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La reciente Cumbre entre el Gobierno central y el canario, celebrada en Las Palmas de Gran Canaria, presenta en mi opinión algunos elementos positivos, sobre todo desde el punto de vista formal, con el acercamiento y diálogo ente los dos gobiernos. Pero considero también que en el encuentro se han producido escasas concreciones en lo que se refiere a decisiones novedosas que impacten en una economía que destruye tejido empresarial y que se encuentra en el 27% de personas en situación de paro, nueve puntos por encima de la media estatal.
Respecto al primer asunto, no cabe duda de que ha
escenificado un nuevo marco en las relaciones Canarias-Estado. A ello ha
contribuido el cambio de actitud de ATI-CC que durante dos años prefirió la
estrategia de la confrontación por la confrontación, tanto por parte de su
Ejecutivo como por sus diputados en Madrid; una estrategia poco responsable que
en nada ha beneficiado a los intereses de Canarias y su gente, contraria además
a la tradicional práctica de CC de buscar el entendimiento con quien gobernara
en el Estado.
Pero también ha contribuido al nuevo escenario, sin
duda, la enorme debilidad parlamentaria del presidente Rodríguez Zapatero,
agudizada tras el resultado de las elecciones vascas y el posterior pacto
PSOE-PP que apartó al PNV de la lehendakaritza. Lo que le obliga a buscar
apoyos puntuales para sacar adelante cada uno de los proyectos legislativos,
tal y como ha sucedido recientemente respecto a la aprobación del techo
presupuestario para 2010.
En estos años he insistido en calificar de
irresponsable la actitud del presidente canario; y en rechazar una práctica que
endosa al Ejecutivo central las culpas de todos los problemas del Archipiélago,
exonerando al Gobierno canario de cualquier papel en la solución de los
problemas de Canarias, lo que podría dar a entender el peligroso mensaje de que
si no existiera el Ejecutivo canario no pasaría nada.
Escasamente
satisfactorio
Pero reconocido el cambio de clima, que valoro como
un avance positivo, no puedo decir lo mismo respecto a los contenidos de los
acuerdos alcanzados en la reunión entre Zapatero y Rivero, por mucho que se
revistan de planes estratégicos.
Los resultados me parecen claramente insuficientes y
escasamente satisfactorios. Estoy convencido de
que se pueden poner en marcha más políticas que, sin precisar una
inversión económica, ayuden a las Islas a salir de la crisis. Asimismo, creo
que no ha habido suficientes compromisos financieros, ya que los alcanzados no
suponen un incremento importante respecto a lo que ya existía.
Las cifras que se manejan estos días en los medios de
comunicación, esos 160 millones de euros, muy lejanos de los 600 que pretendía
arrancar Rivero, son ficticias. Porque el grueso de las mismas son avales para reformar y mejorar las instalaciones turísticas gracias
a una reserva específica dentro del plan Renove Turismo, financiado por el
Instituto de Crédito Oficial (ICO), avales que se utilizarán o no por las
empresas canarias. Por lo tanto, las cantidades reales de la Cumbre se limitan a los 42
millones del Plan de Empleo, que viene funcionando en la última década, que se
prolongará más allá de 2010; y se produce, además, un escaso recorte de las
tasas aeroportuarias.
Queda pospuesta, por tanto, la adopción de verdaderos
compromisos con Canarias, que debieran visualizarse nítidamente en el Consejo
de Ministros Extraordinario que se celebrará en octubre en el Archipiélago y en
las partidas correspondientes en los Presupuestos Generales del Estado para el
próximo año. Unos presupuestos cuyo techo de gasto ha sido aumentado gracias al
voto favorable de los representantes de ATI-CC, lo que supone una nueva contradicción
dentro del Gobierno canario, ya que el vicepresidente y consejero de Economía,
así como presidente del PP, José Manuel Soria, manifestó en el último Consejo
de Política Fiscal y Financiera su oposición a autorizar incrementos en el
gasto de los próximos Presupuestos Generales del Estado, aunque, para cuadrar
el círculo, sí es partidario de reclamar más dinero del Estado para Canarias.
Financiación
Por otra parte, alguien tendría que explicar la
ausencia del consejero de Economía de las reuniones, lo que demuestra la
incoherencia del Gobierno y un singular reparto de papeles que aparta al
responsable del área, propenso a dificultar los entendimientos con el Gobierno
del Estado. Y llama, asimismo la atención el hecho de que en tan trascendental
encuentro no se haya abordado la nueva financiación autonómica que inicialmente
el presidente Zapatero pretendía cerrar el próximo 15 de julio, aunque
distintas fuentes gubernamentales aseguran que no se podrá cumplir dicho plazo
y que quedan aún demasiados flecos pendientes con las diferentes comunidades
autónomas antes de cerrar el acuerdo definitivo.
En este sentido, el Ejecutivo canario tiene el deber
de explicitar con claridad qué ha propuesto al Estado para asegurar que el
nuevo sistema de financiación sea justo con las necesidades de Canarias. No
olvidemos que esta financiación, que se definirá al menos para los próximos
cinco años, debe garantizar la prestación de los servicios públicos esenciales
que en las islas tienen un sobrecoste por nuestra lejanía e insularidad.
Es preciso que el Gobierno de Canarias abandone las
posiciones demagógicas y pase a defender con firmeza y con criterios razonables
y argumentados la financiación que precisa nuestro Archipiélago. Y ello obliga,
fundamentalmente, a poner sobre la mesa cuestiones como el crecimiento
poblacional y, sobre todo, que se tengan en cuenta las condiciones específicas
y los handicap que supone nuestra condición de ultraperificidad.
Román Rodríguez es presidente de Nueva Canarias.

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