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Canarias/ Canarias es la sexta comunidad autónoma que menos dióxido de carbono (CO2) emite
a la atmósfera por habitante, según anuncia este viernes en un comunicado la Agencia
Canaria de Desarrollo Sostenible y Cambio Climático, que se basa en datos de
2007.
En ese año, en las islas se generaron 8,1 toneladas de CO2 por
habitante, mientras que la media nacional fue de 9,8.
Madrid y las
ciudades de Ceuta y Melilla son los lugares que menos CO2 emitieron por
habitante, con valores inferiores a 5 toneladas en los dos primeros casos y
ligeramente superiores a ese valor en el tercero.
Por el contrario, la
comunidad con valores más altos de emisiones fue Asturias, que registró 31
toneladas, seguida de Aragón y Castilla y León, que sobrepasaron las
17.
En relación al porcentaje del total emitido de gases de efecto
invernadero, Canarias representa el 3,73 por ciento del país.
Sin
embargo, estos datos contrastan con los valores referentes a las emisiones de
cada región comparadas con las que se obtuvieron en 1990, considerado
"internacionalmente" como el año base sobre el que establecer las
referencias.
En este caso, las islas han incrementado sus cifras en 95
puntos, mientras que la media nacional es de 53, se indica en el
comunicado.
Según la Agencia estas cifras son el resultado del desarrollo
experimentado por las islas y "en ningún caso como una tendencia que deberá
continuar", destaca.
Matiza la Agencia que es preciso tener en cuenta la
condición de insularidad, que conlleva la existencia de centrales eléctricas en
cada una de las islas, necesarias para prestar un suministro energético, y que
en otras regiones tienen un impacto menor.
Apuntan que con el fin de
reducir las emisiones se ha puesto en marcha en el Archipiélago, la Estrategia
Canaria de Lucha contra el Cambio Climático, elaborada por el Gobierno autónomo
y coordinada por la Agencia Canaria de Desarrollo Sostenible y Cambio
Climático.
La entidad alerta sobre los impactos negativos del cambio
climático en las islas, relacionados, según se indica, directamente con "sus
características geográficas y su lejanía".
El cambio climático afectaría
a su biodiversidad, debido a la reducida dimensión de los ecosistemas y la "alta
endemicidad" y mermaría la capacidad de obtención de energía por el
encarecimiento y la inseguridad de la producción convencional basada en
materiales fósiles.
También produciría efectos "contrarios" en ámbitos
como el transporte al incrementarse los costes, lo que repercutiría en otros
campos como la actividad agraria o el turismo.

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