocional que nunca he
podido explicar con palabras. Son muchos los instantes en los que uno se olvida
del cuerpo y se reencuentra con su alma: la primera venia de la mañana del
pueblo de Sabinosa a la Virgen; el camino en silencio de la Virgen sobre los
hombros de las autoridades hasta la Piedra de Los Regidores o el comienzo del
largo peregrinar con el sonido de los pitos, chácaras y tambores del pueblo de
Sabinosa, el más cercano a La Dehesa comunal.
Emoción a la
llegada del pueblo de El Pinar en Binto, después de un largo caminar desde la
madrugada acompañando a su santo patrón, San Antonio, tal y como hacen el resto
de los pueblos acompañando a sus santos hasta el encuentro con la Virgen. Y cómo se puede
transmitir la congoja que me embarga cuando disfrutamos de la venia general, el
acto de manifestación de hermandad y fraternidad de los pueblos de esta isla
ante la Virgen, en La Cruz de Los Reyes.
Y los
momentos de las rayas... con tanta simbología, con tanta historia y tantos
anhelos. Y el éxtasis, la explosión de sentimiento común, de logro personal, qué
sentimos cuando, con alegría, pero exhaustos físicamente, llegamos, al fin, a
la Iglesia de La Concepción de la Villa de Valverde.
No hay
palabras en lo personal.
Como
presidente del Cabildo, este sábado pediré a nuestra Patrona que esta isla
continúe por la senda de unir de la mejor de las maneras progreso y
conservación de los valores que nos hacen ser un pueblo con idiosincrasia
propia y una naturaleza privilegiada.
Deseo que
las generaciones futuras encuentren en su isla fuente de bienestar, con el
adecuado desarrollo socioeconómico y que disfruten del legado patrimonial de
sus antepasados, tal y como vamos a disfrutar nosotros este 4 de julio de la
herencia de esos hombres y mujeres representantes del clero, autoridades y
pueblo que un 29 de enero de 1741 decidieron dejarnos un documento, el Voto,
que hoy lo representa todo para nosotros.
Desde El
Hierro, queremos agradecer a todos los canarios el cariño que demuestran en
estos días por nuestra isla y su gente, valorando este patrimonio cultural que
es de todos, así como el apoyo decidido y desinteresado de todas las
instituciones y colectivos sociales que están colaborando para garantizar que
La Bajada se desarrolle como todos esperamos, como un acto de fe y devoción, un
momento festivo en el que con fraternidad conduciremos a nuestra venerada
Imagen desde su morada en La Dehesa hasta la Iglesia de Valverde.
¡Qué
viva la Virgen Viva!
Tomás Padrón Hernández,
Presidente
del Cabildo de El Hierro

Noticias Relacionadas:
|