Éste era el de ver, el 22 de julio, el eclipse total de Sol más largo
del siglo -6,37 minutos de totalidad- desde un templo hindú, al
amanecer, según relata a Efe Gotzon Cañada.

La elección fue Ohmkareswar, una pequeña isla entre dos ríos y un
pequeño y escondido pueblo en el centro de la India y además, según
descubrieron los viajeros al llegar, un lugar sagrado y de
peregrinación.
"Había una incesante marea de gente de un lado a otro, con
oraciones, cánticos y tambores a todas horas, templos con olor a
incienso y flores y nervios, porque no veíamos el sol", rememora.
La mañana anterior al eclipse los viajeros cruzaron el puente
hacia la isla y comenzaron a ascender a lo alto del monte: 360
escalones de piedra, de altura irregular y un calor aplastante.
Llegaron al templo de Shiva con una inmensa imagen que vigila la
isla y entonces se percataron de que los fieles regresaban por otro
camino más largo.
Ellos hicieron el mismo recorrido y como a un kilómetro se
encontraron con que "el templo que estábamos buscando no era el de
Shiva, y lo que apareció ante nuestros ojos nos dejó sin habla... el
templo de Siddnath", relata Cenit Expediciones.
En la mitología hindú una de las creencias más antiguas refiere
que la Tierra es una plataforma plana, sustentada por varios
elefantes que, a su vez, se apoyan en el caparazón de una tortuga
gigante semisumergida en un líquido lechoso. En el momento que
ocurrían grandes sismos, una de las explicaciones recurrentes era
que algunos animales de la base se habían movido.
"Y eso era exactamente lo que estábamos viendo: un templo
soportado por una larga serie de elefantes sobre un caparazón de una
tortuga (la isla) rodeada de agua por todas partes. No nos lo
podíamos creer, y además con sus cuatro puertas orientadas hacia los
cuatro puntos cardinales".
Tras descalzarse, los miembros de Cenit Expediciones subieron,
mientras sonaban los cánticos, hacia esta antigua representación de
la tierra plana, de la que no han encontrado información ni
referencias a esta materialización de la mitología hindú.
Para el diseñador del IAC había además otra curiosidad: él
participó en la exposición "Cosmovisiones, Una esférica visión del
Cosmos" que inauguraron los Reyes de España en Santa Cruz de La
Palma el 24 de julio, en la que se recorre el geocentrismo y
heliocentrismo como contraposición a la creencia de que la tierra
era plana.
De repente el templo hindú suponía retomar los documentos e ideas
en los que Gotzon había estado trabajando los últimos meses "y
volverlos materia: lo tenía delante por el más afortunado de los
azares".
"Ver y sentir esta representación de la Tierra plana en directo
nos sobrepasó. No hay apenas documentación o no hemos sabido
encontrarla. Es fascinante", señalan en Cenitexpediciones.
Repuestos de la sorpresa, los viajeros se encontraron también
"con un mal augurio", el inicio de las lluvias monzónicas que
finalmente, en la madrugada del 22 de julio, arreciaron con furia y
les impidieron ver el eclipse.
Los miembros de Cenit Expediciones regresaron desde Bombai "con
algunos kilos de menos y muchas vivencias de más en la mochila", y
con la vista puesta en su siguiente objetivo: el año que viene en la
isla de Pascua, su próxima cita con el eclipse total de Sol.