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Puños de mujer

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ACN Press   
sábado, 04 de julio de 2009
.boxeo.jpgEn Marruecos, un país todavía muy marcado por el peso de la religión y la tradición, cada vez son más las mujeres que se atreven a introducirse en mundos hasta ahora reservados a los hombres. Más de un centenar de niñas y jóvenes marroquíes se han calzado los guantes dispuestas a darlo todo en el combate. Subidas a un cuadrilátero. “¿Cómo? ¿Una mujer peleando por placer? ¿En un ring?; no, no, en Marruecos no hay mujeres así”. Amine vende frutas en un céntrico puesto de Rabat. Mientras despacha con soltura a la clientela, no sale de su asombro cuando escucha hablar de la afición que tienen, cada vez más, las mujeres marroquíes por el boxeo.

Niñas y adolescentes que desafían la mentalidad machista y conservadora de muchos de sus vecinos, amigos y familiares y se suben al cuadrilátero casi a diario. "El boxeo no está hecho para las mujeres; es lo primero que le viene a la cabeza a la mayoría de la gente cuando hablo de mi afición". Habla Jamila Largou. Esta joven de 26 años, campeona de Marruecos en 2007, entrena cuatro veces a la semana en la prestigiosa sala 6 de Noviembre, en Mohammedia, a pocos kilómetros de Casablanca.

Prestigiosa por los campeones que fabrica en su humilde gimnasio. Nabil Meniam, ex campeón de boxeo de Marruecos y revisor de la compañía nacional de ferrocarriles en la actualidad, dedica sus horas libres a entrenar a Largou y a las otras once chicas que frecuentan la sala. Nabil no cobra sus clases, pero dice que las chicas le pagan con creces.

"Son increíbles, toman muy en serio sus lecciones y me han demostrado que pueden pelear igual que un hombre" cuenta mientras se pone los guantes para empezar la clase. Mohamed Assouli, presidente del Club 6 de Noviembre, asiente: "En Marruecos se asocia mujer con elegancia... y el boxeo con todo lo contrario; pero el boxeo es un arte noble, como también lo es la mujer".

Amal Gourir, la actual campeona de Marruecos, acaba de entrar en el gimnasio. Sus ceñidas ropas dejan entrever la esbelta figura de esta joven de 28 años. Unos ligeros retoques de maquillaje resaltan su bella mirada. En un abrir y cerrar de ojos entra y sale de los vestuarios con sus pantalones Adidas negros a la altura de las rodillas, su camiseta de tirantes, su casco y sus guantes.

DERRIBAR ESTEREOTIPOS

Amal dice estar harta de los estereotipos. "Antes todo el mundo me miraba raro, incluso los chicos del gimnasio, pero me he ido ganando su respeto". Lo que más le molesta, dice con el ceño fruncido, "es que nos tachen de masculinas, de insensibles o de lesbianas; no tiene sentido".

Para Largou sí lo tiene. "Desgraciadamente todavía queda mucho camino por recorrer, muchas barreras que derribar". Largou no lo ha tenido fácil. "Mis padres no querían que boxeara, no entendían que prefiriese boxear que cuidarme y buscar un esposo". Incluso "mis amigos y mis vecinos me ven como a una persona extraña".

Sin embargo, Jamila y Amal saben que están consiguiendo, poco a poco, la aceptación de la sociedad marroquí. "Somos deportistas, sanas, campeonas; un ejemplo para muchos jóvenes", afirma convencida Largou.

El boxeo femenino en Marruecos ha avanzado en los últimos años a pasos agigantados. En 2003 conseguían profesionalizarse y crear el equipo nacional. Dos años antes se popularizaba la práctica en el país de la mano de las boxeadoras Kabira Rochdi y Nadia Sayad, oro y plata en los campeonatos de África de 2001.

Ocho años después de los éxitos de Rochdi y Sayad, hay ya al menos una treintena de clubs en todo Marruecos -la mayoría se concentran en Casablanca y Mohammedia- donde pueden entrenar las chicas subidas a un cuadrilátero. Y hace tan sólo unos meses, la Confederación Africana de Boxeo decidió que fuera Marruecos el país anfitrión de los que serán los primeros campeonatos femeninos de África, que se celebrarán en 2012.

ISLAMISTAS ENTRE EL PÚBLICO

Lahouani Abdelouahed, funcionario en la Comuna de Mohammedia y miembro del Partido Justicia y Desarrollo (PJD) -islamistas moderados- se encarga de las subvenciones que se otorgan a la Sala 6 de Noviembre y sigue todas sus actividades. "Estas chicas son puntales en su práctica deportiva", dice lleno de orgullo. Para Abdelouahed "no hay que mezclar la religión con la elección de cada uno de hacer un deporte u otro; si las chicas quieren boxear, que boxeen".

Opina lo mismo cuando le preguntan por el velo. "Algunas boxeadoras lo llevan debajo del casco, otras no; como sucede en la calle, en la universidad, en una casa". Abdelouahed lo tiene claro: "El velo no es una obligación, es una decisión personal de cada mujer llevarlo o no, sea cual sea el escenario".

Pero en un país dominado por la religión y la tradición no todo el mundo piensa lo mismo. "Naima llevaba ya cinco meses sin entrenar", sentencia Amal Gourir, campeona actual de Marruecos. La joven Naima, de 16 años, llama la atención sobre todas sus demás compañeras. Es la única que lleva el velo durante los entrenamientos.

Su familia, explica Amal, "es muy conservadora; y le prohibieron seguir entrenando, no les entraba en la cabeza que Naima quiera ser boxeadora". Amal y las demás chicas hablaron con el abuelo de la joven "y lo convencimos, comprendió que Naima no hace nada malo cuando está en el gimnasio, todo lo contrario". Gracias a Alá, dice Amal. Al Handulilah.
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