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Rabat/ Esta vez el encuentro se ha fijado en el condado de Westchester, al norte de
Nueva York. Allí se sentarán juntos la semana que viene, miércoles y jueves,
Marruecos y el Frente Polisario, a instancias de Naciones Unidas
(ONU).
La reunión –informal, como la del pasado agosto en Viena- tiene
como objetivo preparar una quinta ronda de negociaciones, congeladas
desde hace
más de dos años, para desatascar el cada vez más viejo conflicto
saharaui.
Fuentes saharauis cercanas al equipo negociador que prefieren guardar el
anonimato aseguran no confiar en el encuentro. “Acabamos de superar la
crisis de
Aminatu Haidar y siete importantes activistas saharauis esperan juicio
militar
en Marruecos por viajar en septiembre a los campamentos de refugiados de
Tinduf,
en Argelia; no es el mejor clima para sentarse a hablar”.
Las mismas
fuentes atacan directamente al discurso del rey de Marruecos en
noviembre
pasado, con motivo del aniversario de la Marcha Verde, en el que Mohamed
VI
reiteraba que el reino alauí no cederá un grano de arena del Sahara y
dejaba
claro que “o se es marroquí, o no; o se es patriota, o se es traidor”.
A
pesar de que tanto Marruecos como el Polisario han aceptado las
reuniones, lo
que saludaba esta semana con “satisfacción” el secretario general de la
ONU, Ban
Ki-moon, los dos bandos acuden al encuentro con posiciones muy
alejadas.
Mientras Marruecos propone un Plan de Autonomía para la zona,
el Frente Polisario sigue reclamando un referéndum de autodeterminación
en el
que los saharauis puedan decidir el destino de su pueblo.
“El Sahara
Occidental es un territorio en proceso de descolonización desde que nos
abandonó
España hace más de tres décadas, Marruecos no puede decidir por
nosotros”, dice
a esta agencia Brahim Galli, embajador en Argelia de la autoproclamada
en el
exilio República Árabe Saharaui Democrática (RASD).
AVANZAR
Por
su parte, el ministro de la Comunicación y portavoz del Ejecutivo
marroquí,
Khalid Naciri, confiaba esta semana tras el Consejo de Gobierno en tener
“finalmente” a “interlocutores serios, que sean capaces de avanzar”.
El
ministro espera que “algún día la otra parte entienda que es de su
interés y del
interés de todos hacer avanzar el proceso de negociación”. Y pide al
Polisario
que reflexione y “abandone su discurso de la Guerra Fría”.

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